Opinión

Alejandro Valverde y el trienio de las malas lenguas

Los amagos de retirada que ha protagonizado el bueno de Alejandro Valverde en los últimos años pueden dar pie a varias lecturas. Siguiendo el siempre estadísticamente probable principio de Ockham, la explicación más sencilla a esos cambios de parecer año tras año puede ser la más cercana a la realidad. Por tanto, es fácil pensar que la dilatación de su trayectoria profesional se debe a su amor por el ciclismo y al disfrute que experimenta el corredor murciano sobre la bicicleta y en el día a día del pelotón ciclista profesional. Hecho, por otra parte, incuestionable. 

Pero también existe una teoría no excesivamente extendida y mucho más compleja que opina que el ex campeón del mundo siente la responsabilidad, deducida, inducida o ambas, de continuar en el profesionalismo para poner sus granitos de arena en salvaguardar la continuidad de su equipo, el Team Movistar, en la máxima categoría del ciclismo. Un conjunto que se enfrenta a un posible problema y es el cumplimiento en esta temporada 2022 del trienio que decide la renovación de las licencias en el World Tour, ateniéndose a criterios de puntuación a lo largo de las tres temporadas anteriores. 

Un criterio que requiere la presencia de corredores que sumen, obviamente, puntos y buenos puestos para sus escuadras, que amarren buenos resultados en un año donde estos tienen que llegar sí o sí para asegurar una plaza en la cumbre del ciclismo internacional, de la que Movistar forma parte por derecho propio. Para ello, Valverde es más necesario que nunca, ya que de dejar todo el peso en los jóvenes que parece que aún necesitan tiempo para terminar de dar el paso o un Enric Mas cercano a su cúspide, por edad, deportiva, bien podría verse en riesgo. No por el mal hacer de estos, sino más bien por la garantía que supone que el ‘Bala’ dispute desde enero a octubre todas las carreras en las que participa y asegure buenos puestos y suma de puntos. Todo pese a superar la cuarentena con holgura. Los demás líderes de la escuadra telefónica, como pueda ser el balear, aseguran regularidad en las grandes vueltas y presencia en esos puestos cabeceros. Pero no a ese nivel, ni muchísimo menos. 

Una retirada que parecía iba a llegar en 2021, y que fue retrasada en palabras del propio Valverde debido al no deseo de realizar la despedida en un año «sin público». Sin embargo, pese a la siempre entusiasta actitud del de Puerto de las Lumbreras, según sus últimas declaraciones sí parece que el cansancio psicológico esté comenzando a llevar al límite su continuidad. Tal vez esa necesidad del equipo le haya llevado a forzar este último año. Según las malas lenguas, no siempre certeras. 

Sea como fuere, se presentan unos meses de elevada intensidad para uno de los mejores ciclistas de la historia del ciclismo español, como atestigua su dilatado palmarés, cumpliendo ya la veintena de temporadas como ciclista profesional al más alto nivel. Valverde ya se ha quitado la espina de la victoria en el año de la despedida, por lo que sin más presión que la que quiera ejercer sobre sí mismo, es momento de disfrutar del cariño cosechado durante tantos años en los que ha sido un referente y una inspiración para muchos. Columna vertebral sobre la que se ha construido el legado de Banesto y Caisse d’Epargne y que ha salvaguardado la presencia del ciclismo español y uno de sus conjuntos punteros en la máxima categoría del ciclismo internacional. 

Escrito por: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: Sprint Cycling Agency / Movistar

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