Femenino

Emma Pooley y el ansia por los retos

Wandsworth, 3 de octubre de 1982. Nace una niña en los alrededores de Londres que formaría una parte importante de la historia del ciclismo británico. Emma conquistaría la cima, término muy escalador, del ciclismo femenino. Pero antes pasarían muchas otras cosas interesantes en su vida. Por ejemplo, ser condecorada en Cambridge por ser una de las más brillantes deportistas de la universidad, con un pie en el triatlón y otro en sus estudios de ingeniería. Una lesión obligó a la londinense a centrarse únicamente en la bicicleta, y no es que precisamente le estuviera yendo mal en la práctica triatleta, sino que esa especialización daría con ella en lo más alto del podio de las mejores carreras del mundo. Ahí es nada. 

Con 22 años fue capaz de subirse al cajón de los Nacionales de contrarreloj pese a ser todavía una ciclista amateur. Esa demostración de valía le llevó a su primer contrato profesional, con el equipo FBUK. Fue un interesante trampolín de cara a fichar por Specialized y hacerse en este conjunto una auténtica estrella. Con ellos fue tercera en la Grande Boucle, la homóloga del Tour de Francia, que fue ganada en aquel 2007 por su vecina (galesa) Nicole Cooke, que también se había anotado la edición anterior. Pese a que la primera vez que se celebró esta prueba fue precisamente una británica, Millie Robinson, quien la añadió a su palmarés, Cooke es aún hoy la corredora que más títulos de esta carrera u herederas ha conquistado. Sin embargo, Pooley es la vigente ganadora, ya que desde que levantó los brazos en Anglet, al finalizar la última etapa, no se ha vuelto a celebrar este evento. Un día que precisamente vio triunfar a Marianne Vos, que ya estaba activa por aquel entonces y creciendo hasta convertirse en la tirana absoluta del ciclismo femenino.   

De hecho, con su tercer puesto ya apuntaba maneras para captar en su currículum multitud de pruebas que serían suyas. Una de las excepciones fue ésta, ya que apenas tuvo tiempo de volver. Pooley sí puede afirmar haberse anexionado el trofeo equivalente al Tour de Francia masculino, el último, pese a las inestables continuaciones de la mano de otras carreras que poco tuvieron que ver en la tradición, si bien sí tuvo grandes nombres. Seguramente los mismos que hubiesen triunfado de haber seguido en activo una prueba histórica. Emma venció a la ganadora anterior, la austriaca Soeder. Por más que lo intentó, en cambio, no fue capaz de anotarse el triunfo en el Giro Donne. Dos segundos puestos confirmaron su calidad escaladora y en las vueltas por etapas, y que bien supieron a gloria debido a que fue batida precisamente por Vos, que sus dos primeras victorias en la corsa rosa. Pese a los intentos de la británica, no hubo forma de desbancar a la holandesa, que defendió con holgura y jerarquía un maillot que siempre tuvo bajo control. Emma se tuvo que conformar con los premios secundarios de la montaña, aunque en alguna ocasión ni siquiera eso dejó por conquistar Marianne, la ‘Caníbal’ por alguna razón. En esta ocasión no hubo oportunidad de relevar a su rival / amiga Cooke, campeona del Giro en 2004, algo que sí se daría en el Campeonato del Mundo. Nicole en ruta unos años antes y Emma en contrarreloj después. Dos oros incontestables. Una medalla que la británica repetiría doce meses más tarde, pese a que el color pasaría a ser el bronce. Aparte de ello, multitud de victorias han ido a parar a Pooley. Un total de 42. Clásicas como la Flecha Valona o vueltas por etapas como el Tour de l’Aude.

En la recta final de su carrera fichó por equipos de menor nivel, lo cual le llevó a sufrir muchos altibajos en su carrera. Volvió a la universidad para completar sus estudios, pero lo que realmente le movía era dejar el ciclismo para regresar, en un camino inverso al emprendido al comienzo de una fructífera trayectoria profesional, al triatlón, disciplina en la que dejó muchas cuentas pendientes. En 2014 formalizó el cambio y no pudo haberle salido mejor. Se proclamó campeona del Mundial de larga distancia en nada menos que cuatro ocasiones consecutivas, a lo que sumar su Campeonato Europeo, curiosamente logrado en el mismo país en el que obtuvo su primera victoria como ciclista, en Alemania. Pese a todo, continuó de forma parcial en el Lotto-Belisol disputando algunas pruebas con el equipo. Tenía entre ceja y ceja los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en los que finalmente, pese al durísimo trazado que prepararon, no fue capaz de entrar en las medallas. Posteriormente se uniría como presentadora en el canal Global Cycling Network, disfrutando de la perspectiva que le restaba por probar. A partir de aquí se ha dedicado a preparar retos imposibles, como el cada vez más afamado del ‘Everesting’ (prueba en la que se demanda ascender el mismo número de metros que el gigante asiático en desnivel positivo). Batió el récord femenino utilizando la durísima subida a Haggenegg, en Suiza, para lograrlo. Esto sucedió en 2020, hasta donde nuestra protagonista no ha dejado de lado la participación en múltiples triatlones y duatlones. Uno de ellos, con nombre muy ciclista, vio cómo la británica criada en Norwich se alzaba con la segunda plaza. Se trataba del Alpe d’Huez de larga distancia. No se podrá decir en ningún momento que fue alguien que se conformó con lo que tuvo. Vivió el éxito en el ciclismo profesional, pero no abusó de él. 

El mal momento del pelotón femenino le jugó muy malas pasadas, lo cual terminó por convencerla para hacer lo que realmente quería, que era superar grandes retos como el que precisamente le llevó a ser una estrella de la bicicleta. En el Nacional que le dio a conocer consiguió medalla siendo amateur, lo cual demuestra un mérito increíble. Ahí se puede observar que es una mujer de retos, de superación extrema. Habiendo logrado algunas de las cotas más altas en el ciclismo, ya no tenía mucho interés para ella si además la situación económica y deportiva no era la mejor. Una vez ganado todo a lo que ella podía aspirar, el camino de regresión hacia sus orígenes estaba cantado. Primero a la universidad, como comentábamos, después a los duatlones y triatlones, que en definitiva son retos de resistencia y buscar los límites del cansancio físico. Un deporte que además permite viajar a lugares con muchísimo exotismo, lo cual pese al gran esfuerzo permite disfrutar de esas otras experiencias. Eso sí, no hay ciclista masculino o femenino que pueda afirmar ser la ganadora del Tour por tantos años. Emma sí. Desde 2009 lo es, de forma ininterrumpida.   

Escrito por: Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Foto: Sirotti

Incluido en el nº4 de HC  

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