Puertos Cicloturismo

Collado Bermejo y Morrón de Espuña, la cima cicloturista de Murcia

Hablar del Collado Bermejo y del Morrón de Espuña es hacerlo de una de las sierras más bonitas y sorprendentes del sureste español. La reforestación de la zona, estudiada como ejemplo para aplicar en otras, cambió por completo el panorama de este oasis en la región de Murcia. Más lluvia y un paisaje absolutamente reconocible que permite considerar sus bosques un refugio para muchas especies que de otra forma hubieran tenido problemas para subsistir.

En términos ciclistas, también una bendición, ya que el arbolado nos va a proteger en meses de calor extremo durante gran parte de la ascensión. El trazado es muy entretenido, debido a su carretera estrecha, sin señalización horizontal y que se ve abordado por curvas constantes. Hacia un lado, hacia otro. Un no parar que, por supuesto, dificultará nuestro descenso, con el agravante de que los árboles y sus raíces influyen de forma determinante en la ondulación de los laterales de la carretera en varios tramos. 

El Bermejo es un puerto de paso bastante recurrente en pruebas ciclistas. Los cicloturistas de la zona tienen aquí un punto de reunión y entrenamiento, ya que pese a tratarse de un puerto largo y con su punto de dureza, es bastante accesible para todos, cada uno al ritmo que sea capaz de afrontar. Una vez se inicia el puerto hay dos partes bien definidas. Dependiendo de la vertiente o variante escogida para subir (hay una maraña de carreteras en esta parte baja), se podrán afrontar altos como el de Espuña, El Berro o La Perdiz si encaramos el puerto desde Alhama de Murcia. El de Aledo si lo queremos afrontar desde Totana. Todos con características similares, con bajadas o falsos llanos hacia el inicio del Bermejo como tal. 

Este hecho rompe la continuidad de la subida, aunque con constantes repechos que harán que no se olviden las pedaladas que aún nos quedan por dar. Por el lado de Alhama, el Bermejo tiene muchísimas curvas de herradura, cerca de la veintena. Subiendo ayuda por tener referencias cortas, si bien te hace perder la cuenta y la percepción de dónde te encuentras. Por el lado de Aledo, apenas hay tres o cuatro, aunque a la hora de descender entraña más peligro por el estado de la carretera y por el trazado de ésta, con curvas de mayor riesgo. 

El tramo que abandona las veinte herraduras se torna más duro para coronar el collado y darnos pie al Morrón, coronado por una base de vigilancia aérea, la EVA-13. Para llegar a ella habrá que superar cinco kilómetros más, donde las rampas se tornan algo más duras y rebeldes, sin superar en ningún caso el 13%. La arboleda desaparece, por lo que las vistas ganan en intensidad. También el vértigo, escalando una mole rocosa que venceremos. Cuidado con el descenso. 

Escrito por: Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Fotos y perfil: Andalucía Cicloturismo

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