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¿Qué se sabe del Giro de Italia 2023?

El Giro de Italia 2023 ya está cocinando su menú. La organización quedó satisfecha por el resultado de la carrera que se vio en la edición que terminó por encumbrar a Jai Hindley, primer australiano que conquista la maglia rosa, por lo que va a repetir gran parte de la fórmula del éxito. Todo por atraer a la gran figura del pelotón internacional, un Tadej Pogacar al que perder el Tour de Francia 2022 hará reflexionar sobre la forma en la que afrontar sus futuros calendarios. La atracción de estrellas será el gran objetivo, a la vez que ilusionar a unos tifosi que ya tendrán problemas por la ausencia de corredores italianos de altura. Aunque su amor por la carrera de su país les sigue llevando a teñir de rosa sus vidas durante el mes de mayo sea cual sea la participación.

Un recorrido que será presentado oficialmente el 17 de octubre y que tendrá inicio el fin de semana que comprende el 5 de mayo (viernes) y el 7 (domingo) -aún por desvelar- desde la localidad italiana de Pescara. Regresa a tierras transalpinas la Grande Partenza con un ojo puesto en la edición de 2024, donde se han postulado las candidaturas belgas y eslovacas para albergar los primeros días de la carrera. En el caso belga, aún por determinar, se desconoce qué localidades podrían estar interesadas. En el caso del país centroeuropeo, parece que sería Bratislava, la capital, el punto de salida, con regreso a Italia a través de Zilna, localidad natal de Peter Sagan. Las negociaciones irán encaminadas en el precio de coste de la operación, que la organización del Giro ha fijado en los 12 millones de euros.

Parece que la carrera discurrirá por los Abruzzos en esos primeros días, con Pescara, Chieti y L’Aquila como localidades más importantes de esos primeros días. Se espera, por tanto, que sea un inicio sinuoso por las características orográficas de la propia región. También se valora la opción de incluir una contrarreloj costera en esas primeras jornadas. Probable dirección sur, con posible paso por Calabria y en cuyo tránsito se podrían incluir llegadas en alto en Gran Sasso -confirmada-, donde Marco Pantani venció en 1999 y Simon Yates en 2018, y que sería la primera llegada montañosa de la edición.

Massimo Paolone/LaPresse/RCS Sport

La estrella será de nuevo la montaña, parece. Aún esperando a conocer rumores sobre las etapas más duras, sí que parece confirmarse que el final del Giro 2023 será en Trieste, que acoge este formato por cuarta vez en su historia. La primera ocasión en la que la ciudad del Friuli fue trayecto final de la corsa rosa fue 1966, seguido de 1973, edición ganada por Eddy Merckx, y 2014, con victoria del primer colombiano en firmar la maglia rosa como Nairo Quintana. Rigoberto Urán fue segundo en una edición que hizo historia para el ciclismo del país americano. Trieste acogerá una etapa en línea y no una contrarreloj como ha venido siendo habitual en la ronda italiana.

Ese final en Trieste anticipa que la penúltima etapa será una cronoescalada. En principio, se quiere estrenar la cima del Monte Lussari, con llegada al precioso santuario que se encuentra en la cima. Sería una etapa cronometrada de corta duración, pero durísima, con siete kilómetros cercanos al 13% de media. Existe otra vertiente aún más dura -si cabe-, con cuatro kilómetros por encima del 20%. Dado que ambas vertientes se encuentran sin asfaltar y que se iniciarán los trabajos para acondicionar la subida para acoger este final de etapa, parece más probable que sea la primera de las opciones la elegida. En caso de que los trabajos para asfaltar no fuesen terminados a tiempo, el Giro tiene preparada una alternativa: realizar la misma cronoescalada en el Monte Zoncolan, que es uno de los símbolos del Giro y también reúne unos números atractivos para convertir esa cronoescalada en una de las más duras y espectaculares de la historia. Desde Ovaro, el puerto consiste en diez kilómetros cerca del 12%. Un auténtico coloso que ha visto varias llegadas a su cima y triunfar a hombres como Gilberto Simoni, Igor Antón, Ivan Basso o Chris Froome, el último vencedor en el Zoncolan por esta vertiente en 2018. En 2021 se ascendió el coloso, aunque por su vertiente más ‘benigna’ con triunfo del Eolo-Kometa a cargo del italiano Lorenzo Fortunato.

Marco Alpozzi/LaPresse/RCS Sport

No se descarta la opción de que Zoncolan sea final de la etapa del propio viernes, como colofón a un menú repleto de llegadas en alto. En la gran montaña, por el momento, el único rumor serio que se ha conocido es el posible regreso de Tres Cimas de Lavaredo, que volverían al circuito diez años más tarde de que Vincenzo Nibali coronase vestido de rosa y entre la niebla su primera victoria en el Giro de Italia. Delante de la durísima llegada se supone que iría un raid dolomítico de impresión, como cada año que se alcanza una de las cimas más míticas del país transalpino.

Si algo se conoce del Giro es su gusto por endurecer su última semana, por lo que es esperable que esta y otras etapas de similar dureza vayan incrustadas en esos últimos días. Suena Bondone, Mortirolo, el eterno rumor de Fauniera… clásicos en la previa a un otoño donde la presentación del Giro es uno de los grandes atractivos. La carrera, por cierto, ha solicitado el retraso de sus fechas en una semana. Si se confirma, el final de la tercera pasaría al mes de junio, un mes en el que se supone que las cimas conllevan un menor riesgo de suspensión por nieve o climatología adversa, una de las grandes preocupaciones de RCS a la hora de incluir altas cimas en su trazado.

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto de portada: Marco Alpozzi/LaPresse/RCS

3 Respuestas

  1. Eslovaquia no está en los Balcanes, de momento.

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