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Cicloturismo: Hautacam-Tramassel, la cima más dura de los Altos Pirineos

¿Quién no conoce esta subida en la que hemos visto triunfar y sufrir a Miguel Indurain, levantar los brazos de forma agónica al tristemente desaparecido Javier Otxoa o dar un auténtico recital a Vincenzo Nibali? Se encuentra en el corazón de los Pirineos, en la región de los Altos Pirineos, donde confluyen múltiples subidas y hacen de estos valles únicos para el cicloturismo. 

Desde las diversas caras del Aubisque, combinables con el escondido col de Spandelles, del que ya hablamos en su día, Borderes, también entre los poco obvios, y los más reconocidos como el mismísimo Tourmalet, Luz Ardiden o Cauterets. O incluso alguna más lejana y bella como el Cirque de Gavarnie. Un combo perfecto para dar uso a tu bicicleta, con muchas pistas para MTB y senderismo si quieres darte un descanso de los pedales. 

Argeles-Gazost podría considerarse el inicio de la subida. A decir verdad, ahí aún hay que seguir un par de cruces antes de arrancar con el col propiamente dicho. Desde Ayros tomamos el giro y en una carretera perfectamente pavimentada, con ancho suficiente para ser adelantados, vamos ascendiendo a través de pequeñas aldeas, lo cual nos da un respiro en ocasiones y en otras la seguridad de que podremos refrigerar en días de necesidad y calor. 

En esta primera mitad, aún a media ladera, el trazado es rectilíneo, sin grandes curvas. Será a partir del noveno kilómetro cuando se enlacen herraduras y giros más importantes, coincidiendo con varias de las zonas más duras de Hautacam. El monte queda totalmente pelado y vestido de verdes praderas que nos acompañarán hasta la cima. Coronamos Hautacam junto a una enorme explanada, pero el puerto sigue. 

El col de Tramassel nos espera un par de kilómetros más arriba. Las vistas son espectaculares, si bien la protección del sol en verano o del frío en invierno es inexistente. Una maravilla los paisajes que podremos degustar desde arriba, con panorámica de todo lo ascendido en la segunda mitad. Majestuosa esta subida. 

No existe otra vertiente para acceder, aunque si asciendes en MTB, puedes explorar algunas de las pistas que parten de la misma cima. Muchas de ellas son parte del grupo de pistas de la estación de esquí, como la que lleva al Col de Moulata, tocando con los dedos los picos más increíbles del Pirineo francés. Pistas que acceden a la parte alta de los remontes. 

El descenso no es peligroso por la amplitud de la carretera. Si no bajamos excesivamente rápido, no hay ninguna zona especialmente técnica. Las curvas de herradura se ven perfectamente. Quizás en la parte baja haya algo más de técnica debido al trazado de ligero curveo y en alguna zona puede que la ladera moleste un tanto a la hora de trazar y ver lo que viene por delante. En todo caso, precaución y disfrute al mismo tiempo. El paisaje, que no deberá distraernos (sólo si paramos) será espectacular. El marco es impresionante. ¡A disfrutarlo!

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Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: 1001puertos.com

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