Opinión

Columna Gustavo César Veloso: «los ciclistas no estamos unidos»

El ciclismo ha evolucionado hacia dos clases: los ricos y los pobres. Equipos con muchas dificultades, los salarios precarios de bastantes corredores, algunos que corren prácticamente gratis… Antiguamente había una clase intermedia, que es donde se encontraba la mayoría. Ahora el gran grueso está abajo. La clasificación de los equipos se producía por mérito de los corredores y no por comprar la licencia de primera división directamente. Los requisitos son mucho más altos que antes en Pro-Conti y no te aseguran poder acceder a carreras importantes. Hace años había más invitaciones, pero con las plazas cerradas por los conjuntos World Tour, el círculo se estrecha y se complica. La principal diferencia entre divisiones es la gran diferencia de salario. No porque los de arriba merezcan menos, sino porque los de abajo no están bien pagados por lo general.

En el World Tour hay obligación de competir en sus pruebas. Quizá debían dejar que estos otros equipos puedan ser de la partida en mayor medida. La UCI quiere hacer ver que hacen algo. Da la sensación de que quien toma todas estas medidas de seguridad que se están adoptando no ha montado en una bicicleta en su vida. Se ha mejorado  en muchas cosas, no cabe duda, pero hay otras que es para echarse las manos a la cabeza. Los ciclistas son multados, expulsados y ven consecuencias a sus errores, lo cual es lógico y tiene sentido que así sea. Pero, ¿y los demás? ¿Dónde están las consecuencias para ellos? Cuando un control tiene defectos de forma, no pasa nada, se anula el control. 

Si es al revés, al ciclista lo sancionan. Lo justo sería sancionar a todo el que comete errores o se salta las normas. Con las motos y los coches se está empezando. Y no estoy en contra de que se sea exigente con nosotros. Al contrario, me parece excelente. Pero también se debería procurar consecuencias a aquellos que nunca las ven y quizá debieran. ¿Qué pasa cuando una moto o un coche atropella y lesiona a un ciclista en carrera? Sí, expulsan al coche y listo. Al corredor también, con su multa correspondiente. Y se puede recurrir, claro, pero ya estando fuera de la carrera y sin poder de revertir eso. Cuando un operario pone mal una valla, cuando un organizador comete un error en algún gráfico, o en no haber comprobado bien una bajada o una carretera… ¿Hay consecuencias de algún tipo? Sí, los corredores pueden protestar, pero al final se hace y nadie dice nada por miedo a las represalias o a una reacción por parte de los organismos o de su mismo equipo. 

Un tema sobre el que se debería trabajar es los traslados. Porque, por ejemplo, si te pilla la salida a dos horas, ya tienes que tomar el desayuno en el bus o buscarte las vueltas. Cuando no se llega a un puerto como el Gamoniteiro porque no había espacio para albergar la meta, quizá también se deba rechazar porque no hay hoteles alrededor. O que estas etapas que exigen grandes traslados sean justo antes del día de descanso. Habrá mil condicionantes, no lo niego. Pero habrá que valorar también el descanso del ciclista, que en algunas ocasiones no se tiene en cuenta y se debe. Tampoco comprendo que no se puedan lanzar bidones. Todos hemos ido a recogerlos para coleccionarlos. Recuerdo cuando era pequeño que nos desplazábamos fuera de zonas urbanas para hacernos con ellos y ya no había. Ahora con el Covid puede entender la restricción, pero después… Los ciclistas en su gran mayoría utilizan zonas urbanas para tirarlos o donde haya gente. Todos hemos sido niños y sabemos cómo nos hemos enganchado a la bicicleta. 

A lo mejor la diferencia entre que uno vuelva a ver las carreras o no depende simplemente de este detalle. Por tanto, creo que estas normas no son ni comprensibles ni adecuadas cuando hay muchos otros aspectos en los que incidir mucho más y no se hace. Encontrar rotondas, bolardos en los últimos kilómetros o situaciones de ese tipo deberían ser más prioritarias, a mi parecer. Los ciclistas no estamos unidos. Y es una pena porque de este modo dejamos a otros el poder de decisión sobre nosotros mismos. Deberíamos hacer algo porque al final es nuestro deporte, nos dedicamos a esto. No puede ser que haya ciclistas que trabajen (esto es un trabajo, no hay que olvidarlo). U otros que incluso paguen por cumplir su sueño. No se debería permitir. Pero nadie protesta. 

Entiendo que por miedo a perder lo logrado y que los que lo hacemos, lo hacemos porque ya tenemos poco que perder. Hay muy poca empatía. Los corredores que están arriba no deberían olvidar que algún día estuvieron abajo, y que cualquier día pueden volver a estar ahí. Nos puede pasar a todos. Y hay que acordarse de todo esto por el propio deporte al que representas. Si los ciclistas queremos tener fuerza debemos unirnos y perder ese miedo. Hay muchas cosas que mejorar, y seguro que muchas no es viable cambiarlas y revertirlas, pero muchas otras sí lo son y no es tan complicado hacerlo. La verdad es que no veo que se tomen medidas ni se tengan las prioridades que se tendrían que tener. Al menos desde mi punto de vista sobre estos problemas.   

Escrito por Gustavo César Veloso
Foto: @ACampoPhoto

Incluido en el nº4 de HC

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *