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BORA-hansgrohe cocina su revolución

Sobreponerse a la salida de un símbolo no es sencillo. Cuando tu historia, tu marca, tus éxitos y fracasos y hasta tu forma de correr están tan íntimamente ligadas a un campeón del impacto de Peter Sagan, la vida sin él no parece fácilmente imaginable. Claros ejemplos de ello estamos teniendo estos días en el omnipresente balompié. Sin embargo, y coincidiendo con el declive, bache o cambio de ciclo que ha vivido el campeón eslovaco en los últimos dos años, BORA ha sabido comenzar una transición dulce que debería materializarse con éxito la próxima temporada, el año uno de la era post-Peto.

Si en 2021 el conjunto alemán ya ha dado muestras de tener alternativas suficientes para no depender de los éxitos de Sagan, la construcción del equipo para la temporada 2022 demuestra una clara apuesta para mirar de tú a tú a los gigantes del pelotón. Peter Sagan dice adiós al equipo en el que ha sido todo, y con él se lleva a toda su corte de fieles y leales súbditos (Oss, Bodnar o el hermanísimo Juraj). Oportunidad que los teutones han aprovechado para conformar, a base de buen talonario, una plantilla con muy buena pinta.

Se va Sagan, pero también Ackermann, el velocista puro que aumentaba la cuenta de victorias del equipo año tras año. Un ciclista cuyo rendimiento también ha caído en esta última temporada. A cambio, se produce el retorno del hijo pródigo, un Sam Bennett que llegará enrabietado después de la campaña de acoso y derribo orquestada por su actual director y capo, el implacable Patrick Lefevere. Sabemos que la vida del sprinter suele ser muy dura tras el paso por la manada de lobos. Ejemplos hay a espuertas (Viviani, Cavendish, Gaviria…). BORA lo sabe y no se limita a fichar al cohete irlandés, arropándolo con una buena lista de corredores expertos y con mucho oficio para configurar un treno de muchos quilates: Ryan Mullen, Shane Archbold, Marco Haller y Danny van Poppel, a los que podrían unirse corredores ya en plantilla como el potente y agresivo Lukas Pöstlberger.

Pero el secreto para luchar entre los equipos con más victorias del año no pasa solo por apostar por un velocista que mande en las grandes vueltas y el WorldTour. Con la riqueza de calendario y la simultaneidad de carreras, es importante tener una unidad B que te garantice éxitos en las pruebas mal llamadas “menores”. Y ahí los alemanes van también servidos, con dos jóvenes como el belga Jordi Meeus, del que se esperan grandes cosas después de su primer año de adaptación; o del flamante campeón olímpico del ómnium, Matthew Walls, un pura clase de esos que siempre nos regala la pista británica. Junto a ellos, el estonio Martin Laas o el ya citado van Poppel, podrían asegurar varias muescas más en el revólver.

Con esos mimbres ya hay una hermosa cesta de puntos y victorias. Pero la presencia en las grandes carreras no va solo de ganar las volatas. Es necesario contar con una línea de vanguardia efectiva y potente cuando empiezan a aparecer las cuestas y las clasificaciones generales. Y es aquí donde BORA Hansgrohe apunta muy alto. La llegada del colombiano Sergio Higuita, un ciclista de esos que todos querrían tener en su equipo, escalador, rápido, ambicioso y correoso, apuntala una lista de buenos ciclistas capaces de brillar en vueltas y en clásicas. Schachmann, Kämna, Konrad o Grosschartner seguirán siendo piezas clave en esos terrenos. No descuidemos tampoco a jóvenes como Ide Schelling y, sobre todo, Giovanni Aleotti, que han demostrado esta temporada una evolución muy interesante.

Si miramos al pavés, territorio flandrien, puede que el equipo nos quede un poco cojo, pero hay un líder de garantías para ese terreno, como el gigantón Nils Politt, un especialista que espera con ansias el regreso de Paris-Roubaix.

Quizás falte como guinda del pastel de ganadores un nombre capaz de dominar una vuelta de tres semanas. Alguien que tenga piernas para contestar a la santísima trinidad de Pogacar, Roglic y Bernal. Ciclistas como Buchmann y especialmente Kelderman han demostrado con creces que pueden estar delante en las generales y que tienen una calidad indiscutible, pero les falta ese punto ganador que diferencia al campeón del “puestometrista”. Jai Hindley, segundo del Giro 2020 y, curiosamente, protagonista de algunas maniobras de equipo discutibles junto a Kelderman en DSM, se suma al equipo de cara a 2022 con la incógnita de si volverá a mostrar lo que dejó ver el año pasado o si aquello fue uno de esos efímeros espejismos que tanto pasan en la corsa rosa. Será otro flamante fichaje, el ruso Alexandr Vlasov, el indiscutible cabeza de lanza en el asalto a las grandes vueltas. Aunque su calidad está fuera de toda duda, aún no ha podido demostrar la regularidad necesaria para sentarse en la mesa de los más grandes vueltómanos.

Por último, el futuro. El que se basa en la llegada de un titán. Otro de esos dominadores tiránicos de las categorías inferiores, al que ya comparan con Remco Evenepoel. Como siempre, habrá que esperar a ver cómo se adapta y cómo gestiona las expectativas, pero el belga Cian Uijtdebroeks será uno de los focos de atención de los próximos años. Un corredor al que parece que le resulta harto difícil quedar en peor posición que un segundo puesto (basta con un vistazo a su hoja de servicios en cualquier web o aplicación de resultados).

Después de este vistazo a la plantilla del año que viene, ya nadie se acuerda de Sagan. Equipazo llamado a protagonizar las temporadas venideras y a rivalizar con Deceuninck en la lucha por lo más alto del casillero de victorias. “This is the cooking revolution”.

Escrito por Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Foto: @ACampoPhoto

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