Opinión

¿Divierte Pogacar? vs la eficiencia de Roglic: dos modelos de ciclismo

Tirreno y Niza, Niza y Tirreno. Dos carreras diferentes, dos mares como dos soles que se ocultan para traernos lo más frío del estertor del invierno. Ese canto de cisne con el que la primavera cual película de Disney rellena de piedras, colinas y pasión la pantalla con fondos de arco iris, como es el seno del pelotón, crisol de tonalidades, con predominancia para el cegador verde de la vegetación de ambos lados de la carretera. Nieve en Carpegna, nieve en Turini (Nieve en Caja Rural, que diría algún avispado redactor). Hielo en la sangre en los pre-Alpes franceses, por un lado de los espectadores, por otro en la mente de Primoz, el ciclista que sabe cómo acaban las historias, lo cual le da mucha ventaja a la hora de empezarlas. Calor en las venas en los Apeninos. Tadej no perdona un tiroteo. El ciclismo, aparte de piernas, es un estado de ánimo. ¿O era el fútbol? El caso es que el miedo imperará en los rivales colateralizados, es decir, los indirectos, aquellos a los que no alcanza para responder las llamadas a la victoria, pero están ahí, figurando. 

Roglic supera sus miedos y el mal fario que el amarillo había instalado en su brillante e inmaculada trayectoria. Por fin. No hay mal que cien años dure. Literal y literario. El de Jumbo-Visma resistió el tirón (o los tirones, mejor dicho) y añade a la colección de trofeos una París-Niza que resucita la extrañeza por ver a algunos potenciales rivales ejerciendo de gregarios y a algunos potenciales gregarios haciendo de rivales. Un intercambio de papeles que dirige las miradas hacia Colombia, hacia un inmenso Daniel Felipe Martínez, más ciclista del que muchos esperaban. Asoma la explosividad de Yates, se confirma el buen estado de un Quintana que ha rejuvenecido y la vigilancia constante del emisario Almeida. También se vio la nariz a Haig en su estreno de líder en el World Tour. Una segunda fila repleta de asaltadiligencias, de corredores que con un cartucho extra pueden convertirse en enemigos más que dignos y difíciles de batir. Ese centrocampista que llega a rematar desde segunda línea. Una herramienta a la que deben recurrir más si quieren poner en apuros a los dominadores. 

Y es que UAE está marcando territorio. Está interesante esta competición por ser el equipo que marque la pauta, que pase la patata caliente del miedo al adversario. Tan pronto vemos tripletes como a ambos compitiendo indirectamente contra los jefes del contrario. Midiendo, milimetrando para cuando la contienda suceda en terreno francés. Un storyboard de cómo será julio con su sol acuciante y toda la presión de la que en teoría carecen estas probaturas. El estado de ánimo, el que marca primero, el que celebra con más intensidad. 

Una particular ‘haka’ con la que Pogacar está dando que hablar en estos primeros compases. Un vals de exhibiciones que contestan en solitario y con ayuda de un equipo excelso a los pasos 1-2-3 de sus archirrivales con su paisano a la cabeza. La segunda línea funciona a la perfección, con Soler buscando minutos de gloria y Almeida actuando de polizón molesto. Todo suma. Mientras tanto, el debate entre exhibición y exhibición. Es espectacular, es magnífico. Los aficionados de piel fina dirán que no se debe poner una coma a semejante arrojo, competitividad y valentía. La duda es: ¿es un ciclismo divertido aquel en el que sabes lo que va a suceder? Existen personas que disfrutan una película de acción sabiendo que el/la protagonista acabará ganando y llevándose a la chica/o con la que lleva flirteando media película. Otros prefieren incertidumbre, giros de guion que no aniquilen la esperanza de sentarse ante algo bello, impredecible. Cuando el ciclismo es humano y vive pájaras, derrotas, victorias, ese ámbito entre el bien y el mal, entre la virtud y el error, se vuelve el deporte más entretenido para ver desde televisión. 

Y es ahí donde la superioridad manifiesta de Pogacar sobre el resto de rivales, ninguno de los magnific four (or five), se hace carne. ¿Será igual cuando los ‘guerreros del espacio’ se enfrenten cara a cara entre halos y pelos amarillos? Seguro que no. Estos entremeses, al menos, nos van dando pistas sobre los primeros terrícolas. Landa ha mostrado por fin señales de vida para alimentar de nuevo un ‘landismo’ que sufre de amnesia cada vez que el vasco se agarra bajo en el manillar. Enric Mas vuelve a alimentar el ‘masismo’, aquel que cree que sus palabras de cambio de mentalidad son más bien un discurso hueco que simplemente alimenta la duda sobre si el lobo vendrá de verdad esta vez. Y es que nunca viene. Al final una caída le envió un mensaje directo en Twitter: el conservadurismo no te garantiza nada. Cuando suceden estas cosas, siempre recuerdas una frase de Titanic (aviso de spoiler), una de las pocas películas donde el guaperas termina consiguiendo a la chica, aunque muere en la vida figurada de la película: «cuando no tienes nada, no tienes nada que perder». Y es que así es la vida. Aplica en muchas de las situaciones del día a día, no va a ser de aplicación en un deporte como éste, con los cuerpos y los espíritus al límite. La fiabilidad está perdida con uno y garantizada por otro, pero a estas alturas, para el aficionado, ese voto del público que regala el maillot de la simpatía como premio de consolación: Landa 1 – Mas 0. 

No se debe olvidar a Jonas Vingegaard. Él era la alternativa y no Evenepoel, que no puede ceder cuatro minutos en una etapa de dos puertos. Caruso, Hindley, el que algún día buscará en el Stelvio el Giro de Italia que dejó marchar, Ciccone, Peio, Bardet, Porte, el retornado Pinot han dado buen aliento en estas jornadas de frío y competición sin cuartel. Jakobsen se confirma como un gran candidato al verde en París. Ese color que vestirán los campos durante la primavera, una época en la que todavía recibiremos más héroes y proezas, más arco iris y batallas entre absolutos virtuosos de bailar la bicicleta. Un vals que simplemente acaba de comenzar con un cántico que se ha puesto de moda en esta temporada 2022: 1-2-3. 

Escrito por: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: RCS Sport 

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