Ciclistas HC

El injusto año en blanco de Alex Aranburu (Movistar)

El 2022 de Movistar ha sido ideal a la hora de proporcionar material para su documental anual. La búsqueda de puntos y la complejidad del sistema les ha hecho priorizar en achicar el agua que les llegaba al cuello pasando por encima de lo que hubiese que pasar. Sin mirar más allá de las decisiones meramente deportivas orientadas a ese fin. En ese tránsito se han complicado mucho las cosas y los cálculos no han salido como se esperaba. Alejandro Valverde, que comenzó el año ganando, ha estirado su carrera deportiva -sospecho- para ayudar en la permanencia de Movistar y ha bajado su rendimiento en la segunda parte de su temporada. Enric Mas se retiró del Tour con más pena que gloria. Está sobrecomentado el tema.

Hay otros ciclistas que han sufrido el castigo indirecto por esta situación. Los clasicómanos, el tridente que conforman Gonzalo Serrano, Iván García Cortina y Alex Aranburu han sido los más perjudicados por esta orientación de sus calendarios a conseguir puntos de aquí y de allá. Para los tres se podría considerar que ha sido una temporada de transición, si es que esa palabra se puede considerar como algo positivo en tres ciclistas que están viendo frenada su evolución de forma clara. Los tres han sido excluidos de entrar en las grandes vueltas, también de los planes de formar parte de las alineaciones de carreras que les eran muy atractivas.

Gonzarlo Serrano ha ganado el Tour de Gran Bretaña, influido por el hecho de la suspensión de la misma debido al fallecimiento de la Reina Elisabeth II y su situación en el maillot amarillo de la prueba. García Cortina ha sido quinto en el GP Quebec. No son malos resultados, no cabe duda. Pero no hay que olvidar que para el aficionado europeo, también para el español, estas carreras no son más que aquellas de las que se escucha hablar de pasada de cuando en cuando. Alternativas a la Vuelta a España o ciclismos lejanos, que apenas tienen seguimiento (aunque éste está creciendo exponencialmente).

Si nos centramos en el caso de Alex Aranburu, su temporada va a resumirse en que ha vencido de forma brillante el Tour de Limousin, prueba que finalizó el día que empezaba en Utrecht la Vuelta. Y ya está. En su día nos preguntábamos no ya si Aranburu era buen fichaje para Movistar, sino si Movistar era buen fichaje para Aranburu. Las pruebas están aquí. Un ciclista que tenía buen crecimiento en las clásicas ha pasado a ser absolutamente anónimo, en general, en toda la temporada. Ser séptimo en Milán-San Remo en dos ocasiones a lomos del Astana no es casualidad. No es el ciclista más rápido, tampoco el más explosivo en las subidas, pero tiene un compendio de virtudes que le hacen estar ahí. Es lo que se le debe exigir a un ciclista de su calidad.

El ciclista de Guipúzcoa ha pasado a disputar estas carreras y pasar por ellas sin pena ni gloria. La temporada de clásicas la afrontó sin competición apenas y es un hecho que ha acusado más tarde. Los resultados no han llegado, pero tampoco han llegado en terrenos donde el vasco tenía buen feeling hasta esta temporada. Por ejemplo, la carrera de casa, que es la favorita para el corredor y en el que ha tenido siempre buenas actuaciones. En 2022 se le envió a correr las clásicas belgas sin pasar por la Itzulia. Fue el primer ‘castigo’ a un corredor que sí, tiene inquietud por las pruebas de un día, aunque es combinable con correr la carrera de casa, en la que se siente abrazado por amigos y familiares. En la que se siente, como es lógico y redundante, en casa.

Tras abandonar el Tour de Suiza por dar positivo en Covid, fue tercero en los Nacionales en ruta. Carlos Rodríguez se adelantó al grupo de los favoritos y el conquense Jesús Herrada se adelantó en la lucha por la plata. El vasco anduvo listo y supo buscar sus oportunidades en busca del oro. No pudo ser, pero el buen síntoma fue verle competitivo y luchando por la victoria. Sin embargo, este buen hacer no fue premiado con la participación en el inminente Tour de Francia. Había más interés en reservar energías para acumular puntos en una carrera como el Tour de Valonia, de nuevo en Bélgica.

Seguro que el equipo explicó a su pupilo la estrategia a seguir con el orden de los puntos y con la necesidad de Movistar de distribuir sus activos en lugares en los que los ciclistas fuesen más efectivos con ese fin. Y también convencidos estamos todos de que el corredor lo tomó con la mayor profesionalidad posible e intentó dar el 100% para garantizar las mejores posiciones en un gran cumplimiento con su trabajo. Y no lo hizo mal, ojo. Pero seguro que no puede olvidarse de que tras Itzulia se quedó fuera del Tour.

Pasaba el verano y tras el abandono de Mas en Francia no hubo más remedio que apretarse el cinturón y arremangarse para seguir rascando posiciones y puntos. El desconcierto con Enric debido a su estado anímico y la distribución de efectivos en otras pruebas dio paso a situaciones curiosas. Antonio Pedrero se llevó brillantemente la etapa reina del Tour de l’Ain y no fue seleccionado en el ocho que acudía a la Vuelta para ser seleccionado en el Tour de Alemania. Otro ciclista ‘premiado’. Aranburu fue excluido también de la ronda española para conseguir resultados en el Tour de Limousin. Lo ganó, es cierto, y tanto la etapa como la general son hasta la fecha el único bagaje que Alex va a obtener de la temporada 2022. Pero de nuevo un mensaje.

Pasa la Vuelta y conforme los días se dejan caer y se acercan las decisiones finales en cuanto, por ejemplo, a seleccionar corredores para el Mundial de Australia, empiezan las negativas de los equipos a dejar participar a sus ciclistas por coincidencia con la celebración de pruebas que también reparten puntos para sus escuadras. Varios equipos renunciaron a ceder ciclistas en pos de acumular efectivos importantes en esas carreras teóricamente decisivas para su permanencia en el World Tour. ¿A que adivinan quién fue uno de los ciclistas que Movistar se negó a ceder para disputar el maillot arco iris? Efectivamente, Alex Aranburu. Reconociendo que se trata de un esfuerzo gigante por la aclimatación a un horario y climatología diferente (con el añadido de la necesidad de perder dos semanas entre adaptación y competición), de nuevo se opta por sacrificar al ciclista.

Con el anuncio del estudio por parte de la UCI de la propuesta de que se suspendan cautelarmente los descensos, parece que las escuadras se han relajado un tanto. Iván García Cortina finalmente sí podrá ser seleccionado por España para disputar la prueba en ruta. No así Aranburu, que se queda en espera en el banquillo. De nuevo en el banquillo.

Históricamente estas no selecciones para los grandes eventos vienen por firma del ciclista con otro equipo. Pero el vasco tiene aún dos temporadas más con el conjunto español. Ha sido una clara estrategia de optar a más puntos y ha sido un sacrificio que seguro ha merecido la pena desde el punto de vista de la permanencia. El corto plazo. ¿Y a largo? A largo plazo estás haciendo pasar un año de transición a un ciclista que no puede esperar más para explotar del todo. No siendo un ciclista excesivamente ganador, apartarle de los lugares más prestigiosos del ciclismo no es buena idea de cara a su motivación. Un ciclista que venía de ser un corredor muy importante en Astana para este tipo de pruebas no habrá venido a Movistar para ser alineado en otro tipo de pruebas de escaso interés para él.

Esperemos que de alguna manera se le compense en 2023, ya que el sacrificio que el ciclista ha hecho por el equipo ha sido absoluto. Los aficionados también tienen ganas de verle en los mejores escenarios, que al final España es un país de grandes vueltas y en alguna bien podría haber gozado de cabida. O sino en el propio Giro de Italia, donde aún no ha debutado y en el que seguro hubiese tenido opción de llevarse alguna victoria.

Escrito por Jorge Matesanz

Fotos: Sprint Cycling Agency / Movistar

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