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El ciclismo francés y su jardín floreciente

Hablamos de ciclismo francés, con toda la presión que se auto inflige en cuanto se mencionan nombres como Bernard Hinault y Tour de Francia en una misma frase. Muchos candidatos a relevo que han ido pasando y quedándose por el camino. Alguno no ha estado muy lejos en distancia física, como Richard Virenque, aunque sí temporal, al igual que Peraud o Bardet. El que redujo más la distancia física y temporal al mismo tiempo en estos 36 años en los que el ciclismo francés no ha levantado la copa de ganador del Tour de Francia fue Laurent Fignon, si bien los 8″ dejaron de contar en 1989, más de treinta años atrás. Desde entonces no ha habido un acercamiento tal al maillot amarillo. Hemos vivido épocas con corredores como Thomas Voeckler o Julian Alaphilippe, que si bien intentaron aspirar a todo, la tipología de corredor que han sido les ha hecho sentir como peces fuera del agua. Son opciones que en realidad fueron surgiendo como parte del guion cambiante que es el ciclismo más que fruto de planificación o esperanza.

En la actualidad, si bien sigue sin asomar un relevo a ese nivel, sí se atisba una generación magnífica que daría para hablar de tantos y tantos ciclistas como para rellenar un libro. Un jardín floreciendo después de un buenísimo trabajo de fondo que se realizó después de su ‘Operación Puerto’ en forma de ‘Caso Festina’. Corría el año 1998 y supuso un punto de inflexión en la evolución del ciclismo francés. Desde entonces la producción de grandes campeones bajó, a cambio de establecer estructuras muy sólidas que han permitido progresivamente el crecimiento de muy buenos ciclistas y una clase media que es envidia de muchos otros países. El poder de la base, de los equipos vivero que viven a la sombra de los equipos galos, con lo cual el entrenamiento día tras día puede merecer la pena, puede haber fruto detrás. Esa posible salida ha servido de motivación a muchos, y entre la cantidad aparece la calidad, no cabe duda.

También ha sido importante el sistema de competiciones a lo largo del país centralizado en la Copa de Francia y complementada con pruebas del más alto nivel (Tour de Francia aparte) bien asentadas y donde los equipos galos tienen casi garantizada su presencia. Todo ello ha ido cediendo suelo para plantar semillas que hoy son ciclistas de gran calidad, tal vez coronados en David Gaudu y Romain Bardet, que de cara a las grandes citas por etapas suelen ser los que mejor luzcan entre todo el ramillete de talento que está y que viene.

Valentin Madouas (Groupama FDJ) en la Lieja Bastogne Lieja © ASO / Gautier Demovieux

Ambos comparten capitanía simbólica con Julian Alaphilippe, que sigue siendo un ciclista muy seguido y respetado, pese a no haber conseguido arremolinar todos los elementos a su alrededor y a favor esta temporada. La superioridad de la nueva generación de súper talentos le ha dejado un poco atrás, aunque seguro que regresará al nivel competitivo que siempre ha atesorado.

Ha sido una buena temporada para Arnaud Démare, con un buen Giro. También para otros pupilos del Groupama-FDJ como Valentin Madouas o Quentin Pacher. Bruno Armirail sí que ha estado algo más débil de lo que se esperaba de este buen ciclista, pero la nota positiva del conjunto galo es el regreso a la competición de Thibaut Pinot. Pese a que ha conseguido triunfos en el Tour de los Alpes (antiguo Trentino) y el Tour de Suiza, el mejor éxito ha sido recuperarle para la causa. Un ciclista que levanta admiración y seguimiento. Junto a Loulou, el ciclista francés más mediático de la actualidad.

También ha sido el año de Christophe Laporte, un corredor que ya mostraba calidad en Cofidis, pero se ha disparado en el Jumbo-Visma de Van Aert o Vingegaard. Plata en el Mundial, sus objetivos estarán muy altos en 2023. Cosnefroy y Champoussin, el dúo de AG2R, han tenido trayectorias dispares estos meses, con uno llevándose el GP de Quebec y otro, el segundo, cambiando de aires para encabezar el proyecto de Arkea Samsic. Los franceses pierden a Nairo Quintana y necesitarán exigirle más a Warren Barguil, quizá demasiado relajado en cuanto a generales. Elie Gesbert ha dado pasos agigantados en un equipo que está creciendo de forma clara. Ahora como equipo World Tour de todo derecho, vamos a ver hasta dónde son capaces de llevar a sus jóvenes talentos. Y algún no tan joven como Nacer Bouhanni.

Cosnefroy tira del pelotón camino del Alpe d’Huez en el Tour 2022 © ASO / Pauline Ballet

Guillaume Martin no ha encontrado el golpe de pedal, lo que no le ha impedido ser competitivo. Cofidis ha observado la evolución positiva de Benjamin Thomas, Axel Zingle, Victor Lafay y Bryan Coquard. En equipos más punteros nos hemos encontrado con el gran año de Pavel Sivakov en Ineos Grenadiers y la presencia del campeón de Francia, Florian Sénéchal y del mejor contrarrelojista galo, Remy Cavagna, en el Quick Step de Patrick Lefevere y Alaphilippe. Todos estos nombres sin olvidarnos de los clásicos, como Pierre Latour, Geoffrey Bouchard, los hermanos Paret-Paintre, Nicolas Edet, Franck Bonnamour o Kenny Elissonde, entre muchísimos otros.

Los resultados en la máxima categoría son 67 victorias para ciclistas franceses, con Arnaud Démare siendo el velocista más destacado del Giro, con tres victorias y la maglia ciclamino, así como la victoria en la París Tours. En el Tour, Laporte salvó el honor patrio ganando la antepenúltima etapa, si bien en la cuarta y la sexta plaza campean ciclistas franceses de la talla de Gaudu y Bardet respectivamente. Madouas se quedó a las puertas de entrar en el top 10.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto de portada: ASO / Etienne Coudret

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