Ciclistas Historia

El Perico Delgado de 1994

Fue el final de una era, el punto y a parte a una trayectoria ciclista que iba a continuar en los medios de comunicación como comentarista, además de una presencia notable en todo tipo de medios para rentabilizar su carisma. La Vuelta de 1994 supuso, en ese sentido, demasiadas cosas, demasiadas nostalgias que aún hoy perduran. Por ejemplo, fue la tercera victoria consecutiva lograda por Tony Rominger, algo únicamente alcanzado por Primoz Roglic y Roberto Heras, con la salvedad del vaivén constante sobre la retirada o confirmación de su cuarta y última victoria

También supuso la última Vuelta en abril, pasando ya en 1995 a septiembre. Pero, sobre todo, fue una Vuelta triste por el adiós a Perico, el ídolo de toda una generación que se había enganchado con él a la bicicleta. Unos años 80 que comenzaron con la sensación de que Ocaña y Bahamontes iban a ser islas en la escasamente exitosa escena española. Sin embargo, Pedro Delgado abrió la lata y permitió a muchos otros seguir un camino ya ahondado por él y Ángel Arroyo. Ese sentimiento de inferioridad se esfumó y después vinieron otros como Indurain, Contador, Valverde y toda la generación de auténticos campeones que pudieron coincidir por suerte para un país que disfrutó de la edad de oro de su deporte. 

Delgado vivió su última gran vuelta con honor, siendo competitivo y estando en vanguardia. No ganó, pero sí subió al podio de La Castellana, donde la foto quedará para siempre junto a su compañero Mikel Zarrabeitia y el suizo, único ciclista capaz entonces de alcanzar los tres triunfos en la ronda española. Fue un baño de masas, con la afición saliendo a las cunetas a aplaudir a su ídolo, a despedirse de un corredor que había sido uno de los emblemas de una generación entera. Fue emotivo, fue un merecido homenaje el que España y el mundo del ciclismo le dieron. Una Vuelta donde los grandes triunfadores, más allá del suizo de Mapei, fueron Jalabert, con siete etapas ganadas, y los Banesto por abanderar la respuesta a un maillot amarillo que lo fue, sin titubeos, desde Valladolid a Madrid. 

Por suerte, Pedro ha seguido gozando del cariño de la afición. En 1995 pasó a acompañar a Pedro González en el set de televisión española, con gran tirón y éxito, dando un poco de alivio a aquellos nostálgicos que pensaban que nuestro Perico iba a desaparecer de la escena. Un papel en el que lleva desde entonces, no sin dificultades para mantenerse en él. 

Casos similares al suyo podríamos considerar la retirada de Alberto Contador en 2017, con un paseo por la geografía española en la que se dejó la piel por atacar en todas las etapas. Las pancartas de adoración por el genio madrileño fueron la constante. Algo similar, con menos impacto, sucedió con la desaparición de Euskaltel en el año 2013. Las nostalgias se dejaron ver, más en declaraciones que en la propia carretera, aunque sí se movilizó el aficionado vasco. Ahora le llega el turno, parece, a Alejandro Valverde, que cerrará en la Vuelta su longeva trayectoria de veinte temporadas. Seguro que el público no solo de España, sino de Holanda le deja bien claro lo que aprecia toda su incontestable trayectoria.

Escrito por: Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Foto: Eric HOUDAS, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.