Entrevistas Femenino

Entrevista a Emma Ortiz

El ciclismo femenino, después de muchos años olvidado, parece que vuelve a resurgir y nos congratulamos de ello, a la par que disfrutamos con un ciclismo que es menos controlado que el de sus colegas masculinos; es el ciclismo de ataque, el cual, los que ya tenemos unos años en esto, venimos reivindicando.

Pero no nos engañemos, queda mucho por hacer y para las jóvenes ciclistas aún es muy difícil compaginar estudios, trabajo u otras obligaciones con el entreno, ya que lo más habitual es que no reciban ninguna contraprestación económica por su dedicación deportiva.

Hasta que no logremos una mayor presencia en los medios del ciclismo femenino, difícilmente lograremos equiparar los salarios (si es que existen) de unas y otros, y por tanto estaremos ante el pez que se muerde la cola: es difícil que salgan ciclistas por que no pueden dedicar tiempo, no salen ciclistas, no se promociona ciclismo femenino.

Es necesaria una apuesta fuerte de los sponsors que rompa este círculo vicioso. Hoy hablaremos con una joven “curranta” del ciclismo femenino, una de esas ciclistas que está en esto por pasión, invirtiendo todo el tiempo que puede y haciendo maravillas de gestión para poder estar en todos los frentes, profesionales y deportivos a la vez.

Emma Ortiz, ciclista del Sopela Team.

Emma, explícanos como llegas a esto de la bici y cuánto tiempo llevas en el mundillo.

Empecé en el mundo del ciclismo por mi hermano. Él hacía ya tiempo que iba en bici y en 2012 empezó a competir. Yo lo iba a ver con mis padres en algunas carreras. Nunca había practicado ningún deporte, pero verlo competir me llamó la atención, tenía un aire diferente de los otros deportes, y ese mismo año, en las vacaciones de verano, le dije a mi padre que yo también quería competir el año siguiente. Y así fue como empecé. En 2013, en menos de un año yendo en bici, ya estaba compitiendo en BTT. En carretera empecé cuando era júnior de primer año, en 2015, y estuve combinando estas dos modalidades hasta 2018. Y, en 2019, con mi entrada en el equipo Catema, lo aposté todo a la carretera.

¿Cómo es tu día a día? ¿Cómo compaginas tus obligaciones personales, profesionales y deportivas?

Actualmente combino el ciclismo con estudiar y trabajar. No siempre es fácil, pero todo es cuestión de organización. La única época que me cuesta más compaginar estudios con entrenos es cuando tengo exámenes finales, pero por el resto puedo bien con todo. Aunque he de reconocer que cuando he tenido vacaciones de la universidad junto a días de fiesta del trabajo, en el ciclismo lo he notado mucho, recuperas mucho más rápido, puedes soportar más carga de entrenamiento, tienes la cabeza únicamente en el ciclismo y puedes ser muy meticulosa con la nutrición. Cuando durante el día no paras, es más complicado todo.

¿Sientes que podrías estar a un nivel muy superior, pero no tienes los medios suficientes para llegar a él?

Yo creo que sí que podría estar a un nivel muy superior y, en general, todo el ciclismo femenino si hubiera más apoyo. Las que nos encontramos en un equipo continental participamos en pruebas con profesionales, teniendo que llevar la máxima vida de profesional sin poder serlo ni de cerca, prácticamente todas estudiamos y/o trabajamos, y así es muy complicado tener el nivel que nos exigen estas pruebas para poder realmente destacar.

¿Cómo llegaste hasta Sopela? ¿Notaste un gran salto y un gran incremento de dificultad en tu carrera deportiva?

En 2019, cuando me centré por completo en la carretera, vi muchísima progresión respecto al año anterior. En las carreras me veía ahí delante y las personas más cercanas me animaron a dar un paso más y entrar en un equipo continental. Entonces, cuando finalizó la temporada, estuve mirando equipos y aposté por el Sopela y me puse en contacto con ellos.

Sí que noté un gran salto, las pruebas eran de mucha más distancia, más desnivel, a una velocidad superior y con corredoras muy experimentadas. Eso me hizo crecer deportivamente, pero fue una lástima que mi primera temporada en ese nivel se viera interrumpida por todo lo que implicó la Covid 19, con la cuarentena y por la suspensión de muchas carreras posteriormente. Estaba muy ilusionada y me había preparado mucho.

En el año 2020 se hizo todo lo posible para salvar al ciclismo profesional masculino de la pandemia, pero se olvidó el femenino ¿Cómo os sentisteis? ¿Afectó eso a vuestro rendimiento y a las ganas de continuar?

Nos sentimos que nos habían dejado de lado, pero no es algo nuevo. El ciclismo masculino en general, ya sea profesional o amateur, siempre cuenta con muchas más pruebas que el ciclismo femenino. El ciclismo femenino parece a veces un simple complemento.

El hecho de haber tenido menos carreras se nota. Las carreras te empujan a dar lo mejor de ti mismo y con un calendario sólido tienes objetivos siempre a la vista que te ayudan a estar motivada en todo momento.

Y, pese a que esta temporada no salió como esperaba, mis ganas de continuar siguen intactas, me encanta el ciclismo y me da sensación de libertad y de quererme superar día tras día.

Muchos aficionados siguen viendo al ciclismo femenino como exótico, como un gadget del ciclismo masculino, ¿Has vivido situaciones de discriminación o en las que te hayas sentido agredida por ser mujer?

Es triste pero sí. Aún mucha gente piensa que nosotras no podemos estar tan fuertes como un hombre, pero eso no es verdad. Puede que tengamos que esforzarnos más para conseguir el mismo rendimiento, pero es posible y lo estamos demostrando. En pruebas mixtas, las féminas nos encontramos en que gente que piensa así no quiere que vayamos delante de él, consideran que somos el sexo débil y no aguantaremos, solo hay que escuchar algunos comentarios que hacen. Básicamente, para ellos (los que piensan así), a sus ojos, estorbamos. Nos hemos encontrado con algunos que nos hablan sin respeto y esta falta de aceptación nos hace sentir incómodas, como que no deberíamos estar allí. Es frustrante porque ni siquiera tratan de verlo desde nuestra perspectiva. Continuamente tenemos que estar demostrando que nosotras también tenemos nivel y podemos estar ahí.

Entrenando, en alguna ocasión, me he llegado a encontrar con gente que siento que me trata como una muñeca de cristal, como si no fuera a aguantar. Los de mi zona al menos me conocen y me tratan como una más, eso es simplemente lo que queremos, y no de que tengan la necesidad de cuidar de nosotras.

Y, esto no me ha pasado a mí, pero, compañeras de equipo que he tenido, entrenando, se han llegado a encontrar que cuando un desconocido les iba a pasar las empezaban a empujar del culo y ellas no querían su ayuda y las hacían sentir incómodas. Puede que no actuaran de mala fe, pero hay que darse cuenta de que esto, por ejemplo, no lo harían si hubiese sido un hombre.

¿Qué impresiones sacas de las pruebas mixtas?

En Cataluña se realizan pruebas mixtas, pero discurren con los juniors o, si no hay pruebas con ellos, podemos participar con los máster. La categoría sub23 y élite masculina son con los únicos que no llegamos a realizar pruebas mixtas las féminas, supongo que porque consideran que no estamos suficientemente fuertes.

Muchas veces, el cambio social va por delante de los cambios en la normativa. Por poner un ejemplo relacionado con el ciclismo, todas las féminas en la prueba social de Vallter 2000, desde siempre se salía más adelante con los cadetes y nos incorporábamos al resto de categorías cerca de pie de puerto. Hace dos años unas cuantas féminas salimos con el resto de las categorías desde el principio y ya el año pasado salimos todas desde allí. Interiorizamos que nosotras no estamos tan fuertes como los hombres, hasta que alguna lo demuestra. Deberían creer más en nuestras capacidades, pero también nosotras mismas debemos hacerlo.

Y yo creo que el hecho de que nos dejaran participar en pruebas mixtas junto a nuestras categorías correspondientes sería un gran paso, no sería nada fácil, ya que tienen mucha más fuerza de por sí. Para las sub23 y élites sería una gran preparación para las pruebas ciclistas con las profesionales y, poco a poco, iríamos progresando y yendo mejor junto a ellos. Además, ver a otras mujeres estar ahí, demostrando que también pueden estar fuertes, puede ser una gran fuente de inspiración para niñas, chicas, mujeres. 

¿Cuál es tu punto de vista y qué consejos puedes dar a tus compañeras ciclistas para gestionar los comentarios externos en contra de las mujeres y lograr que no les afecten? ¿Cómo haces para empoderarte tú misma?

Cada mujer es importante que conozca su valía. En el deporte siempre habrá gente que dude de tus capacidades por ser mujer, pero hay que creer en una misma. Como he comentado antes, hay carreras en las que las féminas nos encontramos con personas que no nos respetan por creer que no podemos estar tan fuertes como ellos y que tenemos menos derecho a estar ahí. A esas mismas carreras, son las que se tiene que ir con la mentalidad, diciéndose a una misma, de que no te dejarás intimidar por esas personas, porque una misma sabe todo lo que ha estado entrenando para ello y se tiene que ir a por todas. Y esto se debe aplicar en cualquier ámbito. No hay que dejar que nadie, por el hecho de ser mujer, te intimide y haga que te infravalores o dejes que simples comentarios te afecten y termines cediendo ante estos comportamientos.

No debemos permitir que esto cale en nosotras y debemos apoyarnos y ayudarnos mutuamente.

Tu hermano Álex también es ciclista, aunque a un nivel competitivo inferior al tuyo, ¿entrenáis juntos? ¿Os dais consejos mutuos?

A veces sí, pero él al hacer BTT, sus entrenamientos son bastante diferentes, así que suelo apuntarme a los días de recuperación activa o que no tengo que hacer muchas horas.

Mi padre también es ciclista, entonces entre los tres nos podemos dar consejos mutuos. Si tengo dudas puedo comentarles a cualquiera de los dos, y, mi padre, al no competir, puedo obtener dos puntos de vista distintos, y va muy bien. Los dos siempre me apoyan en todas mis decisiones.

¿Cómo ves el futuro del ciclismo femenino? ¿Te sientes motivada?

Aún le queda mucho. Cada vez se ven más chicas en la carretera y poco a poco más chicas se animan a probar la competición, pero la brecha con el ciclismo masculino aún es muy grande.

Pese a esto, me siento muy motivada. Ver a otras mujeres fuertes te inspira y unas a otras nos motivamos mutuamente.  

¿Cómo te defines en carretera: escaladora, rodadora, completa?

Me defino como una ciclista escaladora. Las pruebas donde más disfruto son aquellas que son más duras, pruebas con muchos puertos y kilómetros y, más aún, si hay bajadas reviradas.

Algún o alguna ciclista que admires y por qué motivo.

En general, siempre he sido de admirar a ciclistas de mi entorno. Ves todo el esfuerzo que dedican y es increíble. Es un deporte muy duro. Pero, en cuando a ciclistas profesionales, siempre me ha gustado Chris Froome, por su perfil de ciclista escalador y su forma de correr. Tiene mucho talento.  

¿Qué cambiarias y qué harías para promocionar el ciclismo femenino de alto nivel?

Creo que la clave para promocionar el ciclismo femenino de alto nivel serían más pruebas, más visibilidad y más financiación. En España podría haber mucho más nivel si se apostara más por nosotras. Lo que te hace crecer como ciclista es participar en pruebas de nivel, aprendes a correr, equivocándote y acertando, y físicamente te hace progresar mucho.

El ciclismo femenino es un mundo más desconocido, la mayoría suelen seguir las pruebas profesionales masculinas, y no tanto las femeninas.

Los dirigentes, staff y entorno del ciclismo femenino, suele ser masculino, ¿Crees que entienden vuestra problemática específica? ¿Cómo harías para incorporar progresivamente más mujeres a los equipos femeninos y masculinos?

Yo creo que sí nos entienden, porque al estar rodeados de figuras femeninas es cuando realmente se aprecia el problema. Son gente que les apasiona el ciclismo en general y ellos mismos aprecian las diferencias y desigualdades respecto al ciclismo masculino. Tienen tanta ilusión como nosotras en hacer crecer el ciclismo femenino y poder llevarlo a un nivel superior.

Para que haya más mujeres como directoras y staff es importante incentivar la formación e incorporación como tal en el mundo del ciclismo. Pero el paso más importante es reconocerlas por sus capacidades y méritos, ver más allá de un simple género, sobre todo en el ciclismo masculino, donde se cuestiona más la capacidad femenina en el deporte.

Debido a la poca financiación del ciclismo femenino, estáis obligadas habitualmente a la autofinanciación ¿Cómo logras la conciliación económica personal, teniendo en cuenta que muchas veces os pagáis incluso vuestro material?

El ciclismo no es un deporte que, digamos, que sea muy económico, hay muchos gastos detrás y más aún si compites, y el hecho de estar estudiando en la universidad no facilita las cosas. Los desplazamientos y alojamientos de las carreras, la licencia, el fisioterapeuta, el mantenimiento de la bici, etc. supone un gasto importante. Así que el hecho de estar en un equipo continental, me ha cubierto los gastos que supone el ciclismo en la vertiente de competición (licencia, desplazamientos, alojamiento,…) y esto hace que sea algo más fácil esta conciliación económica personal. Pero, igualmente, al no recibir contraprestación, hay que trabajar para lograr la completa conciliación económica personal, pues hay más gastos en el ciclismo fuera de la competición sumados a los gastos del día a día.

¿Crees que la UCI debería aportar una financiación económica a los equipos femeninos, al estilo de la FIFA con el fútbol base?

Sería un gran paso. Hay una brecha salarial importante respecto lo que cobran los ciclistas frente a las ciclistas. La UCI debería procurar esta igualdad y ayudar a los equipos femeninos a poder contar con una financiación económica mayor para ir reduciendo esa brecha. Lo importante para conseguir la igualdad es la actuación, implementar soluciones eficaces, y no esperar que con el tiempo algún día lleguen a igualarse.

Para finalizar, ¿cómo te gustaría que fuese tu carrera deportiva como ciclista? ¿Aspiras a lo máximo? ¿Te ves muchos años dentro del pelotón?

Aspirar a lo máximo es algo complicado cuando no se ven salidas en el mundo profesional femenino. En el ciclismo femenino, en no todos los equipos continentales se percibe remuneración, al contrario que en el masculino. Nosotras, las que estamos en un equipo continental sin remuneración, es casi el nivel más alto, el único paso más que nos queda es pasar a un equipo continental que recibamos remuneración, y ya lo más alto es estar en un equipo World Tour. Básicamente esta realidad muestra por si sola que para las mujeres es muy complicado vivir del ciclismo, hay muy pocos equipos que te puedan dar esta oportunidad.

Este año terminaré el grado en Derecho. Estoy muy motivada para encontrar algo que me apasione del sector. El ciclismo me encanta y no es mi intención dejarlo. El ciclismo competitivo lo iré combinando mientras sea compatible con lo que busque, profesionalmente, personalmente o deportivamente. No voy a afirmar que me veo muchos años en el pelotón, pero tampoco voy a negarlo, prefiero vivir el momento y ahora mismo disfruto mucho participando en carreras.

Escrito por Xavier Palacios (@xpalaciosalbaca)

Fotos cedidas por Emma Ortiz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.