Equipos Historia

1999. El año en el que Vitalicio era un seguro de triunfos

Cualquier contrato de seguro se basa en la probabilidad de que ocurra una contingencia que desencadena el mecanismo de resarcimiento del daño causado. Las leyes de la estadística y la probabilidad juegan, por lo tanto, un papel fundamental en tales casos. En el deporte, y más concretamente en el ciclismo, lo único que se puede asegurar es el sufrimiento y el sacrificio, pero jamás que estos vayan a concluir en éxito. Ni siquiera los aspectos más recurrentes (un buen entrenamiento, una adecuada planificación, etcétera) permiten aventurar un signo positivo al final del camino. En ciclismo, salvo que uno relea la Historia, cualquier evento no suele estar suficientemente relatado.

Vitalicio Seguros pasa por ser una de las estructuras ciclistas de menor permanencia en el circuito internacional (apenas tres temporadas, las que mediaron entre los años 1998 y el año 2000) y que, sin embargo, obtuvo un mayor número de triunfos, algunos de ellos de gran relevancia.

El director de la escuadra era Javier Mínguez y contaba con el actual presidente de la Federación Española, José Luis López Cerrón, como Director General, y Domenico Cavallo, como Director Deportivo. El equipo estaba patrocinado por la compañía aseguradora Vitalicio, que desembolsó un presupuesto nada desdeñable, para la época, de más de tres millones y medio de euros por tres temporadas.

Aunque nos centraremos en el año de 1999, el conjunto ya había dado muestras de su valía en su campaña inaugural, venciendo la Volta con el colombiano Hernán Buenahora, con el más que meritorio quinto puesto de Dani Clavero en el Giro y las tres etapas del ruso Andrei Zintchenko en la Vuelta a España como resultados de mayor relumbrón; todo ello, sin obviar la exhibición en el Nacional de Ruta, disputado en Jerez, donde copan el podio con Casero (que había sido bronce en la disciplina contra el crono), Domínguez y Freire. Sobran palabras para recordar lo ocurrido en el Tour de 1998 y los abandonos de gran parte de los equipos en liza.

Curiosamente, el que se intuía como mayor estrella del equipo, Santi Blanco, que había rescindido su contrato con Banesto para enrolarse con los de Mínguez, causando un importante revuelo mediático, solo consiguió alzarse con una etapa en la Vuelta a Asturias, obteniendo un más que discreto trigésimo segundo puesto en la general de la Vuelta a España. Mínguez también había fichado de Banesto a Ángel Luis Casero, que terminaba contrato y se había hecho con los servicios de Juan Carlos Domínguez, pagando la cláusula de 50 millones de pesetas suscrita por éste con Kelme en su contrato.

En 1999, Vitalicio cosechará un rosario de triunfos importante. En marzo, Igor González de Galdeano vence la quinta etapa de la Tirreno e inaugura el casillero. Juan Carlos Domínguez gana la Vuelta a Aragón (además de su tercera etapa). En la Vuelta a La Rioja, los de Vitalicio se llevan la primera y la tercera etapa, con Smetanine (ganador en marzo del GP MR Cortez en Portugal) y Domínguez, que repetirá victoria en la general final, venciendo a la semana siguiente en la Clásica de Alcobendas.

La racha de Domínguez se mantendría en Asturias, encabezando la general final, en la que Álvaro González de Galdeano había sido el primer líder, al vencer en la etapa inaugural. Mientras, en el Giro, Clavero se mete en el top-ten, con un noveno puesto, pero el desempeño del conjunto es globalmente tan adecuado (Zintchenko fue duodécimo y Buenahora decimoquinto), que suben al pódium final para recoger el trofeo de la general por equipos.

Una de las estrellas del equipo, Ángel Luis Casero, da muestras de su calidad, venciendo en el prólogo de la Volta e imponiéndose en el Campeonato Nacional en Ruta. El ciclista ya había sido plata en la disciplina contra el crono y Álvaro González de Galdeano se había colgado el bronce. Su pico de forma se confirma en el Tour, donde concluye en la quinta posición de la general final.

En agosto, y antes de la Vuelta a España, Aggiano en la Vuelta a Castilla y León, Curro García y Hernán Buenahora en el Clásico RCN y Smetatine en la Vuelta a Burgos, cazan victorias parciales.

Y, en la Vuelta, llega la apoteosis. Igor González de Galdeano se hace con el prólogo y se enfunda el primer maillot oro de la edición. Será el máximo rival del ganador final, el teutón Jan Ullrich, y le flanqueará en el segundo cajón del pódium de Madrid. El vasco, además, se impuso en la durísima etapa con final en Ordino-Arcalís. Los de Vitalicio meten a tres corredores en el top-ten, el colombiano Iván Parra y Santi Blanco, quien, en octubre, ganaría en la Subida al Naranco.

El ruso Zintchenko sería el vencedor en Montjuich y el sorprendente campeón del Mundo, Óscar Freire, dejaría la fotografía alzando los brazos con el maillot arcobaleno y la publicidad de Vitalicio en octubre en Vitoria. De nuevo, la historia del Mundial de Verona es suficientemente conocida, como para volver sobre ella.

Al finalizar 1999, Vitalicio ve como su poderío se resquebraja. Clavero firma con Polti. Casero se marcha al Festina y Freire al Mapei. Los refuerzos del checo Hruska y Martín Perdiguero se antojan insuficientes para cubrir la envergadura de las bajas.

De hecho, la última campaña de Vitalicio en el pelotón es mucho menos brillante. Hruska consigue la primera maglia rosa gracias al prólogo y también sería el plusmarquista en la crono de Sestriere. Otra de las cronometradas (la que une Lignano Sabbiadoro con Bibione) fue para Peña y Álvaro González de Galdeano se fugó para alzar los brazos en solitario en Génova. Sin embargo, ni con esas cuatro victorias el equipo puede reeditar la general por escuadras cosechada en el Giro anterior.

El Tour de Francia no cursó invitación para ellos y, en la Vuelta solo Álvaro González de Galdeano (que había sido Campeón de España en ruta, por delante de su compañero Francisco Cerezo [tristemente famoso por el puñetazo de Cipollini en aquella Vuelta del 2000] y bronce en la disciplina contra el crono) gana la jornada que acaba en Gijón. El mejor en Giro y Tour en la general es Santi Blanco, fuera del top-ten (undécimo en Italia y decimotercero en España).

El palmarés de la temporada se completa del siguiente modo: el flamante fichaje de Perdiguero vence en la cuarta etapa y se lleva la general en La Rioja, también lo hace en Estella y en Llodio. Horrillo lidera la novena etapa de la Volta a Portugal, donde Juanmi Mercado gana la clasificación de los jóvenes. Santi Blanco se embolsa la cuarta etapa de la Vuelta a Andalucía y Aggiano descorchaba el primer champagne en Mallorca.

El proyecto concluye, por lo tanto, con un sabor agridulce, puesto que el altísimo listón de la temporada 1999 se convierte en una barrera infranqueable en el año 2000.

Una andadura corta pero fructífera, que dejó un bagaje de trofeos considerable y la ineludible sensación de que el proyecto podría haber gozado de una mayor continuidad.

Por su parte, los caminos de Mínguez y Cerrón se cruzaron, pasado el tiempo, en la Selección y, como decíamos, antes en dos ocasiones, en una historia suficientemente glosada y conocida.

Escrito por: Ángel Olmedo
Foto: Sirotti

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