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Balance del Tour’22: 10 conclusiones sobre una edición histórica

Y llegó la crono como llega todo, tras muchas ilusiones desempolvadas durante el camino, tras momentos dulces y amargos que pasan ante tus ojos cuando te das cuenta de que has atravesado varios mundos y salido de ellos. Quién nos iba a contar que Tadej Pogačar iba a sucumbir ante Jonas Vingegaard, o que el UAE se iba a deshacer como un azucarillo en número de efectivos. O que Van Aert iba a tener una presencia tal en tres semanas, o que Movistar iba a dejar de sumar los puntos de Enric Mas dada su fiabilidad. O que se iba a tratar de la edición más rápida de la historia. Mil historias, mil lecturas. Pero sobre todo, dos ganadores en un duelo de leyenda que analizaremos en detalle más adelante: Tadej vs Jonas; Vingegaard vs Pogačar. 

Jumbo-Visma está de dulce

Hay veces que no te sale nada. Que intentas, vas y vienes sin éxito. Jumbo-Visma ha vivido exactamente el camino contrario. Días de vino y rosas que han materializado sus expectativas. Tal vez la baja de Primoz Roglic haya sido el único punto negro. El resto ha sido todo tostadas por el lado opuesto a la mantequilla, tropiezos que acaban en elegantes pasos de baile. Desde la primera semana en suelo francés a la contrarreloj. Etapas, general, montaña, regularidad… El único bocado que han regalado ha sido el maillot de los jóvenes, un maillot al que sus ciclistas no pueden competir por edad. Omnipresentes, infranqueables. Será tiempo de análisis cuando acabe en París, pero desde los tiempos de Sky no se veía un equipo tan potente y dominador en el Tour. 

La crono de la preciosa localidad de Rocamadour fue una exhibición más. Van Aert y Vingegaard fueron marcando tiempos espectaculares, aunque en pelea con Thomas y un Pogačar que fue de más a menos. Pese a los descensos y el peligro de alguna de las curvas, los favoritos asumieron todos los riesgos. Solventes los del podio, a excepción del maillot amarillo, que dio el gran susto. Curva a izquierdas, ligero brillo en la carretera, setenta kilómetros por hora, tiempos de ganador de crono. Jonas traza y se sale al albero, a la gravilla. Dejó la plataforma de la carretera y nuestras miradas estaban en la roca que rozó su bicicleta. Por suerte, quedó en un susto. Todo le ha salido al Jumbo en este Tour.

Ⓒ ASO / Charly López

Baile de puestos en la contrarreloj final: igualdad máxima del quinto al octavo.

Van Aert destrozó el crono de Ganna, que deja tras de sí un Tour gris, sin mucho que ofrecer para lo mucho que ha mostrado en otras ocasiones. El belga fue constante, sin altibajos, implacable. Una formidable contrarreloj que sólo se tambaleó cuando salió el futuro podio del Tour de Francia. Thomas tímidamente y, sobre todo, Vingegaard pusieron el cronómetro en un puño y por escasos segundos el danés (susto incluido) dejó las mieles del éxito para Wout, que se emocionó por la consecución del Tour.

El galés Geraint Thomas se hundió en la cuesta final, más dura de lo que parecía. Eso no resta para reconocerle todo el mérito a un regreso triunfal que ha suplantado los diversos liderazgos fake del Ineos-Grenadiers en la salida de Copenhague. Ganador de Tour y segundo clasificado, volverá a pisar el cajón en el único peldaño que le faltaba. Buen Tour, además dando la cara y no estando tan protegido por su equipo como en 2018.

Y la pelea por las posiciones del top ten estuvo ciertamente interesante. Ninguno era especialista, ni siquiera tenían fuerzas para exhibiciones fuera de su lugar, que eran los puestos del quinto al décimo. Vlasov le robó la cartera a Quintana; Bardet a Meintjes; y el sudafricano se tuvo que conformar con el octavo puesto pese a la gran presencia que ha cobrado en esta edición. En cuanto a Lutsenko y Yates, conservaron sus plazas, dado que tampoco había amenaza por detrás. Un buen cuadro de honor que deja fuera a Simon Geschke, que quizá merecería más reconocimiento. Quién sabe si en París le darán el premio a la combatividad.

Ⓒ ASO / Pauline Ballet

Van Aert, más que un gregario

Entre otros ruidos, queda el regusto de que Van Aert es mucho más que un gregario o multitasking excelente. Lo hace todo bien, pero sin embargo desde tribunas tan importantes como los comentarios de las televisiones le restan grandeza afirmando categóricamente que no podría ser candidato a ganar el Tour. Hablamos de un ciclista que acaba de ganar una contrarreloj, que se ha llevado ni se sabe cuántos segundos de bonificación y además dio cuantas exhibiciones quiso en montaña, con Galibier y Hautacam como testigos mudos de shows clásicos de Miguel Indurain.

Con dos contrarrelojes al uso como antaño, no habría duda de quién sería el favorito número uno. Aún sin ellas, después de la auténtica exhibición del belga en todos los terrenos y ser sin duda el mayor protagonista de todos los focos, al menos habría que tener el respeto y la consideración de reconocer que tiene la capacidad de ser candidato. Ganar es otra cosa, sólo lo hace uno y dependerá de mil circunstancias. Por ejemplo, de tener un equipo al que le cae siempre la moneda del lado que le interesa.

Un duelo histórico

Veremos qué nos depara el futuro. Tadej no se va a rendir, pese al efecto de la maldición de la Bretaña, y regresará con un plan bajo el brazo, seguro que proponiendo una remodelación de su equipo para afrontar los retos encima de la mesa, como por ejemplo contrarrestar el poder de todos sus contrincantes, que en eso le han ganado claramente la partida. Vingegaard también ha demostrado que no es flor de un día y seguro que nos regala un duelo tan o más emocionante que el vivido en 2022. Son los dos ciclistas del año, de los que todo el mundo va a hablar a partir de ahora.

Los sobre esfuerzos realizados en llegadas en cuesta donde no obtuvo ningún rédito de tiempo o la forma en la que se cebó ascendiendo el Galibier han podido ser claves a la hora de perder el maillot amarillo ante el danés. Sin ello, a Jumbo le hubiese costado muchísimo más poder con todo un campeón como el esloveno, que ha hecho de todo menos que izar la bandera blanca. Un auténtico duelo de titanes que esta vez ha salido cara para Jonas, pero que tanto en 2021 como en el futuro pueden deparar resultados diferentes.

Ⓒ ASO / Pauline Ballet

David Gaudu sorprende en un mal Tour para Francia

Teniendo presencia con el líder del Groupama-FDJ y Romain Bardet en la lucha por la clasificación general, no ha sido un mes de julio especialmente bueno para el pelotón galo, que perdía por Covid a Guillaume Martin en la primera semana. Pinot no terminó de dar en la diana en las escapadas y hubo que esperar a la décimo novena etapa para ver levantar los brazos a un francés, Christophe Laporte.

Gaudu, eso sí, se ha encaramado bien a la cuarta plaza, ayudado por un voluntarioso equipo que encabezó el sorprendente Madouas, una de las revelaciones, finalmente en el puesto once de la general final. Thomas y Latour estuvieron presentes, sobre todo, en la primera semana. Incluso Anthony Perez, pese a tener alguna actuación destacada en alguna fase, no estuvo todo lo afortunado y activo que se esperaba.

Movistar, decepcionante

Pese al buen papel de Carlos Verona, Gregor Mühlberger o, sobre todo, Matteo Jorgenson, el conjunto español no ha cosechado buenos resultados en la carrera francesa. Han tenido presencia en algunas fugas, lejos de la pelea por la victoria, pero al menos teniendo el pundonor de colarse en la fuga. Ha faltado rematar, ser “la fuga de la fuga”, pero donde más se nota el vacío es en la clasificación general. Enric Mas ha fallado por diversos motivos (no terminó el Tour debido a ser positivo por Covid) y el plan ha caído por su propio peso.

De salida, un mal planteamiento, con el balear únicamente dejándose llevar y pecando, como es habitual, de conservador. Más tarde, debido a su reciente miedo a los descensos, se ha visto muy perjudicado en una edición donde se han competido al máximo. Después, como también es habitual, su líder ha sembrado controversia en las ruedas de prensa con declaraciones sorprendentes. Los aficionados a este equipo están cansados de excusas. Se habrá notado la presión del descenso, aunque ese factor es responsabilidad de un cuerpo técnico que quizá ha despreciado la posibilidad de perder la categoría como algo real.

Ⓒ ASO / Charly López

Simon Geschke pierde ‘injustamente’ la montaña

El corredor alemán de Cofidis, que ha bregado desde los primeros días por un maillot que parecía sentenciado, pierde el maillot de lunares debido a la llegada en alto a Hautacam, de categoría especial y doble puntuación por ser final en alto. Vingegaard ganó esta clasificación casi sin querer, lo que no deja a la clasificación precisamente en buen lugar. Lo que se busca con él es premiar a aquellos que día tras día promueven la batalla en la alta montaña, y ahí el segundo clasificado de esta clasificación ha sido determinante.

No se han registrado cambios en la reglamentación desde 2011, pero quizá ese aspecto debería ser revisado en pos de crear una competición más equitativa y justa. Se prefirió la puntuación doble en los puertos finales debido a la poca implicación de los grandes nombres en la pelea. Para los patrocinadores es mejor que el maillot lo lleve uno de los mejores del mundo, le da más relevancia, que si lo lleva un esforzado de la ruta que tiene mucho menos caché y es menos seguido. Pero el deporte debería primar en una carrera con el poder del Tour.

El recorrido ha funcionado muy bien

En todos los análisis previos que hemos realizado hemos indicado que la falta de un mayor número de kilómetros contrarreloj y de una etapa reina penalizaba lo que suponía una buena idea. Etapas con picante, con algo que contar y que permitía a los valientes mostrarse, como así han hecho. Todos los días ha habido algo que contar, en parte gracias a Pogacar y Van Aert, pero también en parte al menú elaborado por la organización y al que han respondido los ciclistas como hacía tiempo que no sucedía.

Aún así, el Tour de Francia históricamente se ha basado en otros elementos más clásicos, como una segunda contrarreloj, etapas de montaña más largas y más etapas llanas en la primera semana. Está claro a su vez que se ha buscado adaptarse a las necesidades del espectador, que demanda más inmediatez y menos ciclismo de cocción a fuego lento. Otro aspecto a tener en cuenta es el hecho de ubicar las etapas importantes fuera de fin de semana, algo que puede ser un error si precisamente pensamos en quien está viendo el Tour por la pequeña pantalla.

Ⓒ ASO / Charly López

La resurrección de Froome y Meintjes

De ser un ciclista absolutamente olvidado a tener cierta presencia en carrera. La mejoría de Froomey ha sido notable, como también lo ha sido su nivel de resistencia, mucho más cerca de los ciclistas de puestos altos en las etapas más duras. Su presencia y lucha en las fugas ha ayudado mucho a reconstruir la imagen que existía tanto en el pelotón como en los aficionados sobre sus prestaciones en los últimos años.

Louis Meintjes ha sido una de las sorpresas del Tour. Su nueva actitud, estrenada a la par que su equipo, el Intermarché, le ha llevado a un top ten que de haber mantenido su táctica de resistir de forma discreta en la parte trasera de los grupos no hubiese conseguido. Ha blanqueado su propia imagen estando presente en muchas situaciones debido a ataques muy ambiciosos. Lástima que la crono final no le saliese tan bien y perdiese comba ante otros ciclistas que no han sido superiores a lo largo del Tour.

Ⓒ Sprint Cycling Agency / Movistar

Ciclismo español e italiano, en problemas

Es la primera edición desde 1981 donde el ciclismo español no cosecha un top ten en la clasificación general final. Un hecho que contrasta con la tradición de vueltómanos con la que ha contado y buenos ciclistas que además están ausentes de la ronda gala. La baja de Enric Mas ha sido determinante, si bien el mallorquín no se encontraba entre los diez primeros en el momento de abandonar y había una contrarreloj sin disputar, que no es precisamente su especialidad.

Luis León Sánchez, que ha hecho un Tour soberbio, ha sido el mejor clasificado (14º) y el que más cerca ha estado de conseguir una victoria de etapa, a apenas una bicicleta de distancia. Segundo y tercero fueron Castroviejo y Verona en otra de las etapas, superados por Bob Jungels, pero en realidad estaban lejos de darle alcance. Un año más sin triunfos españoles en una crisis que también afecta a Italia, que se vuelve de vacío. Francia rompió en la etapa 19 un dato que es devastador: nunca antes se había dado una edición sin victorias españolas, francesas o italianas. Veremos en 2023.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto de portada: ASO / Pauline Ballet

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