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Cicloturismo: Mangart, el paraíso ciclista de Eslovenia

Los Alpes eslovenos son una fuente de grandes montañas a explorar. Carreras como el Giro de Italia ya han comenzado a incluir algunos puertos como el Kolovrat (muy próximo) en sus rutas, apoyados seguramente por el resurgir de grandes estrellas como Tadej Pogacar y Primoz Roglic en la escena ciclista internacional. Próxima a la intersección de las fronteras de Italia, Austria y Eslovenia, estas cumbres son gloria bendita para el cicloturismo. 

El tráfico es este Parque Natural del Trigav es leve. Se trata además de montañas cercanas a Italia, por lo que el acceso a esta subida es fácil desde Udine o desde la región del Friuli. El lago del Predil y paso de igual nombre dan comienzo a una variante de este monstruo que acumula mucha dureza, además de belleza a raudales, como se puede ver en las fotografías. 

Serán más de veinticinco kilómetros remontando el curso del río Koritnica, con un desnivel medio global superior al 6,5%. La parte final, ya abandonando el río, arroja una media cercana al 9%, con rampas sobre el 15% y mucha continuidad, sin descansos. 

La carretera se irá encaramando poco a poco a la roca, resultando un trazado espectacular. El piso es bueno y tiene buena anchura, no será ése el problema. El viento no suele ser enemigo, aunque el calor, con la cercanía del Adriático, se puede dejar sentir en forma de humedad en los meses de más calor. No hay árboles en esa parte final, por lo que habrá que tenerlo en cuenta de antemano. 

Desde la cima, con vistas auténticamente espectaculares, se puede ver todo el entorno de picos y majestuosas praderas que recuerdan a los Alpes suizos. Parte una pista en tierra para subir al pico Mangart, que es el tercero más alto del país esloveno. También una vertiente italiana que se desarrolla en tierra. Por tanto, múltiples opciones de practicar nuestro deporte favorito. 

Hay multitud de curvas de herradura e incluso helicoidales. Túneles sin iluminar que recomiendan que llevemos una mínima luz para dar cuenta de nuestra presencia a posibles vehículos que nos encontremos de frente. En subida es peligroso, pero también en bajada por la velocidad y la poca visibilidad de alguno de ellos. Pero merece la pena el riesgo, la subida es una auténtica maravilla. 

Reportaje más amplio

Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: 1001puertos.com

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