Historia

30 años de ciclismo ruso

En diciembre de 1991 se produjo uno de los hechos históricos más reseñables del siglo XX, la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS. El primer estado socialista del mundo desaparecía después de años de nefastas políticas que culminaron con la llegada de Mijail Gorbachov y su fallida Perestroika, y el oportunismo de Boris Yeltsin. La URSS pasaba en décadas de ser la primera potencia del mundo a un país corrupto y sin rumbo gracias a la labor de estos mandatarios y otros anteriores. Lo que fue una unión prácticamente sólida, se desmembraba en varias repúblicas independientes, y con ello surgían varias nacionalidades. Al igual que en todos los campos de la sociedad soviética, en el deporte y en este caso en el ciclismo, todo esto tuvo su conveniente repercusión.

Atrás quedaban los tiempos del legendario Viktor Kapitonov, estrella ciclista y posterior entrenador durante más de veinte años del equipo nacional soviético, o de aquel caníbal de Europa del este de nombre impronunciable, Serguei Soukhoroutchenkov, una autentica leyenda del ciclismo en la Unión Soviética, vencedor del Tour del Porvenir o de la Carrera de la Paz entre muchas otras victorias, y que llegó a militar en las filas del conjunto italiano Alfa-Lum. A partir de entonces, ciclistas como el conocido sprinter Abdoujaparov pasaban a representar a sus nuevos países, en este caso Uzbekistan como su compañero en el equipo carrera Vladimir Poulnikov lo haría con Ucrania, mientras que otros como Viatcheslav Ekimov o Dimitri Konychev serían ciudadanos de la nueva Federación Rusa. Precisamente Konychev se forjó una gran carrera como ciclista profesional en diversos equipos de cierto prestigio como el Mercatone Uno o el Fassa Bortolo y llegó a conseguir triunfos de etapa en las tres grandes vueltas, además de clasificaciones secundarias y otros triunfos de prestigio. Ekimov por su parte conquistó en dos ocasiones la medalla de oro olímpica en la modalidad contrarreloj, de la cual era un consumado especialista, en Sidney y en Atenas, esta última tras la descalificación del americano Hamilton. También cuenta con triunfos de etapa en Tour de Francia y Vuelta a España. Fue parte integrante del tristemente famoso US Postal de Lance Armstrong durante varias temporadas.

La eclosión de Eugeni Berzin y otras figuras

En la primera mitad de los noventa, integraron el pelotón profesional buena cantidad de ciclistas de nacionalidad rusa. Por ejemplo, dentro del pelotón español, estaban corredores como Asiate Saitov, Ivan Ivanov o Vadim Chbalkine por citar a algunos. Sin embargo, el ciclista ruso que todos recordaremos en aquellos años es sin duda Eugeni Berzin, aquel rubio enrolado en las filas del conjunto Gewiss. Su aparición fulgurante en la temporada 1994 tuvo una gran repercusión y nunca estuvo exenta de polémica, aunque quizá en aquellos años podría considerarse lo normal, y más viendo como funcionaron los componentes de la escuadra italiana, entre ellos su compatriota Vladislav Bobrik, asombroso ganador del Giro de Lombardía de aquel año. Se proclamó vencedor del Giro de Italia de 1994, el que iba a ser tercero de Induráin, y aunque no dejó de ser sorprendente, los resultados previos del ciclista de Vyborg aquella temporada fueron tan extraordinarios, venciendo la Lieja-Bastoña-Lieja entre otros triunfos, que en algunas quinielas contaba entre los posibles protagonistas de aquella Corsa Rosa. Sus prestaciones contra el crono eran cuanto menos espectaculares, siendo un ciclista procedente de la pista donde cosechó éxitos de cierto renombre en forma de medallas. A pesar de su segundo puesto en el Giro de Italia de 1995, intentó sin éxito alguno asaltar el Tour de Francia, pero tuvo que abandonar la carrera, y a partir de ahí comenzó un declive, con algún momento puntual de brillo, como las dos jornadas que portó el maillot amarillo de la carrera francesa en 1996, y se mantuvo en el profesionalismo hasta la temporada 2001, hacia donde llegó sin pena ni gloria. En la actualidad regenta un concesionario de coches en la región italiana de Lombardía.

Prácticamente coetáneo con Berzin, comenzaba a emerger otra figura del ciclismo ruso, en este caso con más regularidad y con una trayectoria más longeva en este deporte. Pavel Tonkov era a diferencia del corredor de Gewiss, un especialista en la alta montaña que ya quedó en cuarta posición en aquel Giro de Italia de 1994, y dos años después iba a terminar con la maglia rosa en lo más alto del podio en Milán, en aquella Corsa Rosa que tuvo en su mano Abraham Olano y que perdió el penúltimo día en la etapa con final en Aprica. Tonkov, ruso afincado en España, militó en varias estructuras, entre ellas Lampre y Mapei, equipos con bastante potencial en la época. Su mejor versión se pudo ver en las carreteras italianas, donde además del triunfo absoluto de 1996, pisó el podio en dos ocasiones más y ganó 7 etapas, pero también tuvo oportunidad de brillar en la Vuelta Ciclista a España, con un podio y dos triunfos parciales, uno de ellos en los Lagos de Covadonga, quedándose muy cerca de inaugurar el Angliru en 1999, tras ser rebasado en los metros finales por José María Jiménez. Retirado desde 2005, continúa viviendo en nuestro país.

A finales del siglo XX el conjunto Vitalicio Seguros de Javier Mínguez contaba en sus filas con dos ciclistas rusos, Serguei Smetanine y Andrei Zintchenko. Este último tuvo un papel muy destacado en la Vuelta Ciclista a España con nada menos que 4 triunfos de etapa en la misma, 3 de ellos en la edición de 1998 y en escenarios de alto nivel, como el Puerto de Navacerrada o en los Lagos de Covadonga, ya en la estructura portuguesa LA Pecol. Paralelamente a estos resultados, en categorías inferiores iban surgiendo nuevos talentos rusos, procedentes del equipo ITERA, entre ellos venia destacando un joven Vladimir Karpets, llamado a grandes empresas en el mundo del ciclismo, que en la temporada 2003 firmaba por el conjunto IBanesto.com de José Miguel Echavarri y Eusebio Unzue. Karpets afincado en Pamplona llegó al profesionalismo con mucha proyección, que sin embargo se fue diluyendo temporada tras temporada, teniendo en la general de la Vuelta a Suiza y de la Volta a Catalunya sus mejores resultados, mientras que en vueltas de 3 semanas nunca pasó del séptimo puesto en la Vuelta a España y en el Giro de Italia.

Coincidiendo en tiempo con Karpets en la escuadra navarra, otro ciclista nacido en tierras rusas, Denis Menchov, iba creciendo paulatinamente en su trayectoria profesional, generando también altas expectativas que en este caso iban a cumplirse en gran parte, siendo probablemente el mejor ciclista ruso de la historia. Menchov fue consiguiendo triunfos de nivel en la estructura de Unzue y Echavarri, como la Itzulia de 2004 o etapas en la Vuelta, pero su verdadera explosión tuvo lugar a partir de la temporada 2005 ya en las filas del recordado Rabobank. Con los neerlandeses conquistó una Vuelta Ciclista a España, en 2007, y un Giro de Italia, el del centenario de la prueba en 2009. También fue ganador de etapas en las tres grandes vueltas del calendario, y ha sido podio de las mismas, tras la descalificación del austriaco Kohl en el Tour de Francia de 2008.

Oleg Tinkov y el Russian Cycling Project

Una figura incuestionable para el ciclismo en la Federación Rusa fue el célebre y controvertido oligarca Oleg Tinkov. Uno de los muchos beneficiados del desmantelamiento de la URSS que hizo fortuna en diversos sectores y que impulsó un equipo ciclista en la temporada 2005, el Tinkoff Restaurants, formado en un principio exclusivamente por ciclistas de aquel país, como ejemplo corredores como Pavel Brutt o Mihail Ignatiev. Posteriormente fue patrocinador del conjunto Saxo Bank en donde estaba Alberto Contador, siendo protagonista de diversas polémicas, tanto con los diferentes estamentos del ciclismo como con el propio corredor madrileño. Sin embargo, de aquel germen del Tinkoff Restaurants iba a salir el proyecto más ambicioso del ciclismo ruso, ya sin Oleg Tinkov, el denominado Russian Global Cycling Project, que iba a dar inicio al equipo Katusha. Este proyecto, creado por el ex corredor soviético Igor Makarov, tenía en menta la creación de una súper estructura ciclista que aspirara, según palabras de su propio director Stefano Feltrin, a vencer el Tour de Francia con un ciclista ruso, además de otras carreras de importancia del calendario internacional. Dentro de la estructura figuraron cuatro equipos, además del Katusha de primera categoría, Itera-Katusha en categoría continental, U23 Itera-Katusha y U21 Itera-Katusha, estos últimos destinados a promover la cantera de aquel territorio en busca de jóvenes promesas. A los mandos del equipo World Tour estuvieron ex corredores como el anteriormente citado Viatcheslav Ekimov, y al volante otros como Dimitri Konyshev o el mismo Erik Zabel. El equipo estuvo en funcionamiento hasta la temporada 2019, cuando traspasaron la licencia al actual equipo Israel.

Respecto a los objetivos iniciales de Katusha y todo su entramado de llevar a un ciclista ruso a lo más alto del ciclismo mundial, estos se fueron diluyendo cual azucarillo, y los mayores éxitos de la formación corrieron a cargo de ciclistas de otras nacionalidades como Joaquín Rodríguez o Alexander Kristoff. No obstante, también formaron parte de sus filas destacados corredores rusos como Eugeni Petrov, Aleksandr Kolobnev, dos veces medalla de plata en Campeonatos del Mundo, Maxim Belkov, ganador de etapa en el Giro de Italia, y en sus dos últimas temporadas como profesional Denis Menchov. Probablemente el corredor ruso más laureado dentro de las filas de Katusha fue Ilnur Zakarin, que tuvo una fulgurante aparición en el profesionalismo en 2015, con varias victorias entre ellas una etapa del Giro, venciendo al año siguiente otro parcial en el Tour de Francia y conquistando el podio de la Vuelta en 2017 con una tercera plaza. Retirado de la competición a mediados de 2022, fue la gran esperanza del ciclismo ruso durante varios años, aunque quedó lejos de las expectativas creadas.

Paralelamente al Katusha, fue creciendo el conjunto RusVelo, que, aunque pertenecía al Russian Cycling Project, nunca fue considerado un filial del propio Katusha, posteriormente en 2016, tomaba el patrocinio de la potente empresa de gas Gazprom, y se convertía en un vivero de nuevos talentos, además recibieron una sorprendente invitación del Giro de Italia, que fue correspondida con una no menos sorprendente victoria de Alexander Foliforov en la cronoescalada a Alpe di Siusi. Precisamente de las filas de este Gazprom, salió el que es la mayor referencia del ciclismo ruso en la actualidad Alexander Vlasov. Un corredor del que todavía está por ver donde tiene el techo, y que ha vencido esta temporada con solvencia carreras como el Tour de Romandía o la Vuelta a la Comunidad Valenciana, y que este año hará su debut en el Tour de Francia, en las filas del conjunto BORA, equipo por el que fichó esta temporada proveniente del Astana.

En la actualidad, debido al conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, el futuro de los ciclistas de este último país se encuentra algo complejo, debido a que la Unión Ciclista Internacional, como otros estamentos deportivos, ha cancelado las licencias de los equipos de la Federación Rusa, y los corredores rusos que militan en otras escuadras lo hacen bajo “bandera blanca”, incluso ha llevado a algunos como Pavel Sivakov de Ineos a nacionalizarse francés. La hipocresía reinante en esta parte del mundo, lleva a culpar de las acciones de sus mandatarios a unos abnegados deportistas profesionales que lo único que quieren es competir y ganarse la vida con ello, mientras ven como países que son igualmente conocidos agresores como Israel, gozan de todo tipo de facilidades.

Escrito por Alberto Díaz Caballero (@Sincadenablog)

Foto: @ACampoPhoto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.