Ciclistas Profesional

El upgrade de Sonny Colbrelli

Nacido en Lombardía en 1990, el italiano pasa por ser uno de los grandes estandartes del ciclismo italiano de la actualidad. Fichado por el Bahrain desde el origen de este equipo en la máxima categoría, ha ido poco a poco avanzando en su protagonismo dentro de la propia estructura, así como en los escenarios en los que lograr esos minutos de atención por parte del gran público. En 2021 ha llegado a sus techos, siendo uno de los nombres más repetidos en la primera mitad del Tour de Francia como uno de los corredores más activos en las escapadas, incluso en aquellas que tenían lugar en las etapas que no transitaban por terrenos fáciles para él. Su condición de buen velocista en grupos mínimamente reducidos o letal en las leves llegadas en pendiente le ha hecho acumular un muy buen palmarés. 

Unas victorias que se han ceñido en demasía hasta la presente temporada al calendario italiano. En el Bahrain capitaneado por Vincenzo Nibali ha subido el nivel: etapas en París-Niza, Flecha Brabançona, etapa en la Vuelta a Suiza, en Romandía, en Alemania, en Dauphiné, el Campeonato de Italia, el Europeo ante un rabioso Evenepoel o la general del Tour del Benelux. Todas ellas logradas ante los mejores corredores del momento y demostrando que Sonny es un ciclista que más allá de un espectacular momento de forma tiene calidad sobrada para disputar casi cualquier tipo de carrera. 

El transalpino es uno de los grandes favoritos al oro en el Mundial de Flandes. Italia genera menos eco en las apuestas, hay mucha competencia venida de países menos tradicionales en estas lides como la temible escuadra eslovena. Pero aún así, es una de las ruedas a vigilar. Observando su evolución y año, no sería de extrañar que estuviese claramente en la pelea por las medallas. A partir de ahí, la inteligencia y la suerte serán factores fundamentales para dilucidar el color del metal que pueda rascar. 

Hasta ahora portar el maillot tricolor no le ha beneficiado. Todos sus rivales sabían de sus movimientos. Aún así en momentos no han podido luchar contra él. Llegó a intentar la consecución del maillot verde del Tour, luchando codo con codo con los demás velocistas para llegar con otro maillot a París. No lo consiguió, pero el susto quedó en el cuerpo de sus rivales. Irónicamente, le faltan las victorias en las grandes. En el Giro ha estado cerca en alguna ocasión, al igual que en el Tour su gran presencia en carrera no se ha traducido tampoco en levantar los brazos, pese a que ha golpeado el poste en sendas etapas de montaña. No es el primer año que roza el larguero. En la Vuelta aún no lo ha intentado. No cabe duda de que llegará, tarde o temprano. El gol está a punto de llegar. 

Y es precisamente en esas actuaciones donde ha estado cerca de ganar donde ha demostrado la clase de corredor que es. En Bahrain es cierto que está crecido, hasta tal punto de ser tercero en una de las etapas reina del Tour, Tignes, en una épica jornada pasada por agua. Saint Gaudens, con puertos duros pirenaicos por el camino, vio su segunda plaza, escapándose el caballo en la popularizada como «fuga de la fuga». Las subidas ya no son un impedimento, sino que además le sirven de filtro para brillar más. De cara a 2022, este hecho, unido a la confianza que parece haber alcanzado, le reafirman como uno de los corredores a seguir. 

Escrito por Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Foto: ASO / Charly López

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