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Diario del Tour’22: Tadej ‘Contador’ Pogacar vs Jonas ‘Andy’ Vingegaard, ¿quién ganará? Las claves.

Quien recuerde el duelo de 2010 tendrá en mente lo parecido que es el duelo que estamos viviendo en 2022 con aquél. Tadej Pogacar era tan favorito como lo pudo ser el madrileño en aquella edición. Andy respondió tan bien y con tanta fuerza como lo pueda estar haciendo el danés. Jonas y Andy se enfrentaban de amarillo a dos corredores a los que nunca perder de vista. Tanto uno como el otro tenían como rasgo común la falta de compresión de la existencia del éxito en una segunda posición. Todo o nada. Ganar o perder. Esos lugares tibios donde algunos prefieren resguardarse suelen ayudar muy bien a distinguir los muy buenos ciclistas de las auténticas leyendas. El esloveno va camino de serlo, por lo que no le será suficiente con cualquier impronta. Incluso perdiendo puede ganar. Porque perder siendo una auténtica leyenda, ser recordado como un auténtico campeón que lo dio todo y regaló días espectaculares a los aficionados pudiendo haberse conformado con ir ahí y guardar su interés por un segundo puesto que ya sería un muy buen resultado para cualquiera.

Esa ambición es, en realidad, el principio competitivo básico del deporte. Si se sale a correr, se intenta llegar el primero. Es cierto que la gran mayoría de las ocasiones eso no llega tan fácilmente. Por ello mismo, la forma de honrar el ciclismo que tuvo Jumbo-Visma, contra pronóstico, camino del Col du Granon, será siempre recordada. Por eso la estrategia de la ONCE camino de Mende cae siempre en nuestra memoria cada vez que se escala hasta dicha montaña. Los corredores que intentan ganar, y ponen toda la carne en el asador por hacerlo, suelen tener una gran conexión con los espectadores y con los patrocinadores, que buscan siempre ser representados por alguien que venda su producto de esta forma, con admiración por parte de los demás.

© ASO / Charly López

Los Pirineos serán el juez

Nos acercamos al momento clave del Tour, que en este caso van a ser los Pirineos y su influencia en la última semana de carrera. Las fuerzas comienzan a escasear en la gran mayoría de los corredores y las ganas de vencer, de mejorar, todavía deberían estar si no intactas, sí presentes. Un total de nueve puertos distribuidos en tres jornadas ponen sobre el tapete la cartografía para diseñar estrategias. Los equipos son cortos en ambos contendientes, por lo que las bazas tácticas se resumen a lo que UAE sea capaz de hacer con sus únicos tres escaladores (Majka, McNulty y Soler) y a lo que Jumbo-Visma pueda exprimir a Van Aert, en estos momentos el segundo hombre de a bordo. Ni Benoot, ni Van Hooydonck, ni Kuss, ni Laporte garantizan esa regularidad en montaña.

Lugar a las tácticas, a colar gente en las escapadas, a cuidar que no cualquiera del equipo rival se filtre en el corte bueno. Los inicios de las etapas van a cobrar casi tanta importancia como los finales, donde sólo quedará terminar de ejecutar un plan del que se pueden ir viendo las fases conforme avance la escapada. Duelos como los que mantuvieron Pantani y Tonkov, Schleck y Contador o Quintana y Froome resuenan con más fuerza que nunca. Uno u otro, uno tendrá que perder, otro, si no sucede nada extraño, que ganar. Escenarios míticos sobre unas montañas engañosas, que parece que no serán decisivas y que sí lo serán.

Ineos, un equipo al completo con mucho que decir

Tres hombres en el top ten de la clasificación general, todos ellos a una distancia razonable de gesta. Del duelo entre ambas superestrellas puede brotar una alternativa en la que nadie está reparando y que, sin lugar a dudas, es la más peligrosa. Si hablábamos de tácticas por parte de Tadej y Jonas, con sus equipos mermados de efectivos, qué decir de Ineos y todo el potencial que aún está por sacar. Su líder, Geraint Thomas, que ha dado muy buenas sensaciones, tiene bien a tiro el podio, toda vez que la última etapa decisiva es una contrarreloj de 40 kilómetros. Adam Yates, un escalón por debajo de su jefe de filas tiene la culpa, en parte, de que el conjunto británico dé la sensación de ser todo menos un equipo ofensivo. La labor del mayor de los hermanos está reduciéndose apenas a marcar a sus rivales por el podio, cuando es lo último que un candidato que está observando el caos por venir debe hacer.

© ASO / Ballet

Pidcock, por su parte, podrá siempre decir que una curva de Alpe d’Huez le pertenece. Y aunque sea el Tour de su debut, parece un veterano en según qué situaciones de carrera. Su capacidad para el descenso quedó patente al segundo día que enfrentaban el mítico Galibier. Su Tour está hecho, aunque precisamente por este hecho, quedar 11º en la general final que 18º les debe dar igual, teniendo como tienen a Geraint como guardián de sus opciones en París.

Por ése y por otros motivos, Ineos tiene la capacidad de llevar la iniciativa y buscar la carrera. Pero, ¿habrá voluntad? Tienen la experiencia de haber ganado el Tour en varias ocasiones y eso debería aplacar su sed de conformismo. Aunque llevar la carrera al límite en la alta montaña puede ser peligroso para un corredor menos escalador como Thomas.

Lo interesante puede ser el papel que Filippo Ganna y Dylan Van Baarle puede jugar. Ambos son excelentes rodadores y tienen un valor estratégico excelente. Pero para eso les tendrán que utilizar con fin ofensivo y para mejorar sus posiciones. Adam Yates no ha entrado en ningún podio hasta la fecha. Tiene quizá la opción de su carrera deportiva para conseguirlo.

© ASO / Ballet

Bardet, ¿un aliado?

Gaudu y los Groupama-FDJ han mostrado que tienen interés por la general, pero su estado de forma únicamente permite resistir. El francés más en forma parece el líder del DSM, que no deja pasar ocasión para atacar. Su habilidad en el descenso puede ser clave en caso de tomar parte en alguna dirección. Puede ser interesante si el tiempo es malo, como parece que será en alguna jornada de los Pirineos. El equipo le intentará aupar a posiciones que fueron habituales cinco o seis años atrás con el galo luchando por el podio (y consiguiéndolo).

Parece que la opción de ganar parece descartada en la teoría, aunque al igual que el Ineos, Romain puede pescar en río revuelto si los grandes favoritos se marcan en exceso. Si aprovecha esa visión, que la tiene, puede volar lejos. Por eso, puede pasar de ser un aliado a un enemigo. Una dificultad más para los aspirantes a ganar el Tour de Francia 2022.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto: ASO / Charly López

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