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Diario de la Vuelta’22: el día de Meintjes en la sentencia de Evenepoel en Praeres

Llegó el final de la primera semana y del segundo día de descanso. Cuando la Vuelta empieza en el norte se nota mucho el paso de esa primera semana por sus carreteras. Repechos, pequeños puertos… esquivarlos a veces no es posible, aunque se hacen méritos para ello en ocasiones. Los desniveles de una etapa en La Mancha no van a ser iguales. El desgaste que producen no tienen parangón. Es más, el pelotón acusa la fatiga, el calor y el ritmo y parece que esté atravesando el final de la segunda semana, cuando en realidad quedan dos más. Los positivos por Covid y todo este agotamiento tendrá consecuencias en el listado de ciclistas que llegue a Madrid el día 11. Y eso que el recorrido ha optado por su vertiente light.

Una escapada bien trabajada en la salida dio pie a una etapa algo más anodina que las de costumbre en lo que va de Vuelta. Quick Step marcando el ritmo, los escapados midiendo fuerzas y distancia. En esta ocasión tocaba que los fugados se jugasen el triunfo. En la parte final, cuando ya se avistaba la subida al muro, el grupo de punta rompió la armonía y se dedicó a intentar huir de su cruel destino, que no era otro que ser derrotados por el mejor escalador: Louis Meinjes. El sudafricano guardaba la calma en la parte media de la fuga, dejando que los Alpecin jugasen con el resto de escapados y Battistella se dejase unas fuerzas clave en el tramo previo.

De ese modo inició el puerto. Un descenso criminal en la aproximación rompió el grupo de favoritos. Tao, del Ineos-Grenadiers, quedó fuera por ser parte del accidente junto a Harper, del Jumbo-Visma, que con la pérdida de Kuss sufre un gran varapalo a las aspiraciones de Primoz en desbancar a Remco. La entrada en el repecho inicial, de cerca del 20%, fue lanzado por Alaphilippe, que había hecho la bajada a ritmo marcial. Evenepoel no esperó, se quería llevar por delante a todo el que se pusiese en su camino. Parece que ha encontrado su estilo, muy indurainesco y le va muy bien. Otro minuto a Roglic, el que desde el martes debería ser el gran rival.

Enric Mas fue el que más resistió la rueda del belga, que está desatado. Cometió el error de forzar la máquina cuando el maillot rojo le había metido un par de metros y lo acabó pagando en la parte final. Juan Ayuso estuvo con ellos. Carlos Rodríguez recuperó distancia por detrás y puso marcheta, sin esperar a nadie. Mas se fue hundiendo y fue alcanzado por la dupla de jóvenes no ya prometedores, devastadores. Son una realidad, al menos en la realidad que envuelve a la Vuelta. Ayuso, de hecho, se lanzó a la aventura en los últimos metros y dejó de rueda con facilidad al campeón de España y al actual segundo de la clasificación general. Ambos son cuarto y quinto, pero parece que por fuerzas le podrían disputar la posición a Enric. Ojo a este duelo.

Evenepoel se distanciaba, nada que hacer para sus rivales. Meintjes, por su parte, había enganchado ya la cabeza de carrera y había dejado de rueda a todos. Era una victoria cantada incluso entre el sufrimiento que le producía ascender por semejantes paredes. Remco iba como una moto, adelantando miembros de la escapada de forma espectacular. Tiene más hambre que nunca y tiene un propósito, que es eliminar a todos sus rivales y sentenciar la carrera en cuanto le sea posible, por lo que pudiera pasar en el futuro.

Cualquiera diría que así va a ser con la crono mediante, en la que sólo Roglic podría estar a su altura, pero los puertos andaluces son los que peor le vienen al líder del Quick Step. Ganará o perderá a lo grande, eso es seguro. No habrá medias tintas. El equipo se debilita por la baja de Serry, aunque sus hombres de la montaña mantienen un nivel excelente. Un auténtico equipazo el que tiene a su servicio, con especial mención al campeón del mundo, totalmente servil con su jefe de filas.

Simon Yates llegó más tarde, a diez segundos de Roglic. De ganar en 2018 a pasar penurias en 2022. El estado de forma del menor de los Yates no es para nada malo, pero sí inferior al de otros favoritos. Miguel Ángel López, otro corredor que irá entrando en carrera, perdió cerca de tres minutos. Carthy veinte segundos más. Almeida dos segundos adicionales con el británico. El de UAE parece que va a ir perdiendo galones en favor de Ayuso. Aún así, es candidato a hacer top ten. Irá a más durante la carrera. Siempre lo hace.

Por su parte, la gran decepción de la Vuelta tiene nombre y apellidos: Jai Hindley. El australiano no encuentra las piernas que tuvo en el Giro y en Praeres se dejó unos tres minutos con Remco. En apenas cuatro kilómetros. Su equipo, el Bora-Hansgrohe, ha hecho aguas hasta ahora en la ronda española. Ben O’Connor cedió unos segundos más, pero él no era candidato a luchar por la general.

Otra de las decepciones fue Richard Carapaz. Ineos partía con tres cabezas de cartel y actualmente ya sólo les queda Carlos Rodríguez, que parece el más sólido. El ecuatoriano parece descartarse para la general y peleará por etapas en lo que resta de carrera. Lo mismo hará Jay Vine, que renunció a sufrir en estas cuestas y se ha dispuesto a dar de lado la general (error) y centrarse en buscar etapas y el maillot de la montaña. Justo cuando ya estaba a punto de cobrar un papel decisivo en las batallas. Una lástima la falta de ambición de algunos ciclistas. Otros deberían repartir.

Escrito por Jorge Matesanz

Fotos: Unipublic / Sprint Cycling Agency

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