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Covid-19: experiencia de un ciclista

Hoy os quiero acercar mi experiencia como ciclista máster contagiado por el dichoso Covid-19. El pasado 31 de diciembre, con mucho frío y algo resfriado, me dispuse a realizar una pequeña salida (modo paseo) para acompañar a un amigo y que así cumpliese su objetivo del año, que era alcanzar los 5000 kilómetros. Pero yo no tenía ningún plan establecido a nivel entrenamiento. 

Las ganas no eran muchas, pero había que despedir el año, que ya no se podía disfrutar el fin de año como otros años. Sobre las 11 de la mañana comenté a un amigo si hacíamos la ruta por los pueblos de la sierra de Madrid (enlazamos varios pueblos vecinos en nuestra ruta). Le faltaban 42 kilómetros para completar la cifra redonda y esa ruta encajaba perfectamente con lo que necesitaba. 

Comenzamos y las sensaciones eran malísimas. Apenas tenía ganas de charlar y unas ganas inmensas de terminar. Fue un auténtico suplicio. Terminamos la salida y fuimos a tomarnos algo como teníamos pensado y hacíamos siempre. Pero no había ganas como en otras ocasiones. 

Llegué a casa y después de la ducha seguía teniendo sensaciones muy raras. Comenté con mi mujer ir al hospital por ser precavidos y responsables. Así hice. Me realizaron las pruebas, me pidieron que me aislara en casa y tras una hora y media, efectivamente, di positivo. 

Los primeros cuatro días no quería ni oír hablar de la bici. Aunque no tenía fiebre, tenía resfriado, falta de gusto y olfato. Mi preparador me comentó que era tiempo de descansar y que ya recuperaría poco a poco. Pasados esos primeros días las sensaciones mejoraron y a la semana ya pedí que me acercaran la bicicleta a la entrada de la habitación. 

Empecé a hacer un poco de rodillo, exactamente 40 minutos al día. Todo bajo las pautas del preparador, claro. Los siguientes días fueron similares, con tiempo máximo de una hora en Zwift y dejando la parte del core parada, pues en estas alturas de temporada es fundamental. Las sesiones eran a muy baja intensidad, sin apenas forzar. Pero con mejores sensaciones. Pasado estos días tranquilos llegó el momento del comienzo de la preparación para la nueva temporada, con un calendario diseñado para llegar a las carreras máster a mediados de año y disfrutar de las marchas cicloturistas después. 

El 16 de enero fue cuando pudimos realizar un primer entreno con una sesión de una hora de core y una y media de Zwift, pues no se podía salir a la calle debido a Filomena y su borrasca. Al día siguiente, 17, fue cuando pude volver a la calle (por fin) y volver al punto en el que nos habíamos quedado. 

A día de hoy, las sensaciones son buenísimas y tengo una enorme motivación por entrenar y disfrutar de nuestro deporte. 

Foto y texto de Javier López

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