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Cicloturismo (MTB): Collado de Sahún (Huesca), el puertazo fantasma (por Chía)

Las habladurías sobre el asfaltado del puerto de Sahún datan al menos de los años 90 e incluso de los primeros 2000. Durante todo este tiempo, no ha habido invierno en el que el rumor de inicio de un acondicionado o asfaltado no se haya rumoreado. Tiene su lado bueno y malo, con más dificultad en el acceso y más exclusividad para las personas (muchas y cada vez más) que se acercan a conocer ambos valles. En este caso, dejaremos de lado la vertiente de Valle de Plan para centrarnos en la cara este, con una exigencia similar a la oeste aunque sin lugar a dudas con mayor dureza por la escasez de protecciones del calor en días donde Lorenzo apriete. 

El firme está en buen estado y es ciclable en bicicleta de carretera, si bien es más recomendable ascenderlo en MTB por la acumulación de piedras en alguno de los tramos. No hay rampas asesinas, aunque alguna de doble dígito sí se escapa. Es un puerto que tiene en la constancia de sus rampas en torno al 7-8% su gran virtud. La superficie será variada, comenzando en asfalto desde el desvío de la carretera que lleva a Benasque y asciende por todo el valle, del que hablaremos en alguna otra ocasión, y de la que a través de Castejón de Sos se introduce en la montaña para dirigirse a Catalunya y al valle de Arán. Este tramo supone lo más duro en lo altimétrico de la subida, con cuatro kilómetros de rampas constantes en torno al 10%. Bien asfaltado, hay túneles y el trazado es bonito, a base de constantes herraduras. 

Perfil del puerto por ambas vertientes. Imagen: Álvaro Aznar

A decir verdad, lo único que afea el paraje son las líneas de alta tensión que dan servicio a los pueblos de la zona. El resto es auténtica alta montaña, con picos que rondan los tres mil metros y una vista cada vez más privilegiada sobre el valle, que va quedando muy abajo. Tras un túnel excavado en la roca, giramos hacia otra vertiente de la sierra, por lo que además de ganar un poco en pendiente en favor de nuestras piernas, también gozaremos de un tramo más rectilíneo que nos permite, con muchas comillas, «recuperar». Llegado el pueblo de Chía, llega una rampa muy dura, tanto a entrada, como durante y posteriormente. Superado el desvío a mano derecha muy bien indicado en las piedras, empieza un tramo de hormigón que unos kilómetros más adelante dará paso a la tierra. 

Y es aquí cuando Sahún empieza a ser él mismo. La pendiente se establece sobre un 8% y veremos sobre las laderas cómo la carretera dibuja zetas de rectas interminables que van rodeando las verdes praderas pirenaicas. Una vez cambiamos de ladera, un segmento larguísimo se verá sobre nuestros ojos. Es mejor ir tomando referencias cortas porque sino se atraganta, más aún en días de calor. No corre aire, es un agujero en mitad de un paraíso. Las vistas son cada vez más espectaculares, con perspectivas de los pueblos que en la carretera hacia Benasque parecen muy elevados y escondidos por la montaña. 

La carretera se va retorciendo ascendiendo la montaña de forma constante. A la derecha, el cortado, con vistas sobre caminos de descenso en otras modalidades de ciclismo más arriesgadas. Llegados a la cima, nos recibe el alto con un pequeño tramo de hormigón en perfecto estado. El mirador de la cumbre refleja todo el paraje y vistas sobre Plan. Unos cientos de metros más adelante, siguiendo un falso llano que vuelve a meternos en tierra y en descenso, existe un desvío a un restaurante donde se come bastante bien. Es momento de recuperar y pensar en la bajada o en seguir ruta por el otro lado. 

Antes de regresar a Chía y el entorno de Castejón de Sos, hay un camino que baja (y sube a la vuelta, por supuesto) hacia una cascada (D’es Praus) siempre caudalosa que merece la pena. Una visita que exige un nuevo esfuerzo para volver a la carretera, de nuevo en tierra. Serán unos dos kilómetros con una media del 8-9%. Un interesante postre a una subida de ensueño. El descenso es peligroso, puesto que se toma mucha velocidad con la propia inercia de la pendiente, y las piedras sueltas en algún caso pueden suponer algún problema. Mejor bajar despacio hasta los tramos asfaltados, donde el piso es buenísimo y el trazado tiene únicamente las curvas de herradura que son perfectamente visibles. 

Muy recomendable este puerto, futuro paso entre ambos valles, que daría mucha vida y comunicación a los vecinos y atraería muchísimo más turismo para gozar de las múltiples actividades a realizar, no solo deportivas, al aire libre. En breve, publicaremos un reportaje sobre la vertiente opuesta, la más bella y quizá más dura de las dos. 

Escrito por: Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Fotos: Jorge Matesanz y Vane Arranz

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