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Elisa Balsamo y la erupción transalpina

Si este fin de semana ha estado usted absorto mamando sabiduría en el edén de los afganólogos recién bautizados como vulcanólogos, este titular le ha llevado al equívoco, y si me permite el consejo, ya puede usted cesar la lectura. 

A pesar de lo mucho que en HC nos gustan las pendientes del Etna o las de las ascensiones palmeras —en particular las del Roque de los Muchachos—, en estas líneas nos referimos a lo acaecido este fin de semana en territorio flandrien, en los Campeonatos del Mundo de ciclismo en carretera.

El sábado la selección italiana se hacía con el oro en la prueba femenina en línea. Para algunos puede parecer un hecho aislado o incluso nimio, mas supone la guinda de un pastel que hace tiempo se amasó y que apenas ha terminado por salir del horno. 

Hace ya más de tres lustros, concretamente desde 2006 —año en el que una jovencísima Marianne Vos se alzaba con su primer arcobaleno élite—, de que se produjo el «sorpasso». Italia superaba entonces a Países Bajos en número de licencias UCI femeninas. Desde entonces se ha mantenido a la cabeza en licencias totales y también si lo analizáramos diferenciando a las corredoras en edad sub-23. 

A pesar de ser las líderes en licencias, las actuaciones, sensaciones y estadísticas en estos lustros sitúan a Países Bajos como gran dominadora del ciclismo femenino en carretera. Si bien es cierto que, no es poco lo cosechado en el periodo por el país mediterráneo; cuatro arcobalenos y múltiples corredoras sumando preseas.

Campione del mondo

Tras la victoria de Elisa Balsamo anteayer algunos colgaron el cartel de fin de una era, la de la hegemonía del rodillo neerlandés, y, por consiguiente, el comienzo de una nueva, ¿la italiana? Quizás nos estemos precipitando al interpretar los datos y esta victoria y las retiradas de este final de temporada requieran un análisis más sosegado y con algo más de perspectiva.

Pero centrémonos en la protagonista del sábado, la ciclista del Valcar-Travel & Service. Elisa Balsamo es la nueva campeona del mundo. La ciclista del Piamonte pone por un lado fin a nueve años de sequía transalpina en lo más alto del podio mundialista y, por otro, cierra el círculo, añadiendo a su título mundial junior el de la máxima categoría.

Casualidades de la vida

Han pasado casi cinco años desde ese primer momento temporal y resulta inevitable revocar los nexos en común con aquella jornada. Casualidades de la vida: Balsamo se ha proclamado campeona del mundo en la prueba en línea de carretera al finalizar cada ciclo olímpico, o al comienzo de los nuevos; primero como junior y después como élite.

Pero no es el único denominador común, en ambas ocasiones Balsamo no era la favorita número uno en caso de un final al sprint. En Doha, la noruega Susanne Andersen llevaba ese peso-privilegio; mientras que en Flandes era la todopoderosa Marianne Vos quien lideraba las apuestas en caso de volata.

En ambas ocasiones Balsamo refrendó el buen trabajo de un equipo en una llegada al esprín y en los momentos previos a esta. En Doha, se sirvió de un sensacional lanzamiento de sus compañeras, que además bloquearon la posibilidad de que la favorita nórdica encontrara una vía libre y tuviera que recorrer más metros para arrancar y lanzar el definitivo golpe de pedal y manillar. 

Este fin de semana, en territorio belga, las italianas, tras secar y también participar en el festival de ataques durante la parte avanzada de la carrera, pusieron su treno a tope al llegar al kilómetro final, y a pesar del acelerón que tras abrirse van Dijk —merced al cambio de Longo-Borghini— obligó  a realizar a Balsamo (primero) y a Vos (después aun más) a su compatriota, supieron medir la distancia y dejar a Balsamo a una treintena de pedaladas de la gloria mundialista.

Y como no podía ser de otra forma, toda victoria italiana viene acompañada armónicamente de su inconfundible e inigualable himno nacional. Y es así pues, que este año las dos Martas, Maria Giulia, Vittoria, Elisa y Elena nos regalaban esa imagen tan buscada por el realizador (y también por el aficionado) en la que la compañera celebra aun mas efusivamente el triunfo que su propia compatriota. Aunque, aun queda lejos de aquel memorable, y sobre todo entrañable, «concierto» que dieron Letizia, Chiara, Lisa y Martina de una manera tan desinhibida como casi bandarra tras la victoria de su compatriota. Y es que el ciclismo en un alto grado es pasión y a los apasionados no encantan estas cosas.

Y, por último, la italiana lo ha logrado en ambas ocasiones en el Olimpo del ciclismo, en los dos Olimpos del ciclismo. Este año ha sido en Flandes, la meca del ciclismo, donde los Dioses y sus servidores asumen con la debida naturalidad que ciertos fines de semana al año deben facilitar la conciliación de las plegarias de sus feligreses, que tienen al ciclismo en los mas alto de sus vidas, y escudar a sus ídolos en las plegarias colectivas. Mas hace cinco años hizo lo propio en el otro Olimpo del ciclismo, en Qatar. La meca o epicentro de la religión que más fervientemente se procesa desde Aigle, la del «único Dios verdadero»: el dinero.

Presente y futuro

2021 será un año inolvidable a buen seguro en la vida de la ciclista de Cuneo. Este año Balsamo ha sido olímpica, ha competido en Tokyo 2020, y aunque no se ha alzado con una medalla ha logrado diplomarse y coger experiencia merced a un modelo o paradigma que no vilipendia el ciclismo en pista y que tanto nos gustaría (aunque fuera a la mitad o al tercio) en nuestro país. Y al concluir 2021 Elisa Balsamo mudará pieles y dejará a un lado, pero a buen recaudo el precioso rosa «valcariano», para enrolarse en las filas del Trek-Segafredo.

Quizás duela su marcha, como la de la hija que se emancipa. Se la echará en falta en Valcar- T&S. Pero también debe suponer una reafirmación, una satisfacción a una forma de trabajar y evolucionar. En un equipo que dio el salto, justo tras la victoria de Balsamo en Doha en 2016, desde el ámbito juvenil a la élite (categoría senior o absoluta) para continuar la progresión, la educación y promoción del ciclismo femenino italiano en esta categoría, su adiós debe suponer la reafirmación de lo logrado, de un camino a seguir por muchos equipos, naciones y federaciones.

Quizás Elisa Balsamo tarde un tiempo en asimilar lo que acaba de lograr, quizás sea un sueño vital o parte de él, quizás necesite que le bajen el calcetín, y le pellizquen el tobillo para despertar de este sueño. Lo cierto es que, Elisa abandona el hogar, se va de casa, pero tanto física como situacionalmente, para volar y soñar aun por encima del arco iris.

Escrito por Diego Martín (@MartinTheCaleb)
Foto: Sirotti

Una respuesta

  1. Gracias por a«`poyar el ciclismo femenino

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