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Diario del Giro 2022: Bouwman, Eslovenia, Landa y los deberes para el último día

Decía Alberto Contador en la cima de Kolovrat para la retransmisión de Eurosport que si él estuviese en la situación de Mikel Landa, no se pensaba el ataque. Nibali, cuarto, muy alejado en la clasificación, un minuto por debajo de sus dos predecesores, por lo que se podía afirmar eso de que el de Bahrain no tenía nada que perder. Aunque fuese con el equipo, poner ritmo para mostrar vergüenzas siempre es buena idea. Si son las suyas, mala suerte. Y si no destapas nada, al menos pones desgaste de cara al día siguiente, donde se supone que te vas a jugar las habichuelas.

Ha habido mucha crítica al corredor vasco, con razón. No muchas menos merece Jai Hindley. Esperar al último día no es buena idea. Las moralejas suelen ir en otra línea. Bora-Hansgrohe puso ritmo en Kolovrat y en gran parte de la etapa. ¿Para qué? Un control inerte, que no ofreció ningún aliciente. Ineos, que pierde a Richie Porte, en carroza. Los escapados manteniendo diferencias y simplemente jugándose la victoria. Una curva extraña, una situación un tanto confusa y segunda victoria para un prometedor Bouwman, que va a coronarse tras este Giro con sendos triunfos y el maillot de la montaña. Jumbo-Visma tiene un buen talento ahí.

El recorrido daba de sí. Kolovrat resultó más ancho de lo que se esperaba, tan duro como se preveía y mucho menos decisivo de lo que todos esperábamos. Eslovenia atrajo a muchos aficionados con el anzuelo de la montaña. El final en el Santuario di Castelmonte tampoco ofreció mucho. Amagos entre los favoritos, ninguna diferencia. Poco bagaje para una etapa que daba mucho más de sí.

Los tres tenores aguantan a jugarse el Giro entre La Marmolada y la crono. Los organizadores consiguen por fin lo que querían, y era llegar con la carrera abierta hasta el último día. Enhorabuena. Conseguirlo a través de empates a cero debe ser bien satisfactorio. El ciclismo necesita de otro tipo de mentalidad, de jugar a ganar y hacer que los ciclistas enamoren a los aficionados. La temporada estaba siendo magnífica hasta la llegada de la primera gran vuelta. El bajón es evidente. Y eso no es bueno para este deporte. Mucho más en el Giro, la grande que más espectáculo solía dar aunque fuese en la media o alta montaña. Los ciclistas deben reflexionar sobre la clase de espectáculo que es el ciclismo.

Y ahora toca La Marmolada. Se espera mal tiempo y que eso añada dureza a la ya de por sí durísima etapa. San Pellegrino y el altísimo Pordoi serán los acompañantes de un Passo Fedaia que corona a más de 2000 metros de altitud y que lleva más de diez años sin ser ascendido en la corsa rosa. ¿Decidirá el Giro? ¿Esperarán los favoritos a la crono? Las respuestas en la etapa del sábado.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto: RCS

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