Carreras Clásicas

Amstel Gold Race: La venganza de Ineos / Todos somos Cosnefroy

Todos somos Cosnefroy. Quién no haya vivido una situación similar, en la que pienses que la gloria es tuya, pero tan sólo instante después te la arrebatan, es porque aún está por ser vivida. El destino fue cruel con un ciclista que da pasos de gigante para escalar hacia esa peana intermedia entre las grandes estrellas y los aspirantes a serlo. Benoit (no confundir con Benoot, tercero en Valkenburg) ya fue segundo en Flecha Valona o en París-Tours, tercero en el Europeo, idéntica posición a la que ocupó en la Flecha Brabançona. Se viene un pedazo de ciclista dedicado a las pruebas de un día. Miembro de una generación posterior a Alaphilippe, corrobora el buen momento del ciclismo francés, más versátil y polifacético que nunca. Algún día se valorará el trabajo de fondo que supieron hacer en categorías inferiores y que sólo puede desencaminar en la consecución de un objetivo: el regreso a lo más alto del podio de París. Realmente es el único peldaño en la escalera que le queda a Francia.

Un ‘ya lo vi’, o un ‘deja vu’ que dirían los franceses, aconteció en la repetición de la escena de 2021. Pidcock y Van Aert protagonizaron la fotofinish más ajustada de la historia, con ventaja según los jueces para el belga, corredor perteneciente al equipo de casa. Nunca se entendió una decisión basada en todo tipo de imágenes que aportaban pruebas de todo menos de victoria de Wout. En 2022 ha sucedido con Kwiatkowski, que levanta los brazos al cielo por segunda vez en Amstel Gold Race, una carrera a la que Ineos parece haberle cogido la medida. Una clásica que siempre lo será y cobra la importancia que tiene, que es la de una prueba inmediatamente seguidora de los ‘monumentos’ por tradición y prestigio. Pero resulta una carrera un tanto descafeinada, mostrando un nivel un par de puntos inferior a sus hermanas mayores. ¿Una mera coincidencia? Sí, en liza había corredores muy buenos, cómo no. Quizá no le sentó bien el cambio de recorrido. Quizá únicamente haya que obviar esta edición por el extraño suceso de separar las piedras de las piedras y las Ardenas de las Ardenas. Mezclar nunca fue buena idea. Entremezclar cordilleras, tampoco. ¿Alguien se imagina una etapa pirenaica en medio de una serie de cuatro de los Alpes? Creo que nadie lo ve lógico. Había mil soluciones mejores que desdibujar una carrera que merece más. Mejores que enfriar todo el calor provocado en Flandes.

Qué decir de Kwiatkowski. El polaco es el gregario mejor pagado. Pero es que es mucho más que eso. Si narrábamos las aventuras de Bilbao y Martínez en Itzulia como andanzas de ciclistas que están pidiendo a gritos dar un paso al frente, el caso de Michal es bastante similar. En cuanto cobra una mínima oportunidad, la rentabiliza. Un diez para un ciclista que acostumbra a esta clase de infarto en los aficionados cuando se dispone a atravesar la última línea. La fotofinish dio esta vez la victoria al Ineos, de forma clara además. La lástima es que alguien le dijese al segundo clasificado que pasó primero la línea. Lo agridulce mejor dejarlo para los restaurantes chinos.

Todos esperaban a Van der Poel y no pudo ser. Correr en casa no garantiza que la suerte y las piernas estén de tu lado. Países Bajos se volcó con él, pese a que el anticipo de los dos hombres de punta le dejaran sin opciones. Benoot se anticipó a los perseguidores y el de Alpecin se tuvo que conformar con la cuarta plaza, un plato de menos calidad de lo que acostumbra. Mathieu ha acusado el cambio de terreno tan brusco, pese a intentarlo de forma insistente. Estuvo ahí, delante, y demuestra haber llegado en la forma ideal para la París-Roubaix. Si el año pasado ya demostró que era ciclista para esas piedras, éste intentará no dejar pasar un año más hasta ser inscrito en los adoquines del velódromo más famoso del ciclismo profesional.

Por el lado femenino, sorpresa. Se esperaba a las locales, con todos los ojos apuntando a la telefónica Van Vleuten y a su potencial sucesora, Vollering, pero acabó apareciendo la transalpina Marta Cavalli. La de FDJ aprovechó el reagrupamiento tras un ataque sensacional de Annemiek, último de una clásica que intentó lanzar a 70 kilómetros de la llegada. En río revuelto, ganan las más osadas y oportunas. Así hizo la italiana para alzarse con el primer triunfo en lo que va de temporada para ella.

Escrito por Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)

Foto: Eurosport / GCN

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