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Diario del Giro 2022: Holanda muestra músculo

Tras el Etna leí que Dumoulin había muerto como aspirante a las grandes vueltas. No por no estar de acuerdo me dejó de impactar. No hace tanto lo era. Tanto talento reducido a lanzador de su compañero de equipo, un Koen Bouwman que estrena su casillero en lo que a grandes se refiere. El neerlandés no es ningún piernas. Fue 12º en la pasada edición y, tras esta victoria, vuelve a encaramarse en los puestos cómodos de la tabla. Su top ten, cada vez más cercano. Jumbo-Visma ya ha cumplido en esta edición. Mollema y Formolo chocaron con los postes. Qué dos buenos corredores son, cómo saben buscar las fugas y pelearlas hasta las últimas consecuencias. Dos sufridores natos que han jugado sus bazas y han perdido. Ya ganarán. Lo importante es el camino.

Por su parte, el nihilismo se apoderó del pelotón. Un recorrido brillantemente pensado para dar la posibilidad a los favoritos que tuviesen algo más de ambición quedó en un mero trámite. Sí, hubo ritmo de salida, más aún cuando el Ineos tomó el mando de la nave nodriza y fue recortando distancia a unos escapados que no debían gozar de excesiva ventaja. Fuga bidón, muchos quebraderos de cabeza. El avispero revolucionado.

Una jornada menos, una jornada más. Juanpe, de rosa, garantiza a Trek-Segafredo ser recordado por su paso por esta edición. Nunca hubo riesgo y además le hicieron el trabajo. Todo redondo. Si se descuidan un poco más, a lo mejor no han tumbado al sevillano en el Blockhaus. El gran estado de forma de López en combinación con la moral por las nubes que cubrieron alguno de los pasos camino a Potenza, van a hacer la empresa de arrebatarle el rosa una misión cuanto menos muy difícil.

Y llega Nápoles. Y después la primera llegada en alto supuestamente en serio. El rompepiernas del sábado apenas debería modificar nada. Tal vez las fuerzas ya maltrechas de algunos ciclistas o las imágenes de postal de la capital napolitana. El resto se vislumbra como tedioso, como lejano al gusto. Un día más cerca de Verona, con Carapaz aún como líder espiritual. Sigue el miedo a ganar. Y las bajas. Esta vez toca la del primer español: Sergio Samitier. Una caída.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto: RCS

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