Entrevistas

Entrevista a Marc Brustenga

El joven ciclista catalán, nacido en Santa Eulalia de Ronçana (Barcelona) hace 22 años, ficha por Trek-Segafredo. Salta la noticia y todos los medios se hacen eco del salto de un sub-23 a la categoría WorldTour. Ante el vértigo y la niebla que se irá disipando entre miradas de admiración a uno y otro lado, Brustenga resurge valiente y decidido. Un pez que en los equipos españoles se podría encontrar fuera del agua. Un rodador con aspiraciones clasicómanas rodeado de un contexto de escaladores cuyos ecos son fuertes exclusivamente en la montaña. Seleccionado para disputar el Campeonato del Mundo sub-23, pudo disfrutar del rugido del León de Flandes, ése que atrapa y enamora a todo aquel que es capaz de envolver. El futuro se antoja prometedor, gracias a una mentalidad irreverente y atacante, con la humildad visible, el objetivo bien firme y el noble respeto por los procesos para darle al tiempo al menos el beneficio de la duda. Sin arrodillarse ante él y a sabiendas de que las oportunidades hay que tomarlas al vuelo. Ése es Marc, de quien quizás en algunos años hablemos como el relevo de Flecha, Freire, Erviti… dueños de la ilusión por ver a un español pelear de tú a tú con los mejores clasicómanos del momento en esos dominios que tantos y tantos ciclistas españoles han querido evitar. 

¿Qué tal todo? Tienes que estar en una nube… 

MB: Pues sí. La gente te escribe, te dice que te lo mereces, pero pasar a un equipo World Tour de esta manera no es lo normal, soy consciente. Parece que los juniors tienen que pasar ya a la máxima categoría, y no tiene por qué ser así, esto cuesta mucho, hay mucha gente que se queda por el camino. Desde niño he soñado con este momento. Es un reto, la verdad. 

¿Cómo empezaste en la bici?

MB: La verdad es que en mi familia nadie monta en bici. Sí que mi abuelo ha estado siempre en organizaciones, pero nunca iba en bicicleta. Cuando tenía cinco años me gustaba mucho la bicicleta, como hay otros niños a los que les gusta jugar al fútbol. Sin más. Participé en una carrera en las fiestas del pueblo de al lado y así empezó todo. Se me dio bien, gané y supongo que cuando eres un niño, participas y ganas, te enganchas. 

Sigues tu evolución y te marchas a Francia… 

MB: Estaba en la Fundación Contador y me di cuenta de que mi perfil ciclista, sin que se me malinterprete, no era el que más se valoraba en España. El escalador está muy valorado, pero el rodador o el sprinter tienen más dificultad. Si miras el listado de ciclistas que se han dedicado a estas disciplinas en España, te das cuenta de que esto es así. La forma de correr tampoco era lo que yo pensaba me iba a ayudar a mejorar. Decidí apostar por marcharme para poder aprender. A veces lo pienso con perspectiva y me aplaudo la valentía de tomar una decisión así con 18 años. Quizá sin ella no estaría donde estoy ahora. 

Una decisión que curte no sólo a nivel ciclista, ¿no?

MB: Francia está aquí al lado, pero las costumbres y formas de ser son muy diferentes en todo, en la manera de vivir.  No sólo evolucioné como ciclista, sino como persona. Al final eso cuenta también, en la vida no es todo ciclismo. Lo pasé mal, pero me vino muy bien. 

¿Qué es lo que más aprendiste de este periodo?

MB: A sufrir y de que de los momentos malos se puede salir mucho más fuerte y es de lo que se aprende. Es una frase hecha que siempre se utiliza. Pero allí en Francia me di cuenta de que es verdad. 

Luego pasas a Caja Rural. 

MB: Sí, después de los tres años en Francia como sub-23 y vine al Caja Rural. Soy sincero si digo que en mi último año en la categoría firmé para intentar dar el salto. No me imaginaba que iba a ser como el que he dado, claro. Muy contento. 

¿Cómo surge la posibilidad de Trek?

MB: En su momento llegó este equipo a través de mi representante y, viendo la idea que tenían para mí y el proyecto, era imposible decir que no. Es un estructura que quiere incorporarme para reforzar las clásicas, que es lo que a mí me gusta, y claro, es justo lo que quiero aprender. En realidad es una situación parecida a cuando me marché a Francia, aunque a otro nivel, claro. Poder disputar las mejores carreras del mundo y aprender de los compañeros y de otros que son los mejores del mundo en esas pruebas que a mí me motivan es una gran oportunidad. Hay que ser una esponja y absorber todos los aprendizajes que se pueda y, por supuesto, ayudar al equipo en lo que se me necesite. 

¿Con quién te hace especial ilusión correr en tu nuevo equipo?

MB: Al final casi todos. No soy muy mitómano, todos los ciclistas me despiertan admiración, todos tienen algo de quien aprender. Te puedo decir nombres como Pedersen o Stuyven, que al final son los más próximos a mi onda. 

Dentro de las clásicas, ¿preferencia por las piedras?

MB: Siempre lo digo, para mí sería un sueño ganar París-Roubaix. Es la que tengo entre ceja y ceja. Tuve la oportunidad de correrla en juniors y me enamoré. Sólo con pensar que tengo la posibilidad de poder disputarla es un sueño. Poder estar ahí algún día sería… no puedo pedir más. Ojalá algún día pueda disputarla y estar entre los mejores. Pero todo eso empieza por poder ponerme el dorsal allí. Y eso está mucho más cerca. Vamos a lucharlo y a aprender. 

¿Hay algún ciclista de los clasicómanos que tenga alguna similitud contigo o al que te gustaría parecerte?

MB: Peter Sagan en su momento, Tom Boonen cuando ganaba todo… son corredores con una potencia impresionante. Cuando arrancaban, veías que se marchaban y que iban a ganar, no había otra. También Cancellara. Puedo decir uno y olvidarme de algún otro. Me gustan los ciclistas que salen a ganar. 

Buena mentalidad ésa.

MB: Sí, sí. A veces encuentras gente que te dice que por qué atacas. Y siempre les responde que por qué no. Un ejemplo claro es Alaphilippe. Sólo tenía una opción de ganar el Mundial, que era atacar sin descanso hasta conseguirlo. Podría haber hecho cuarto y nadie le hubiese reprochado nada. Pero no, salió a ganar. 

¿Cómo te planteas 2022?

MB: Es mi primer año y habrá que ir viendo. Ojalá pudiese hacer algo interesante este año, pero crecer y ayudar al equipo son las prioridades. Me gustaría disfrutar y que la gente disfrutase con mi trabajo. Si corro alguna clásica, iré con los ojos bien abiertos y a sufrir, que es lo primero que hay que aprender. 

Un ciclista catalán como Flecha estuvo también disputando estas carreras y abrió mucho camino en las piedras. ¿Has tenido contacto con él? 

MB: No tengo contacto con él. Como cadete tuve la posibilidad en el club de Vilanova i la Geltrú, pero me gustaría. Al final si quieres mejorar, escuchar a gente de primer nivel, siempre podrás aplicar sus consejos y experiencias. Ojalá algún día coincidamos. 

Volviendo a lo que comentabas de la filosofía de los equipos españoles, ¿te cierras la posibilidad de correr en un futuro en uno? 

MB: No he pensado en eso, aún tengo mucho que asimilar. Prefiero centrarme en mejorar mi nivel, luchar por mantenerme en el máximo nivel para estar ahí muchos años. Nunca se sabe, todo puede cambiar, pero a día de hoy mi objetivo son las pruebas de un día y me gustaría estar siempre en un equipo que me permite disputarlas en la mejor condición. 

¿Qué tal el Mundial por terreno Flandes?

MB: Fue impresionante. Incluso te emocionabas por la pasión con la que se vive el ciclismo allí. La piel de gallina y la verdad es que te refuerza en la idea de que es el lugar en el que quiero desarrollar mi carrera. Estoy deseando volver a correr allí. 

Entrevista y transcripción Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: Oscar Matxin / Team Caja Rural

Una respuesta

  1. Espectacular como persona y uno de los mejores de su generación. Va a triunfar seguro, mucho más que otros que van con muchos más aires de estrella y aún no han demostrado nada.

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