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El regreso de Enric Mas (Movistar)

Enric Mas reaparece tras la durísima caída en la primera etapa del Tour de Francia que supuso su archiconocido abandono. La Vuelta a Burgos supondrá su regreso al pelotón en una carrera que también le servirá como test de cara a su inminente participación en la Vuelta a España. Aún está por ver si el ciclista balear disputa alguna otra prueba antes de la gran ronda española, puesto que el líder del Team Movistar necesitará coger ritmo para ser competitivo desde la línea de salida en Barcelona el próximo 26 de agosto. Ante el gran cartel que la Vuelta presentará, lo cual complica al ciclista español el repetir el éxito de los últimos años de subir al podio de Madrid.

Lo importante era ir paso a paso. Ver el alcance de la lesión y los plazos, operarse, recuperarse y ponerse en marcha. La vuelta a la competición se produce ya a mediados del mes de agosto, ya que con la presencia del Mundial en las fechas que habitualmente ocupa la Vuelta a Burgos y con el retraso de las fechas de inicio de la Vuelta se ha complicado haberlo hecho antes. Hubiese sido interesante haber roto el hielo en alguna otra prueba anterior, aunque sólo fuese para disputar unos cuantos kilómetros. Quizá era demasiado pronto. Los porqués los sabrán en el equipo y los habrán estudiado a fondo.

No hay duda de que si han escogido esta opción será por algo. La ruta hacia la Vuelta será terreno desconocido para Enric, ya que otros años ha finalizado el Tour y entre la ronda gala y la española no ha incluido ni un solo día de competición. Tanto en 2021 como en 2022 eso le bastó para ser segundo en el podio final, no le ha ido tan mal esa táctica. El problema este año es que el Tour no ha existido para él, por lo que tal vez llegue bastante corto de preparación a la carrera. Esos primeros días tocará intentar no perder la Vuelta y llegar a los Pirineos con opciones de seguir disputando.

La última vez que Enric Mas tomó la salida en la Vuelta a Burgos fue la edición de 2020. Entonces se disputó en la previa al Tour de Francia con motivo de la pandemia del coronavirus y la restructuración del calendario. En un orden normal de las cosas, la única vez que ha disputado esta prueba como preparación de la Vuelta fue en 2017, año que le vio debutar en una grande. No le sentó nada mal, ya que fue segundo en la general final de Burgos y aunque venía de haber corrido la Clásica de San Sebastián, no llevaba mucha competición en el cuerpo.

Es verdad que el cuerpo no responde igual a los 22 años de entonces que responderá a los 28 de ahora. Pero si entonces le valió para ser tercero en una etapa y protagonizar bastantes momentos de la carrera con el maillot del Quick Step, ahora con Movistar seguro que puede llevar a cabo una participación exitosa en la Vuelta. Vuelta que vista la temporada del equipo español cobra vital importancia. Una presión que no será de mucha ayuda para un ciclista al que ese exceso de atención le suele atenazar un tanto.

Al tener el pretexto del infortunio del Tour y todo el proceso de recuperación, pase lo que pase la crítica iría más dirigida al equipo que al propio ciclista, quien poco más ha podido hacer. Su previa al Tour no fue excesivamente brillante, pero tampoco un desastre absoluto. La temporada no ha terminado de ir como se esperaba, pero las grandes citas son estas dos, Tour y Vuelta. Después de un mes de septiembre por España le espera el calendario de clásicas que en 2022 le fue tan bien, con Lombardía como sueño final para este 2023.

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Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: Movistar / Getty Sport

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