Cicloturismo

Cicloturismo: explorando el Pirineo catalán por el Coll de Pal

Los Pirineos catalanes esconden muchas sorpresas y puertos de verdadera categoría. La zona del Berguedá esconde auténticas joyas como los Colls de Fumanyá, Pradell, Rassos de Peguera y… el Coll de Pal. Y es el que nos ocupa esta vez. Con comienzo en la localidad de Bagá, provincia de Barcelona, la subida es extraordinaria, tanto en dureza (20 km al 6,5%) como en belleza, alcanzando macizos rocosos que la carretera atraviesa y la mirada recorre mil veces antes de encararlos para seguir ascendiendo ante nuestra imposibilidad por ladear la cabeza hacia ambos lados de la ruta. 

En lo altimétrico, tras un descansito nada más comenzar a subir, el puerto comienza rabioso. El firme es siempre amplio y está en perfecto estado. La bicicleta rueda a las mil maravillas y el tráfico, fuera de épocas vacacionales, suele ser bastante escaso. El silencio se apodera de nuestro rodar conforme nos vamos alejando del valle y de la carretera que pasamos por debajo para enfilar la montaña cara a cara. Tras unos kilómetros que incluyen tramos duros por encima del 12% llegamos a la segunda mitad, donde la pendiente media baja un punto, los paisajes se vuelven aún más bellos y las panorámicas ya nos retuercen el cuello en 360º. 

La altitud es importante, ya que coronamos a más de 2100 metros. Conforme vayamos subiendo, la arboleda desaparece y se abre ante nosotros el típico panorama de Pirineos, con praderas verdes y roca que invade la totalidad de las perspectivas que disfrutamos. Una maravilla. Coronamos y tenemos un leve descenso de un par de kilómetros hasta el fin de la carretera. Al llegar a dicho límite, se puede continuar en bici de montaña hasta La Molina, ya en la provincia de Girona y que permite enlazar con La Creueta, Toses o la subida a La Masella. 

Las rutas, por tanto, son asombrosamente ricas en variedad. No hay que olvidarse de la Collada de la Sobirana o el Coll de Jou, una pequeña porción de Fumanyá, o el suave, pero bonito Pedraforça. Las proximidades a la Cerdanya tienen mucha montaña escondida que gracias al túnel de Bagá tienen conexión más fácil con toda esta comarca y con las mismas proximidades de Barcelona. 

Una lástima que no se haya insistido más en este final de etapa tanto en la Volta a Catalunya, toda vez que la desaparición de la Setmana Catalana imposibilita su inclusión en la misma. La Vuelta a España omite este coloso, ya sea por falta de interés por alguna de las partes o porque no le encuentran atractivo desde la organización. Sea como fuere, para el cicloturista es un paraíso, una auténtica joya que nos introduce de lleno en uno de los mejores y más interesantes rincones del Pirineo.

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Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: SeBeTeam (IG:@sebeteam20)

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