Opinión

Ciclismo de tapabocas

La pandemia ha cambiado muchas cosas, demasiadas, y ha sido capaz de borrarnos la sonrisa de todas las maneras posibles. La sonrisa del alma ante la sucesión de malas noticias, sobresaltos y decepciones que llevamos acumulando en un año largo y duro. Pero también la sonrisa del rostro, con las obligadas y necesarias mascarillas. Esas mascarillas que en el bello y melodioso español latino reciben el nombre de tapaboca. Cuántas cosas puede decir una sola palabra compuesta sobre la historia reciente de nuestro planeta.

Ayer viernes los caprichosos hados del ciclismo decidieron que los tapabocas alcanzaran grados máximos de simbolismo y polisemia. El 30 de abril de 2021 debería ser recordado como el día mundial del ciclismo de tapabocas. Acudamos al Diccionario de la Real Academia Española para dar lustre y esplendor a esta reivindicación.

m. Golpe que se da en la boca con la mano abierta.

El que regaló a sus críticos Marc Soler camino de Estavayer en el Tour de Romandía. El catalán sacó uno de sus chispazos de pura clase para saltar en el último puerto del día, en una jornada de perros en la que purasangres como Küng o Dennis besaban el suelo. Un ataque de pura esencia, sin mirar atrás, lleno de hambre, rabia y reivindicación para lograr victoria y liderato en la ronda suiza. Rematado además con un gesto pasional pero poco elegante, llevándose el dedo a la boca (de nuevo tapabocas).

¿A quién mandaba callar? Si queremos ser retorcidos, tenemos para elegir: ¿A los que le pedían ser el ciclista que no es y que ganara Tours y Vueltas para ser el nuevo Indurain? ¿A los que le critican su forma de correr o lo dan por acabado? ¿A las hordas de haters de su equipo? ¿O a su propio equipo por no creer lo suficiente en él?

Sea como fuere, el gesto embarra una victoria de las que emocionan, que empiezan a ser marca de la casa de un corredor tan intermitente como espectacular. Ojalá se centre en demostrar su enorme calidad y no en aspavientos y amarguras. Será lo mejor para todos.

m. coloq. Razón, dicho o acción con que se hace callar a alguien, especialmente cuando se le convence de que es falso lo que dice.

Qué lástima no tener televisión en directo en la Vuelta a Asturias, porque habría sido un día para hacer arder las redes sociales. Nairo Alexander Quintana Rojas atacando, sin mirar atrás, buscando no solo una victoria de etapa sino abrir distancia con sus rivales en una etapa que no parecía decisiva para la general. Lanzándose con hambre en Carabanzo a la caza de su excompañero Héctor Carrretero, soltando de rueda a Einer Rubio y arriesgando en el descenso para distanciar a Pierre Latour y Antonio Pedrero y plantarse en solitario en Pola de Lena. Sin asomar el codo, sin sacar la calculadora, sin contar con que Acebo y Naranco le venían mejor.

El Nairo de rojo quiere hacer olvidar algunas cosas del Nairo de azul, vistiéndose el azul de líder para recuperar el sueño amarillo. Qué lío cromático. ¿Logrará el boyacense empezar a mirar hacia delante y sanar los tics de sus brazos de escalador?

Escrito por: Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Fotos: @ACampoPhoto

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