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De safari por el bestiario ciclista

A lo largo de la historia del ciclismo periodistas, literatos, aficionados o rivales han ido rebuscando en su ingenio para apodar a los protagonistas del pedal. A veces con puro afán descriptivo, otras veces laudatorio e incluso en muchas ocasiones como mofa, parodia o crítica. Rebuscando en el diccionario podremos encontrar motes más o menos creativos y afortunados. Nos embarcamos hoy en un safari por el bestiario ciclista, que ha dado y seguirá dando mucho juego a la hora de etiquetar a los esforzados de la ruta.

Nos vestimos de entomólogos para dar un vistazo a una clase de ciclistas que suelen llamar su atención por su baja estatura. Entre ellos destaca la pulga, animal pequeño y saltarín, como esos escaladores que se alzan sobre sus pedales para conquistar las más altas cimas. De todas las pulgas del pelotón, ninguna como la de Torrelavega, Vicente Trueba, escalador imperecedero que inauguró el reinado de la montaña del Tour. Otros pequeños grimpeurs que llevaron dicho mote son el francés Louis Bergaud, el alemán Karl Heinz Kunde o los italianos Emanuele Sella y Domenico Pozzovivo. «El Grillo» Paolo Bettini, entonaba sus mejores cantos en las clásicas y pruebas de un día, mientras que «El Escarabajo» Ramón Hoyos dio nombre a toda una nación ciclista como la apasionada Colombia. Por la forma de sus orejas el italiano Ottavio Bottecchia se ganó el apelativo de «Mariposa«, que compartiría casi un siglo después Tom Dumoulin, esta vez por su fabulosa metamorfosis de rodador a vueltómano. También invertebrado, aunque esta vez arácnido, es «El Escorpión» Richard Virenque, cuyos aguijonazos en las montañas del Tour enardecieron durante años a todo un país.

Nos dirigimos al acuario para sentir de cerca las fauces de uno de los depredadores más voraces, el tiburón, que nos trae a la mente al incombustible Vincenzo Nibali. De su misma especie, aunque menos voraz era el colombiano Víctor Hugo Peña, uno de los grandes lugartenientes de Lance Armstrong. Junto al de Messina nadó mucho tiempo el «Delfín de Bibbione«, Franco Pellizotti. Acercándose a la costa encontraremos al «Cangrejo» Fernando Escartín o a la «Gaviota» Johan Museeuw.

Entre los reptiles sobresale la voracidad cazadora de «El Caimán» Bernard Hinault. Hemos conocido algunos ofidios, como «La Cobra«, Riccardo Riccò, que pasó de clavar sus venenosos colmillos a los rivales a clavarse otras cosas no menos venenosas, o «La Pitón» Luca Scinto, corredor combativo y director con carácter. Tampoco nos olvidamos del colombiano Federico Muñoz, «La Iguana«, o la mirada rabiosa de «El Lagarto» Roberto Laiseka.

Miramos al cielo para volar junto a las majestuosas aves rapaces, esas que sobrevuelan montañas en busca de presas. En el ciclismo reina entre ellas el águila, siempre acompañada de su correspondiente epónimo: de Toledo el primer vencedor español del Tour, Federico Martín Bahamontes, de Herning el hematocrítico Bjarne Riis, de Vizille el malogrado Thierry Claveyrolat, de Adilswil el salvaje Ferdi Kubler, de Hoogerheide el arcoíris Harm Ottenbros, de Palu di Giovo era Gilberto Simoni, de Filottrano el llorado Michele Scarponi, o de Tulcán el récdman de victorias de la Vuelta a Ecuador, Pedro Rodríguez. En los Andes despliega sus impresionantes alas el cóndor, nombre que reciben los colombianos Fabio Parra y Édgar «El Condorito» Corredor y el venezolano José Rujano. Incluso en Europa vemos al «Cóndor de Varssebeld«, el inefable Robert Gesink. Descendiendo a la velocidad de vértigo que le hace plusmarquista del mundo animal, nos sorprende «El Halcón» Paolo Savoldelli.

Pocas aves hay más bellas y elegantes que la garza, sobrenombre que llevó a lo más alto el mito Fausto Coppi. Mientras, el colombiano Roberto «Pajarito» Buitrago nos presenta a los pequeños animales emplumados, entre los que aletean «El Mirlo Blanco» Joseph Bruyere o «El Colibrí» Esteban Chaves. Mucho más concurrido está el corral, donde se concentra mucho gallo (Georges Groussard, Iban Mayo, Bryan Coquard o José Manuel Gutiérrez «Gallu») y algún pollo (Michel Rasmussen o Luis Alberto González).

Pero sin duda la clase dominante en el pelotón es la de los mamíferos terrestres. Entre ellos, los felinos tienen especial predilección por su voracidad y belleza. Aquí manda «El Rey León«, Mario Cipollini, aunque en la manada hay leones de todos lados. El «León de Flandes» que ilustra la bandera de la región más ciclista es un apelativo que compartes Fiorenzo Magni y Johan Museeuw, mientras que en Mugello rugía Gastone Nencini. Más pequeño, pero no menos voraz fue el «Leoncino» Michele Bartoli. La velocidad la ponían también «La Pantera» Daniele Bennati y «El Guepardo» Ivan Quaranta. Tampoco faltan otros felinos como «El Lince» Luis Ángel Maté, «El Puma» Darwin Atapuma o «El Jaguar» Stefano Garzelli. Y en la versión más doméstica, no escasea el apodo de «El Gato«: Óscar Freire, Félix Cárdenas, José del Ramo o Antonio Pesenti.

Seguramente la bestia que mejor representa la fuerza y la bravura sea el toro, que daría nombre a ciclistas como Alberto Camargo, Dario Pieri, Charles Crupelandt o Thor Hushovd. Parientes cercanos en eso de la embestida serían los «Búfalos» José Enrique Gutiérrez y Guido Bontempi o «El Bisonte» Juanjo Cobo. Si nos adentramos en el bosque, tendremos que tener cuidado de no cruzarnos con «El Tejón» Bernard Hinault, que no deja que se le escape una sola presa, o con el siempre agresivo jabalí, como Carmelo Morales o el berciano César García Calvo. No están exentos de esa fuerza los equinos, entre los que destacan «Caballo Loco» Marco Fincato, «El Potro de Gernika» Fede Etxabe o «El Mulo» Marzio Bruseghin.

Sobre gráciles pezuñas veremos asomar entre las rocas de las montañas a «El Rebeco» (del Abruzzo es Vito Taccone y de Cumiana Francesco Camusso) y a «El Cabrito de Barichara» Hernán Buenahora.

Los roedores utilizarán su astucia y su pequeño tamaño para sorprendernos y robar los premios más codiciados. De entre ellos destacamos a «La Ardilla de los Canales» Carlo Galetti o a «El Conejo» Andrew Hampsten.

En un hipotético «Planeta de los Simios» también habría bicicletas, las que cabalgarían «El Tití» Lucien Van Impe, «El Mono» Gert-Jan Theunisse, «El Gorila» Andre Greipel o «El Gorilón» José Antonio González Linares.

Por el desierto encontraremos la famosa joroba de «El Camello» Tony Rominger, y en las Antípodas oceánicas saludaremos a «El Canguro» (Phil Anderson y Robbie McEwen) y a «El Diablo de Tasmania» Richie Porte.

Volvemos a casa con sobredosis animalística, pero aún tenemos ganas de encontrarnos con nuestro mejor amigo, el perro. Varias razas se hacen hueco en este pelotón zoológico, con «El Bulldog» Gaston Rebry, que en Flandes fue Walter Godefroot; «El Galgo» (Giordano Cottur, André Darrigade o Gustave Danneels) o «El Basset Hound» Philippe Thys, con sus cortas patas y su cuerpo cercano al suelo (o al manillar en este caso).

¿Echáis de menos algún otro animal en esta «Zoocopa»?

Escrito por Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Foto: @ACampoPhoto

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