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Diario del Tour’22: Van Aert, Tadej y el miedo a Pogacar se retan en batallas menores

Las victorias de etapa, otrora despreciadas por los favoritos a la general de forma sistemática, han cobrado gran importancia en nuestros días. La generación que está tomando las riendas del ciclismo actual son ambiciosos, insaciables, gustan de no guardar un gramo de energía. Eso gusta al aficionado, que ve cada movimiento con atención. Tampoco nos equivoquemos: el Tour nos lo están solventando Tadej y Wout. El resto, bien en un papel discreto, bien escondidos en el gran grupo, apenas se ha mostrado ni regalado al espectador mucho más que el bulto que su sola presencia en los grupos genera.

El día estuvo protagonizada por una fuga de tres hombres. Cattaneo, ex ganador del Baby Giro, Frison, que sufrió más de la cuenta en la parte final de la escapada, y Wright, un joven británico del Bahrain Victorious que sorprendió a propios y extraños llegando en cabeza hasta el repecho final, rodaron con apenas dos minutos de ventaja sobre el pelotón, que, repitiendo la escena del día anterior, se estiraba a fila indiana para no dejarles respirar. Aún así, la propia fisonomía de la jornada, exigía recortar de forma preventiva de cara al tercio final, muy rápido por ser en bajada hacia el Lago Lemán y arrancar allí, ya en las calles de la ciudad olímpica, sede del COI, del AMA y de otros organismos, hacia el Estadio Olímpico, junto al que finalizaba la etapa.

Se esperaba que Van Aert y Matthews peleasen por el triunfo. No obstante, dos de sus compañeros trabajaban sin descanso en cabeza del pelotón. Su trabajo dio su fruto y… voilá, llegamos al repecho con pelotón compacto y los favoritos asomando. Hubo mucho miedo a Tadej Pogacar. Muchos lobos se levantaban sobre su bicicleta afilando el cuchillo, pero con el clásico terror de cuando sabes que el golpe se puede volver en tu contra y acabar con el molde. Tadej esperó a que alguien tomase la iniciativa, esta vez sin gesto de su compañero Rafal Majka antes de abrirse. Le dejó en los últimos metros, donde se encontró algo cerrado. Van Aert remontó al azul del Bike Exchange y alzó los brazos. El segundo puesto ha pasado a mejor vida. El verde esperanza persiste, ya poca oposición encontrará.

Una guerra menor que demuestra mucho. Por un lado, la versatilidad del corredor del Jumbo-Visma. Por otro, que Pogacar es ambicioso no, lo siguiente. Un caníbal que no entiende de días de relax si tiene la ocasión. Curioso empate a victorias en esta edición y en el total, con ocho cada uno. Ambos deberían estar enfrentados cara a cara por la victoria final. Van Aert obligaría al esloveno a ataques mucho más elaborados que arrancadas de últimos metros como el de la Planche des Belles Filles. En fin, una guerra perdida.

Y llegan los Alpes. Una etapa franco-suiza para calentar y enviar a los ciclistas al segundo día de descanso. No habrá tregua, con las subidas y seguro el ritmo por buscar la escapada. El Col de la Croix, un auténtico coloso por su otra vertiente, hará de cebo. Pero será el duro y largo Pas de Morgins citará a los favoritos. Ineos, es tu turno. Jumbo, es tu hora. Tadej, si puede, intentará seguir impregnando de miedo las miradas de sus rivales. Si lo consigue y esquiva el Covid, que ya ha aterrizado en su equipo, tendrá muy cerca su tercer título en París.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto: ASO / Ballet

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