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Col du Pré, la mejor cara del mítico Roselend

El Cormet de Roselend es un clásico de los Alpes en el Tour de Francia. Un mito de una belleza asombrosa, si bien su dureza no alcanza las cotas de otros monstruos altimétricos. Instalados en la bulliciosa localidad de Bourg Saint Maurice (de nuevo, otro clásico alpino), descubriremos este paso montañoso que la una con Beaufort, una coqueta villa de apenas dos mil habitantes en la que merece la pena realizar una parada. 

El ascenso por ambas caras del coloso, llegando a cotas cercanas a los dos mil metros de altitud, no ofrecerá un diferencial con otras subidas como la Madeleine, el Galibier o Joux Plaine. Las rampas no son en ningún caso excesivamente duras y encontraremos descansillos donde reposar las piernas en más de una ocasión. El kilómetro más duro apenas rebasa el 8% de media en cualquiera de las dos vertientes que ascienden a Roselend. Longitud, eso sí, para poner a prueba la paciencia y constancia del ciclista. 

El piso estará en muy buen estado en todo momento, y el trazado, entretenido y con bellas vistas o bosques que nos protegerán en verano durante algún tramo. Este hecho nos permite disfrutar aún más de la escalada, que estando en buena forma es muy agradable de realizar. Si el calor aprieta es recomendable cargar agua, aunque alguna fuente nos encontraremos. El trazado no reviste mayor dificultad, ni en el descenso, donde las curvas de herradura son las más fáciles de trazar, ni mucho menos en el ascenso. El tráfico será escaso conforme nos alejemos de la localidad de Bourg Saint Maurice. En fines de semana el lago podría tener más afluencia de gente. 

Gráfico: Tour de Francia

Sin embargo, nos vamos a centrar en la subida que marca la diferencia entre las tres a este coloso: el col du Pré. Sus rampas ya han probado carreras ciclistas como el Dauphiné o el mismísimo Tour de Francia. La rampa media se establece en un 9-10%, que será la pendiente de moda en la subida. La carretera se estrecha en un giro a izquierdas y desde ahí hasta la cima de este auténtico coloso no habrá descanso alguno. En los últimos siete mil metros apenas habrá alguno de descanso. 

Conforme ascendemos iremos perdiendo la presencia de arbolado. El viento no suele molestar, sí el sol, algo que debemos tener en cuenta aunque no haga excesivo calor, raro a estas altitudes. Lo admirable de Pré es que pese a que la rampa media ronde el 9%, las rampas máximas nunca superen el 12, dando idea de la continuidad del puerto. Yendo bien, es una gozada porque manteniendo un ritmo constante se alcanza la cima sin problema. Yendo mal es un auténtico calvario. Uno que merece la pena. 

Reportaje más amplio del Roselend y col du Pré

Escrito por: Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Fotos: 1001puertos.com


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