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El «grandíssimo» salto de Mauricio Moreira

La Volta a Portugal, la terrible y disputada “Grandissima” es una de las carreras más duras del calendario ciclista. Ganarla está al alcance de unos pocos, y para ello es necesario equipo, piernas, cierto grado de locura e inconsciencia y mucha, mucha suerte. En las pruebas en las que la calculadora desaparece y el ciclismo vuelve a su esencia de ataques imposibles y carreras rotas en mil pedazos, cualquier situación puede cambiar el sino de la carrera, por imposible que este parezca.

La gran vuelta de nuestros vecinos, siempre envuelta en ese halo de misterio del ciclismo luso, ha sido habitualmente territorio del pedalista ibérico. De sus 82 ediciones disputadas, solo nueve se han ido más allá de las fronteras de nuestra península. Per solo una vez ha habido un vencedor externo al continente europeo, el brasileño Cássio Freitas en 1992.

La reciente edición, terminada hace menos de una semana, debería haber coronado al segundo americano en lucir la “camisola amarela” del vencedor final. Un ganador que habría sido histórico, pues sería la victoria más señalada de un pequeño país que vive por y para el fútbol. El siempre competitivo y pasional Uruguay.

Mauricio Moreira, nacido en Salto en julio de 1995, estuvo a punto de asaltar los cielos si no fuera por lo dura que es la tierra. Con el flúor de Efapel demostró ser el corredor más fuerte en las dos semanas de ronda lusa, y en la contrarreloj de Viseu volaba para desbancar al bravo escalador Amaro Antunes, dorsal 1 y líder del todo poderoso W52 Porto. Sin embargo, el exceso de hambre, casi la inconsciencia, le llevaba a arriesgar en una curva a derechas, cuando la victoria de etapa y de general estaba en su mano. Resbalón y leñazo, de esos que duele en el costado y sobre todo en el alma. No había más que ver la cara de su compañero Rafael Reis en la “silla caliente”. Ahí se escapaba un triunfo que habría completado una edición en la que el uruguayo demostraba que el triunfo en Volta ao Alentejo no había sido casual, levantando los brazos en un símbolo de la carrera como es el Alto de Nossa Senhora da Graça.

Al final, segundo en la crono, a doce segundos de su compañero, y segundo en la general a diez unidades de Amaro Antunes. Diez míseros segundos que se iban por la tierra de Viseu, y qué dolían aún más recordando los 20 segundos de penalización recibidos en la cuarta etapa. Más de medio minuto regalado que valía oro. La desolación y lágrimas en la meta de Viseu eran de esas que partían el corazón y que quedan en la retina del aficionado ciclista, pero deberán convertirse en fuerza y confianza para afrontar nuevos y estimulantes retos.

A sus 26 años el charrúa ha demostrado ese dicho que dice que “de tal palo tal astilla”. Hijo de una leyenda del ciclismo uruguayo como Federico Moreira, que sigue hoy ostentando el récord de victorias en la ronda nacional, la Vuelta al Uruguay, con seis entorchados logrados después de, capricho del destino, haber perdido la de edición de 1984 por sólo 12 segundos.

Mauricio, ciclista que, como antes hiciera su compatriota Fabricio Ferrari, llegó a Europa de la mano de Caja Rural, para vencer pruebas importantes del calendario amateur como la Vuelta a Zamora. Un uruguayo que ha vencido carreras en Europa, emulando al mítico Héctor Rondán que ganara en Burgos con Reynolds en 1981. Un luchador que supo reconvertirse a amateur en el difícil 2020 para llevarse el Circuito del Guadiana y la Vuelta a la Provincia de Valencia con la zamarra del Vigo-Rias Baixas, y que ha logrado con el vistoso amarillo de Efapel volver a abrirse un hueco en el panorama ciclista profesional.

¿Será Mauricio uno de esos corredores extranjeros que dominan el ciclismo luso, como hicieran antes David Blanco, Alejandro Marque o Gustavo Veloso? ¿Encontrará sitio en equipos de mayor categoría donde la libertad para brillar puede quedar más ensombrecida? Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero las credenciales presentadas son de peso.

Escrito por Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Foto: Helena Dias (Blog cyclingandthoughts)

2 Respuestas

  1. Un placer volver a leer High Cycling. Espero que ahora le dedique todos los dias unos minutos. El ciclismo es mi pasión y ver al sobrino y a otras plumas inteligentes escribiendo sobre ello es un oasis en este mundo lleno de problemas.Un abrazo para todo el equipo

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