Cicloturismo

Cicloturismo: puerto de Pajares, la puerta de Asturias

Asturias es un paraíso de la montaña. Los puertos que coronan en el Principado suelen ser muy interesantes para el cicloturismo, con paisajes extraordinarios, todos completos de verde, y rincones absolutamente indescriptibles. Los colosos que ascienden a la meseta tienen todos mucha entidad. Tarna, Pontón, San Isidro, Ventana, Somiedo… todos merecen una ruta en condiciones. Pajares, quizá el más antiguo y tradicional, es el más conocido y transitado. Discurre en su totalidad por Nacional, con gran amplitud y tres carriles casi en todo momento, lo que resta cierta sensación de dureza. Aunque no hay que engañarse, puesto que sus rampas son durísimas. Llegan al 19% en su parte final, ya que los tres kilómetros finales son lo más duros.

En esos metros finales se equilibra la pendiente media, ya que desde Campomanes comienza el puerto, pero con muy poca inclinación. Después el puerto se divide en dos zonas duras, con un descanso intermedio justo al paso por la localidad de Pajares, que da nombre al puerto. En ese primer sector las rampas no son excesivas. Desde Puente de los Fierros comienzan cuatro kilómetros duros, con rampas intensas y constantes.

En el descanso, con vistas muy bonitas en el margen derecho, se toma cierto aliento para ir al tramo final con fuerzas. Es exigente y aquí sí que el doble dígito puede hacer daño. Los kilómetros van pesando y aunque la cima se intuye al final de la montaña, aún se hará larga la sección. Hay un par de curvas a izquierdas durísimas, donde se ve además la inclinación.

El problema de este puertazo es el tráfico. La autovía del Huerna, que sube paralela por casi las mismas montañas, a atravesar el túnel que pasa a León y la zona de los Barrios de Luna, con interesantes vistas sobre los picos contiguos. En Pajares lo bueno es que de vez en cuando encontramos terceros carriles que permiten fácil adelantado. Hay mucho camión y en zonas de doble carril para ambos sentidos sí que puede generar agobio si no tenemos experiencia en este tipo de carreteras.

Una vez se alcanza las instalaciones hosteleras a mano derecha, comienza la bajada. Se corona cerca de los 1400 metros, con una altitud donde en épocas invernales el hielo y la nieve hacen acto de presencia. Eso desde Asturias. Por la cara de León la pendiente es mucho más constante y leve. Se asciende por una carretera que da más sensación de montaña, atravesando pueblos abandonados y paralelos a la vía de ferrocarril.

En la cima hay opción de continuar. Se puede subir hacia Brañillín, la estación de esquí que en lado asturiano ofrece desde siempre buenas pistas para los aficionados al blanco elemento. Si aún queremos continuar sufriendo, tenemos la subida al Cuitu Negro, que son tres kilómetros terribles de los que hablaremos en otro momento. El combo de estas subidas hacen un puerto de categoría especial, a la altura de las grandes subidas asturianas como Gamoniteiro o Lagos de Covadonga.

En la zona hay muchas subidas interesantes. Por el lado leonés algunas subidas de poca monta una vez bajamos hasta la localidad de Villamanín. Aralla, Cármenes, Rabizo si seguimos hacia la capital leonesa… En la cara norte, por supuesto, tenemos el puerto de La Cubilla, que arranca en el mismo punto que Pajares. En el camino a Pola de Lena hay varias subidas como Santa Cristina, Carabanzo o las vertientes del Cordal o de la Cobertoria.

Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: Marce Montero (39×28)

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