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Cicloturismo: Passo Manghen, el muro dolomítico a 2000 metros de altitud

Hay dos caras para escalar hasta los 2000 metros largos a los que se eleva este paso de montaña que se encuentra sin lugar a dudas entre los más duros de los Dolomitas y, por ende, de Europa. El Manghen ha cobrado gran fama debido a sus incursiones en el Giro de Italia, aunque a decir verdad tampoco han sido tantas ni es tan conocido como otros colosos como la bella Marmolada, el salvaje Gavia, el inaccesible Mortirolo o la genialidad del Stelvio. Estando un escalón por debajo de todos ellos, una vez llegas a cualquiera de sus vertientes y ves el perfil no lo miras con desprecio, sino con respeto y anticipación de que el esfuerzo para alcanzar la cumbre va a ser de gran tamaño.

Esta vez nos adentramos en el lado del Manghen que se suele descender en el Giro, que inicia en Molina di Fiemme, a escasos kilómetros de Cavalese y ascensiones como Alpe di Pampeago o el Passo Lavazé. Por su lado famoso, su parte dura se concentra en la recta final de la subida. Son más de 23 kilómetros de infierno con constantes repuntes al 10% en la media kilométrica. Pero a partir de que restan siete para la cima, la media subirá un par de puntos.

Ⓒ Cyclingcols

En esta otra vertiente que suelen los profesionales usar como descenso, el esquema viene a ser similar, con los últimos siete kilómetros dentro de los dieciséis que componen el puerto siendo los más difíciles. Desde que restan siete para coronar, la pendiente se incrusta entre el 9 y el 10 por ciento y no baja de ahí. La carretera es estrecha, de un solo carril y donde caben dos coches con dificultad cuando se cruzan. Por suerte, el tráfico no suele ser abundante fuera de épocas estivales o días festivos. Al existir rutas más cómodas que comunican ambos valles, aunque rodeen un tanto más, ascender el puerto se queda para aquellos a los que les gustan las curvas o las vistas bonitas desde la altitud.

Iniciando el puerto, tenemos una zona que se compone de unos nueve mil metros en los que el asfalto va a tener algún tramo irregular, pero en general tendrá buen piso, y que dentro de que tienen su dureza, es una exigencia mucho más contenida, en torno al 6-7%. Alguna gran rampa hay, pero contestada ipso facto por un tramo más moderado que compensa las medias.

El arbolado va a ser una constante en esta parte, como se puede ver las imágenes. La sombra será fundamental para evitar viento de valle y solana innecesaria. Aprovechemos porque una vez se pasa a la zona más difícil del puerto la sombra desaparece. Por supuesto, la táctica a seguir entre nosotros que no deberíamos competir contra nadie más que nosotros mismos y los efectos de la gravedad sería regular todo lo posible. Un ritmo un tanto por encima de nuestras posibilidades nos puede deslavazar en las partes altas del puerto. En ocasiones nos adelantamos con otros cicloturistas y nos ‘picamos’. A evitar en esta subida.

El paisaje se abre llegada esa zona dura. La carretera está en este tramo perfectamente asfaltada y las vistas distraen nuestro sufrir en este ascenso. La altitud nos va pesando, aunque al mismo tiempo la moral de ver lo que hemos ascendido y lo que nos hemos elevado sobre los valles contiguos nos dará fuerza para encarar la parte final.

Empiezan los ‘tornanti‘ y las rampas se vuelven algo más salvajes. Apuntan al cielo con mayor determinación y la atalaya que supone la montaña nos deja sostener la mirada a los picos que antes veíamos tan altos desde el pueblo. Ascendemos por una ladera hasta que ya no nos queda montaña por escalar, más que nada porque la habremos escalado entera.

En la cima existe un pequeño complejo donde muchos visitantes aparcan para disfrutar del entorno y del restaurante de la cima. Un pequeño lago completa la postal que todos los ciclistas que pasan por allí se llevan de la subida, inmortalizada junto al cartel.

Reportaje más amplio del Manghen en 1001puertos.com

Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: 1001puertos.com

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