Ciclistas

David Gaudu, el gran escalador que viene

En un ciclismo de gran tradición como el francés, cuyas carreras ya iniciaron su andadura en el siglo XIX, los grandes talentos han estado sujetos a una gran presión mediática. Aficionados y prensa ansiosos por encontrar un mesías que les retrotraiga a los días de Hinault y Fignon, aquellos en los que estaban en la cima del mundo. Esa nostalgia, unida a la exigencia depositada en la base para intentar construir un ciclismo libre de duda, ha fagocitado a múltiples aspirantes a tomar el relevo. Los más relevantes han sido siempre aventureros que se han crecido sobremanera, como Voeckler, el clásico Virenque o ahora el clasicómano Alaphilippe

Ciclistas como Thibaut Pinot, creciendo en la época Sky, ha sido lo más próximo a un aspirante a podio en grandes vueltas que Francia ha tenido en los últimos tiempos. La comentada presión ha terminado por cortar sus alas, por no hablar de su mal fario en los momentos equis. Cuando nadie miraba o no sentía el yugo de la responsabilidad, ha rendido mucho mejor. 

Las miradas se centran en quien gana, y ése es ahora David Gaudu. Se venía tiempo hablando de un joven escalador galo, valiente e inquieto. Poco a poco se fue incorporando al catálogo de las carreras de primer nivel, siendo su debut en el Tour inminente, en su segunda temporada como profesional. En sus tres participaciones en grandes vueltas ha ido in crescendo hasta alcanzar la octava plaza en la pasada Vuelta a España, donde logró por si fuera poco dos de las etapas decisivas. Ambas en fuga y recuperando la distancia que le separaba de un puesto de honor, lo que habla a las claras de que el futuro de este ciclista es altamente brillante. Verlo ganar ya en el primer tercio de la temporada de forma brillante ante Primoz Roglic la etapa reina de Itzulia comprueba que su evolución sigue en curso. 

Este 2021 el joven bretón probará galones en la Grande Boucle, que sale desde casa, con el líder del equipo Groupama-FDJ optando por ser jefe de filas en el Giro. Compartiendo equipo con Arnaud Démare, uno de los velocistas más en forma, tendrá poca presión. Quizá una victoria de etapa, el maillot a lunares o simplemente esperar a ver qué tal las sensaciones de los primeros días de montaña. Lo que queda fuera de toda duda es la confianza que el equipo ha depositado en él, pues ha firmado contrato hasta 2024 y se convierte en una de las más firmes promesas del ciclismo francés. 

Cada corredor es un mundo, y David no puede ser comparado a ninguno de sus antecesores, por muchos anhelos que se puedan sentir. De Bretaña fue Bernard Hinault, leyenda del ciclismo, o Warren Barguil, señalado como heredero y que se quedó por el camino en la indefinición. Gaudu parece más sólido, pero también lo parecía Pinot hasta que la confluencia de presión con infortunio ha rebajado la expectativa. Ganador del Tour del Porvenir, el joven escalador debe encontrar su propio camino, el que sus piernas le marquen, olvidándose de otro tipo de referencias o exigencias. Las fuerzas le ubicarán en el lugar correcto.

Foto: Sirotti
Escrito por: Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)

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