Entrevistas

Entrevista a Andy Schleck, el último gran luxemburgués

Luxemburgo es un pequeño país europeo, sin llegar a las mil millas cuadradas y rodeado de esa imagen entre paraíso fiscal y parada obligada entre Alemania, Bélgica y Francia. Curioso el pueblo, por ejemplo, de Schengen, origen onomástico del acuerdo de libre movimiento por la Unión Europea, que contiene una rotonda que toca los cuatro países. Y curiosa la relación con el ciclismo, produciendo grandes escaladores como el mítico y añorado Charly Gaul y los famosos y mucho más recientes hermanos Schleck. Entre ellos, ganadores de grandes etapas y clásicas, se encuentra Andy, el menor de ellos y que fue una de las mayores estrellas del pelotón internacional durante sus años de mayor esplendor.

Ganador de un Tour de Francia por descalificación de Alberto Contador (2010) y protagonista de alguna fotografía mítica, como su victoria en lo alto del Col du Galibier, primera meta en la historia del gigante alpino o la de que le llevó doce meses antes a ser el pionero en conquistar también la del Tourmalet, el de Ciudad de Luxemburgo peleó contra los monstruos de su generación, como el propio español con el que se siempre se batió en duelo, o Cadel Evans. A bordo del todopoderoso CSC primero y Leopard Trek después, donde fue clave la participación de ambos hermanos, que fueron el principal activo del mismo, ha sido un más que digno sucesor de aquellas gestas que durante toda la vida nos han narrado sobre Gaul. Quién no ha oído alguna vez sobre las guerras y colaboraciones con Bahamontes, los míticos días del Bondone entre un temporal de nieve terrible o las escapadas de largo alcance camino de Briançon o Grenoble junto al fino escalador español.

Ha sido y es una persona muy implicada con su país, que ha acogido etapas y salidas del Tour de Francia. En el año 2002 la Grande Boucle vio un prólogo y dos etapas. Fue la reedición de aquella famosa salida del Ducado en 1989, con el retraso en la salida de la contrarreloj inicial del dorsal número 1, Pedro Delgado. Por no hablar de la exhibición de Miguel Indurain en la crono de 1992. La sexta etapa del Tour de 2022 finalizó a apenas unos kilómetros de la frontera luxemburguesa:

“Es una pena que no aprovechemos más la voluntad de la empresa organizadora del Tour de salir de las fronteras de Francia. En Luxemburgo, lo primero que escuchamos cuando hablamos de detener la Grande Boucle en nuestro territorio es la gran inversión financiera que requeriría. Por otro lado, no pensamos lo suficiente en los beneficios que se generarían. Olvidamos que el Tour es el tercer evento más visto del mundo después del Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, con un número de horas consumidas por los espectadores (de televisión) que se cuentan por miles de millones… es un reflejo que encuentro típicamente luxemburgués”.

“Actualmente estamos evolucionando en ProSeries, la D2 de las competiciones mundiales de ciclismo, y es un nivel que nos conviene. En 2021, ocho millones de espectadores vieron nuestra carrera. Y esto, solo a través de Eurosport, que lo retransmitió en 83 países.Somos una asociación, ciertamente con un presupuesto bastante grande (alrededor de un millón de euros) pero que no siempre es fácil reunir. El mercado de Luxemburgo es mucho más pequeño que el de nuestros vecinos. Donde un patrocinador ofrece 300.000 euros en Francia, quizás da 30.000 aquí… Pasar al siguiente nivel requeriría muchos cambios, comenzando con nuestros socios actuales. Y ese es un sacrificio que no quiero hacer. No es conciliable con las ambiciones que me propuse cuando llegué. A partir de ahora, todos nuestros proveedores son de Luxemburgo. Solo acudimos a marcas extranjeras si un producto no se produce en nuestro territorio. Financieramente, no lo escondo, es menos interesante. Pero es importante hacerlo porque somos el Tour de Luxemburgo. El World Tour, sin embargo, lo guardo en el fondo de mi mente, pero más bien para la organización de una carrera de un día”.

Una iniciativa organizativa que va a más como la propia carrera que dirige, que comenzó a celebrarse en 1935 y tiene la misma antigüedad, por ejemplo, que la Vuelta a España. El sorprendente Joao Almeida fue el último ganador, lo que eleva el caché de la prueba y promete seguir creciendo en importancia dentro del panorama veraniego post-Tour que mantiene a los aficionados enganchados entre las dos grandes que se enlazan en julio y mediados de agosto:

“En Francia, por ejemplo, todo esto se ve con mucho más entusiasmo. Y, en Dinamarca, donde fui invitado recientemente para el gran comienzo del Tour programado para este año en Copenhague, los daneses son muy conscientes de la oportunidad que se les ofrece. No escatimaron en medios para ofrecer un espectáculo único. El Tour también es un evento que puede parar en lo alto de un puerto como el Galibier, donde solo hay dos aparcamientos. Por lo tanto, no debemos pensar, como algunos, que nosotros en el Gran Ducado no tenemos la infraestructura necesaria para albergar tal evento. En términos absolutos, e idealmente, el Tour debería hacer escala con nosotros cada tres o cuatro años. Pero para que un día sea así, necesitamos que alguien le dé un impulso. ASO, la empresa organizadora del Tour de Francia, a menudo ata sus archivos con bastante anticipación. Así que no estoy seguro de que podamos esperar nada en los próximos cuatro o cinco años. Yo lo que sueño es un gran comienzo, como ya organizó Luxemburgo en 1989 y 2002. Un prólogo seguido de una o dos etapas en nuestro suelo. Actualmente, estoy demasiado ocupado con mis actividades profesionales, pero, a largo plazo, admito que traer el Tour de regreso a Luxemburgo es el tipo de desafío que me tienta. Mi perfil puede ser adecuado para tal desafío. Conozco bien a ASO. Y luego, desde 2017, también soy presidente y director de carrera del Skoda Tour de Luxemburgo”.

Creación de una clásica que, dado el tipo de terreno que existe en el país, tendría una tipología similar a su tan amada Lieja-Bastogne-Lieja, que venció en solitario en 2008. Una carrera que, lógicamente, dada la situación geográfica del país centroeuropeo, obligaría a pasar por los países del entorno. Lo que sí parece es que el proyecto va muy en serio:

“Este es un proyecto que ya no está en la etapa de sueño. Hemos pasado eso ahora. Incluso tengo una fecha límite en mente: 2025 o 2026 para la primera edición. En el mercado ciclista actual, si desea que su carrera llame la atención, debe poder resaltar su historia, como Lieja-Bastoña-Lieja o París-Roubaix, o confiar en un concepto sorprendente. Y creo que tengo la idea que nos diferenciaría de los demás: un evento con inicio y fin en Luxemburgo, pero que traspasaría las fronteras de los cuatro países de la Gran Región. Los corredores pasarían así, en el mismo día, por Luxemburgo, Bélgica, Francia y Alemania”.

Pero esta no sería su única actividad profesional, ya que en la actualidad regenta una tienda de bicicletas, que es su principal ocupación. Sin embargo, el final de la fase dura de la pandemia le ha puesto de nuevo en la carretera:

“Al mismo tiempo, sigo viajando mucho por eventos relacionados con el ciclismo. Como el Covid-19 está menos presente, también ha arrancado a 200 por hora en este nivel. Así, estaré presente en particular durante todo el Tour de Francia, como embajador de la marca Skoda, uno de los principales patrocinadores de la Grande Boucle. Allí acompaño a los VIP más importantes guiándolos en el mundo del Tour. También invertí en una empresa que fabrica sillines de carbono ubicada en Filsdorf y soy una de las personas que ayudó a crear una nueva empresa estadounidense, llamada nZero, que se especializa en realizar evaluaciones de carbono. En septiembre, el Tour de Luxemburgo también se convertirá, que yo sepa, en la primera carrera ciclista en realizar una propia”.

Una inquietud que le ha llevado también a la creación de un equipo femenino.

“Cuando abrimos este último, me dije a mí mismo que teníamos que cultivar nuestra propia comunidad en torno a la bicicleta. Así que empezamos a organizar salidas de fin de semana. Pero rápidamente nos dimos cuenta de que muy pocas mujeres participaban. Menos que en otros lugares de Europa. Analizamos la cosa, y resultó que no les gustaba andar con hombres. Por lo tanto, creamos salidas reservadas para ellos, al mismo tiempo que organizamos talleres especialmente para ellas. Y eso derivó en la creación de un club ciclista y, posteriormente, de un equipo –apoyado también por las empresas Creutz & Partners e Immo Losch– que jugaba en el segundo nivel mundial. Está formado por corredoras semiprofesionales”.

Desde que decidió dejar la bicicleta en 2014, a los 29 años de edad, se ha echado de menos el tipo de escalador que supuso. Un escalador de los de antes que quizá únicamente se haya visto reflejado en Nairo Quintana. La relación con su hermano fue muy estrecha, incluso en carrera, con obsesión por conseguir fotos en el podio de ambos juntos, pese a no tener acceso al primer puesto y conformarse con la foto en lugar de intentar alcanzar la victoria. Ese es el gran debe, quizá, de una pareja que ha pasado a la historia del ciclismo siendo la primera y única ocasión en que dos hermanos subían al podio de París al mismo tiempo.

Andy también tuvo la oportunidad de probar el Giro de Italia. Fue su carta de presentación, con apenas los 21 años superados. La pelea contra la jauría de italianos que entonces se disputaban la corsa rosa fue imposible. Aún así, consiguió la segunda posición por detrás de Danilo Di Luca y superando a un clásico como Gilberto Simoni. Desde ese momento, Andy pasó a no ser un ciclista común nunca más. Fue considerado el heredero del nuevo ciclismo, un oponente para un Alberto Contador que estaba en el tope de su carrera. Los duelos con el español ocuparon un gran tiempo de la montaña del Tour durante varios años. Tres veces segundo en París (dos si consideramos como victoria en 2010) por tres años consecutivos le asignaron un papel bastante injusto con la figura de un escalador que vino para marcar una época, y en cierto sentido la marcó.

Entrevista realizada por Julian Carette

Extraída  de https://paperjam.lu/article/ramener-tour-au-luxembourg-est

y traducida por Jorge Matesanz y Lucrecio Sánchez

Fotos: Sirotti 

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