Historia

El Tour de Francia 2011

Vamos a poner en perspectiva este Tour mencionando algunos aspectos que harán comprender mejor cómo se llega a la salida de aquella edición y cómo se desarrolla. Veníamos de una victoria solo un año antes de un Alberto Contador entrando con lágrimas en la meta de la última contrarreloj por haber sufrido más que nunca esa conquista del maillot amarillo. El positivo que posteriormente se conoció y que todavía estaba pendiente de resolución le había empujado a competir y vencer el Giro de Italia, uno de los más duros, por cierto, que se recuerdan y que se adjudicó de forma arrolladora. Un factor que iba a ser determinante en el relato del Tour 2011. 

Bradley Wiggins ganó la Dauphiné. Su fractura de clavícula pudo evitar, quién sabe, el adelanto del dominio de Sky en la ronda francesa. Después en la Vuelta sería tercero por detrás de su compañero, un desconocido por el momento Chris Froome. Por otro lado, en esa misma prueba ganada por el británico, el Europcar comenzaba a dar signos de gran estado de forma, con un Christophe Kern absolutamente subido al carro de los favoritos. Un equipo que iba a realizar tres semanas espectaculares y que muchos recuerdan hoy día. 

El 2 de julio daría comienzo. Ganaba Gilbert, que venía de arrasar en las clásicas, ese primer envite en Les Alouettes, una cuesta que recibía la primera etapa. Una caída iba a marcar el Tour. Contador se deja un minuto largo por el corte. Otro incidente afectaba a Andy Schleck posteriormente, pero el luxemburgués sí es repescado con el mismo tiempo del ganador. No así con el español, que era el favorito más perjudicado. La crono por equipos veía triunfar al Garmin, colocando de líder al noruego Thor Hushovd, campeón del mundo. Posteriormente iba a ganar la etapa de Lourdes, que atravesaba el Aubisque. 

Sprints para Farrar y Cavendish, con José Joaquín Rojas peleando el maillot verde aquellos días y sumando bastantes puntos. De hecho, finalizó segundo en la general final y se resignó tras ser Cavendish, su gran rival, repescado tras llegar fuera de control. En protesta, se dejó llegar también fuera de tiempo junto al británico, que volvió a ser repescado una segunda vez. Boasson Hagen también triunfó, aunque la clave iba a ser la victoria de Cadel Evans en el Mur de Bretagne. Contador mostró rabia y lanzó ataques, siendo segundo en meta por delante de Vinokourov. La etapa de Superbesse, ganada por el portugués Rui Costa, iba a despertar el Tour. En concreto, camino de Saint Flour, jornada de media montaña en el Macizo Central, que iba a tener mucha historia en sí misma. 

Porque ese día fue el del atropello de Flecha y Hoogerland por parte de un coche de la organización, con la imagen del de Vacansoleil encaramado contra un alambre de espino y más de treinta puntos de sutura a su llegada al hospital. Pese a todos, ambos siguieron en carrera y el coche fue expulsado. También ese mismo día, Alberto Contador iba a parar a la cuneta, dicen que empujado por Vladimir Karpets, el ruso de Katusha, cuyo equipo hacía coincidir a nueve rusos en su alineación para la gran carrera del calendario, algo nunca antes visto. Una escapada consentida que hizo a Voeckler reencontrarse con el amarillo siete años después y daba a Luis León Sánchez un nuevo triunfo de etapa. 

Los Pirineos serían muy esperados, aunque decepcionaron sobremanera. La etapa de Luz Ardiden incluía el estreno de Hourquette d’Ancizan, un nuevo puerto pirenaico, y el clásico Tourmalet. Lo único destacable fue el ataque de Samuel Sánchez en la parte baja del descenso para alzar los brazos en la meta, diez años después de que Roberto Laiseka hiciese lo propio, la primera victoria del equipo Euskaltel en su primera participación en la ronda francesa. Entre los favoritos, la nada. Ataques de peseta con mucho miedo a Alberto Contador, que resistía a cola de grupo. Así se llegaba a Plateau de Beille, una cima que acostumbraba a encumbrar al ganador posterior del Tour. Vanendert se hizo con la etapa, aunque lo importante pasaba por detrás, con todos los favoritos asustados y pendientes de un Contador que no se movería y que esperaba mejores sensaciones. Andy Schleck apuntaba, ante las críticas, que el puerto no tenía pendientes elevadas. Se trataba de uno de los colosos del Tour. 

La etapa de Gap, con los Alpes a la vista, pasaba desapercibida. Y fue el momento elegido por Contador para lanzar su primer aviso a navegantes. El col de Manse fue el escenario. Un segunda inofensivo donde entre la lluvia y el peligroso descenso pondría contra las cuerdas a los hermanos Schleck y reforzaría la candidatura de Evans. Una segunda etapa de media montaña nos llevaría a Italia. Antes de la meta de Pinerolo se subía Pra Martino, una pequeña encerrona donde el madrileño volvería a la carga. El descenso dejó imágenes como el líder de la carrera entrando en el patio de una casa debido a lo revirado del descenso. En meta, pocas diferencias y el susto en el cuerpo de nuevo. 

Llegaban los Alpes y en esa primera etapa con tres gigantes por el camino como Agnello, donde el ritmo sería bajo y apenas pasaría nada, Izoard y Galibier, con la meta en su cima. El puerto intermedio sirvió a Leopard Trek para organizar una buena escapada con gente de puente para un ataque de Andy Schleck al que no respondió ningún favorito. Con la ayuda de Monfort y Posthuma, el falso llano del Lautaret ubicaba al luxemburgués como amarillo virtual. Llegado el cruce hacia el Galibier, Evans tomó el mando y fue eliminando rivales, como un Contador que se dejó allí todas sus opciones, al igual que Samuel Sánchez. Se podría decir que en ese debate entre ser conservador, en lo cual tenía experiencia, o dar la cara para conseguir el Tour eligió lo correcto, que era pelear duro para ganar el amarillo en París. Voeckler resistía, heroico. 

La última etapa montañosa conducía al Alpe d’Huez a través de la cara norte de esa misma montaña, el Galibier. Llegado el Telegraphe, Contador pondría la carrera patas arriba. Andy Schleck le seguía. Evans también, pero terminaría bajando el ritmo para dejarse alcanzar por un par de compañeros de equipo. Voeckler se quedó entre dos aguas. El resultado fue que tras el reagrupamiento de todos en la bajada hacia Bourg d’Oisans, donde comienzan las 21 curvas del coloso alpino, el francés cedería el liderato a Andy, al que pesó la aventura de Contador. El español, en su línea, siguió probando y buscó la etapa, que sería para Rolland tras el acercamiento de un Samuel Sánchez que peleaba por la montaña. Una gesta sin premio para un monumento de etapa. 

En la última crono, ninguna sorpresa. Schleck cedería ante el australiano Cadel Evans y el primer Tour iría a parar a Oceanía. Una victoria merecida por haber sido el más regular en todos los terrenos y, sobre todo, por haber dado la cara en el momento oportuno y clave de la carrera, que fue el Galibier. Un Evans al que su victoria en el Mundial de 2009 había cambiado la mentalidad. Ya no era aquel ciclista aguerrido y conservador, sino que buscaba más protagonismo y siendo valiente… consiguió la victoria de su vida. 

Escrito por HC Wanders (@hc_wanders)
Foto: Sirotti

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