Historia

De guerras entre organizadores y equipos (parte VIII)

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Tal y como relatábamos en el capítulo séptimo de este serial, las elecciones a la presidencia de la UCI, a la que aspiraban Pat McQuaid y Gregorio Moreno, se celebraron en la mañana del 23 de septiembre de 2005 en Madrid.

Las elecciones tuvieron lugar en un clima enrarecido. Días antes, el periódico francés “L’Equipe”, controlado en buena parte por Amaury Sport Organisation, empresa organizadora del Tour de Francia, informó de supuestas irregularidades. Estas irregularidades fueron denunciadas por la Real Federación Española de Ciclismo que, en este tinglado, bien pudiera entenderse que defendía los intereses de las tres grandes rondas nacionales (Tour, Giro y Vuelta) en su confrontación contra el UCI Pro Tour. La sombra de la corrupción se ennegrecería y alargaría todavía más con la sospecha de unos presuntos intentos de compra de votos a algunos representantes del ciclismo africano por parte de Verbruggen y McQuaid.

En este clima de muy alta tensión, momentos antes de la celebración de las elecciones, la RFEC y Verbruggen llegaron a una solución de urgencia. La RFEC se comprometió a no impugnar las elecciones, fuese cual fuera su resultado. Verbruggen, por su parte, garantizaba que no tomaría ninguna represalia ni sanción contra la Federación Española de Ciclismo. Sin embargo, solo fue un pacto verbal. Nada escrito… Algo que tendría consecuencias pocos minutos más tarde, una vez celebradas las elecciones

Finalmente, las elecciones se llegaron a celebrar. El resultado fue que el irlandés Pat McQuaid, el que podíamos considerar defensor de los intereses del UCI Pro Tour, obtuvo 31 votos. El español Gregorio Moreno, que podíamos considerar representante de los intereses de las tres grandes rondas nacionales, 11 votos obtuvo.

A Moreno le quedaba el consuelo de que sus votos habían sido sobre todo recibidos del ciclismo europeo. A McQuaid los votos le llegaron de Asia, África, América y Oceanía. El editorial que escribió el periodista Chema Rodríguez en el semanario META 2 MIL, y que publicamos en parte en el capítulo sexto de este serial, tomaba plena vigencia y actualidad. Quienes menos pintaban en el concierto del ciclismo mundial habían decidido quiénes iban a ser los rectores de ese ciclismo.

Pero la cosa no quedó ahí. Verbruggen no iba a cumplir su parte del pacto verbal suscrito unos momentos antes. Así, a los pocos minutos de haberse celebrado las elecciones, en el primer Comité tras la victoria de McQuaid, el propio Verbruggen, en ese momento ya expresidente, iba a proponer la adopción de una medida que resultará difícil de creer a quienes hoy nos lean y desconociesen lo que sucedió durante aquellos días. Sí. Ahora es cuando la realidad supera la ficción.

Verbruggen propuso ni más ni menos que se abriera un expediente sancionador contra la Real Federación Española de Ciclismo. Y además, que no se permitiese a su selección profesional tomar parte en la prueba de fondo en carretera que se iba a celebrar 48 horas más tarde en un circuito del propio Madrid. En ese contexto, la bronca alcanzó todavía mayores dimensiones. Incluso se llegó a proponer la suspensión de esa de prueba de fondo en ruta profesional. Sí, lectoras y lectores. Aunque les cueste creerlo, fue real. Como a estas horas ya sabrán, la selección nacional española finalmente sí que participó, y Alejandro Valverde obtuvo en aquella prueba una de sus medallas mundialistas.

Porque las medidas propuestas eran tan aberrantes, que incluso miembros de aquel comité que estaban del lado de Verbruggen, las consideraron excesivas y las echaron para atrás.

Horas antes de las elecciones, hubo algunos sorprendentes cambios en el sentido de los votos. El que más dio que hablar fue el del representante malayo, Darshan Singh Hill. Días antes de las votaciones, este representante hizo públicas sus discrepancias con Verbruggen, y había denunciado supuestas irregularidades respecto a la situación laboral de Pat McQuaid. Pero de la noche a la mañana, nunca mejor dicho, Singh Hill cambió de opinión y acabó votando a McQuaid. Sobre este tema, esto es lo que opinaba el candidato Gregorio Moreno: “Contaba con tener una docena de votos más y unos resultados mucho más ajustados. El delegado malayo me pidió un cargo porque en teoría él no estaba de acuerdo ni con Verbruggen ni con McQuaid, pero supongo que al final recibió alguna promesa más importante que la que yo pudiera hacerle”

Sobre el ambiente vivido durante los días en que se celebró el campeonato del mundo, baste decir que la UCI como tal no asistió a la ceremonia inaugural ni a la cena de gala, para así boicotear a la RFEC.

Finalmente, este era el editorial firmado por Chema Rodríguez y publicado en el semanario META 2 MIL. Advertimos que contiene también deliciosas rimas.

“Verbruggen se mueve como nadie en el terreno de la extorsión deportiva. Conoce bien las debilidades de su colectivo y ha sabido jugar con las vanidades y las ambiciones de los delegados federativos del ciclismo mundial con una extraordinaria habilidad y destreza. El holandés, que es un tipo sobrado de arrogancia y escaso de escrúpulos, supo recuperar en las últimas horas votos que estaban perdidos. Se fue al malayo del turbante, que estaba en la oposición el muy tunante, para especular con sus nueve votos, y le volvió a ganar para la causa del irlandés, que es la suya propia.

También reconvirtió a su doctrina fundamentalista a dos representantes del continente hermano, al parecer Brasil y Argentina. En total, 11 votos que volaron en la noche-madrugada del 22 al 23 viernes y que dejaron el casillero en un 31-11 descorazonador. Ganó la línea oficial, la línea dura, la que dicta una minoría de europeos que tienen colonizado a todo el ciclismo subdesarrollado. Con los votos de Africa, de Asia, de América y de Oceanía, salió elegido el ex doméstico de Sean Kelly y hasta hace unos días gregario de lujo de Hein Verbruggen. Con los votos de la mayoría de representantes de la vieja Europa, el español Gregorio Moreno sufrió una abultada derrota. El ciclismo profesional lo seguirán mangoneando la minoría europea que apoyaba a Verbruggen y a McQuaid. Bien está, que la democracia respeta siempre el resultado, aunque tenga que taparse la nariz a la hora del recuento de votos”.

Escrito por: Raúl Ansó Arrobarren (@ranbarren)
Foto: nuestrociclismo.com, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

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