Todo se inició en la localidad belga de Meensen – Kiezegem un 17 de junio de 1945. Podría haber sido jugador de fútbol, atleta, o lo que se hubiera propuesto. Lo que estaba claro desde chico es que quería estar por encima de todos. No le gustaba estudiar y finalmente se decidió por la bicicleta tras ” convencer” a su madre Jenny.
Conseguía su primer gran triunfo en 1964 en el mundial amateur en Sallanches en 1964. De ahí, pasó a profesionales en 1965 con el Solo Superia del “Emperador Rick II”, Rick Van Looy. Resultaba curioso, que a pesar de la admiración de uno de los abuelos de Merckx hacia Van Looy, este no sentía precisamente predilección por el joven Eddy, sino más bien por otro joven belga, Walter Godefroot.
En su debut consiguió algunas victorias y quedó 2º en el Campeonato belga tras el propio Godefroot. A final de año se marcharía al Peugeot. ¿Culpa de Van Looy? Desde luego la relación de ambos no era buena.
En Peugeot empezó a despertar la bestia y a ganar cosas importantes. La primera en una de sus plazas favoritas, la Milán-San Remo. Al ataque con un Poulidor que acabaría en séptima posición, mientras Eddy se imponía por primera vez por delante de Durante y Van Springel.
En 1967 repetía triunfo en la Classicissima, esta vez ante Motta, Bitossi y Gimondi, para ganar posteriormente Gante Wevelgem y Flecha. Este chaval ya no era una promesa, ya empezaba a convertirse en una realidad.
Iba a realizar su primera aparición en una grande, el Giro de Italia, con la incertidumbre de cómo aguantaría una prueba de tres semanas y cómo superaría las grandes montañas.con Etna y Block Haus para calentar y con una última semana que se antojaba muy dura para el belga. Además, nos encontrábamos con dos claros favoritos a priori, Anquetil y Gimondi, entre la clásica jauría italiana dispuesta a ganar su vuelta. El duelo estaba servido y los interrogantes abiertos sobre un chaval que había demostrado ya que iba como un tiro al sprint y clásicas, que podía con vueltas de una semana, y que contrarrelojeba bien pero que no había afrontado grandes puertos ni esfuerzos demasiado continuados.
Empezaba el giro de Italia 1967 sin grandes sobresaltos, con Zancanaro y Gómez del Moral como primeros líderes, cambiando la maglia a Dancelli en la 5ª etapa. La 7ª etapa llegaba al volcán Etna y ganaba Bitossi, con Merckx entrando en quinta posición a 23″ y por delante de los favoritos Anquetil, Pérez Francés o Gimondi entre otros. Dancelli seguía lider y el joven belga había superado con buena nota el escollo montañoso. ¿Aguantaría lo que quedaba de Giro?
La siguiente etapa con llegada a Tarento situaba a Pérez Francés como líder ante el mal día de Dancelli y confirmaba al joven Merckx que seguía entre los primeros. Y tras varias etapas de transición se llegaba al Blockhaus, en una etapa que debía pasar Macerone, Rionero Sannitico y Rocaraso para un total de 220 kilómetros. Etapa de montaña con todos los ingredientes para que ese joven belga con cuerpo de sprinter se desintegrara y acabara claudicando…
El ganador de la etapa lo pueden intuir. Sí, Eddy Merckx. Su primera etapa en una grande, metiendo más de 20″ a Anquetil o Pérez Francés y más de 35″ a Gimondi; amén de humillar a Zilioli , aguantándolo en su ataque a 2 kilómetros de meta y pasándolo como un avión en el último kilómetro. Aun así el titular de la Gazzetta dello Sport al día siguiente no podía ser más gráfico:
Dissapointment italiano. Sprinter belga vince in montagna
El joven belga seguía aguantando, pero todavía quedaba la tercera semana. ¿Podrá este sprinter aguantar a los italianos y a los franceses del BIC liderados por Anquetil?
Dos días después ganaría Merckx su segunda etapa al sprint en Lido degli Estensi. Era ahora el turno de los contrarrelojistas, que tenían entre Mantua y Verona una CRI de 45 km que no desaprovecharon; con victoria de Ole Ritter con Altig, Bracke y Anquetil en 6 ” y Gimondi perdiendo 38”. Mal día de Merckx que se dejaba casi 3 minutos, y del líder Pérez Francés que cedía el liderato a “Maitre Jaques”.
Habría otro cambio de líder más, con el rosa para Silvano Schiavon, antes de llegar a Lavaredo en unas condiciones climatológicas infrahumanas. Victoria de Gimondi y segundo puesto de Merckx, pero las irregularidades de los ciclistas que subían agarrados a los coches auxiliares hicieron que Torriani suspendiera la etapa. Al día siguiente todos los gregarios de Anquetil abandonaban el Giro bajo pretexto de que no les interesaba ganar la carrera, dejando a Anquetil sólo con Aimar y Milesi en una decisión polémica y poco clara.
A continuación, etapa dura camino de Trento con una “santa alleanza degli italiani” en la que Anquetil se colocaba líder nuevamente tras salvar una muy dura jornada en la que la ayuda de Aimar. Sin embargo, en la etapa que llegaba a Tirano, en la que se suspendió la subida al Stelvio por la nieve y se sustituyó por Tonale y por Aprica, Merckx sufrió en Tonale y se dejó mucho tiempo. Gimondi dio el tiro de gracia a la carrera y Anquetil perdió el liderato, siendo además sobrepasado por Balmanion al día siguiente en Madona del Ghisallo.
Última etapa camino de Milán “de relax” con el líder Gimondi bien escoltado y una clasificación general que quedaba tal que así:
Buen Giro de Merckx, que sin embargo no había conseguido mantener la regularidad en la última semana. Nuevamente la Gazzetta dello Sport sacaba titulares del belga al día siguiente.
Bruno Raschi, uno de los periodistas especializados en la materia sacaba su resumen del Giro, del cual extraemos la siguiente sentencia:
Egli ha dimostrato la sua limitazione in montagna. Il giovane belga potrà mai vincere una grande corsa a tappe
Ha demostrado sus limitaciones en montaña. El joven belga nunca podrá ganar una gran carrera por etapas.
En palabras del corredor italiano Franco Bitossi, que había sufrido junto al joven belga en las rampas del Tonale, Raschi sería un gran periodista, pero no tenía ni idea de ciclismo. Según él, estaba claro que Merckx había demostrado que podía estar capacitado para ganarlo.
Acaba el Giro y en breve empieza el Tour, cuyo resultado tiene una incidencia en el desarrollo de la historia de Merckx.
El caso es que Merckx acaba contrato con la Peugeot y está recibiendo múltiples ofertas en vista de su potencial. En Peugeot andan racaneando algo, pero es que el Tour de Francia 1967 lo gana un francés de Peugeot, Roger Pingeon. Y claro, eso relaja la intención de renovar al ganador de las dos últimas Milán-San Remo, a pesar de que Peugeot había perdido en el Tour a su otra estrella, Tom Simpson, en la dura subida al Ventoux.
La fatal muerte de Simpson fue un duro palo para Merckx, que había encontrado en el inglés no sólo un amigo, sino un jefe de filas que, contrariamente a Van Looy en Solo Superia, siempre estaba dispuesto a ayudarle y aconsejarle. Merckx iría al entierro de Simpson en Harworth, Inglaterra, siendo el único ciclista del continente en acudir.
Volviendo a la renovación, también pesaba en Gaston Plaud, director de Peugeot, la sospecha de que Merckx había firmado por el Faema italiano en el transcurso del Giro de Italia. Aun así, en favor de Plaud hay que decir que todavía no había sensación en el pelotón de que estuviéramos ante un nuevo patrón como Anquetil o Coppi, ni de un futuro clasicómano de la talla de Van Looy. En palabras de Jan Janssen (Campeón del Mundo en 1964) Merckx era como Willy Planckaert, Walter Godefroot o tantos otros.
Y en esto llegamos al 3 de septiembre con la celebración del mundial de fondo en carretera en Heerlen, Holanda. 265,180 km con 20 vueltas a un circuito. ¿Favoritos? El ganador de la Vuelta, el holandés Jan Janssen, los belgas con Merckx a la cabeza, el campeón del año pasado Altig o los italianos Motta y Gimondi. ¿Vencedor? Eddy Merckx. Llegaría al Faema con el maillot arco iris y comenzaría a cimentar su reinado incontestable en todos los terrenos que lo coronarían como el mejor ciclista de todos los tiempos.
Artículo cedido por Pedro García Redondo
Publicado originalmente en CyclingHistory
Foto: Sirotti