Entrevistas

Entrevista a Mauro Rato, un ciclista «xixonés» en La Vueltina

Mauro Rato Castrillo, 27 años (Gijón, 22 de mayo de 1994) es un ciclista que vivirá de manera especial su primera Vuelta a Asturias en 2022. Lo hará en un equipo también distinto y pintoresco, el UCI continental angoleño BAI Sicasal, muy vinculado a Siero y con el que Mauro este año disputa buena parte del calendario portugués. En esta entrevista para High Cycling, Mauro nos habla de su trayectoria en el ciclismo antes de tomar la salida en la Vueltina.

High Cycling: Ya has empezado la temporada 2022 con el equipo UCI continental angoleño BAI Sicasal Petro de Luanda. ¿Qué pruebas están en principio en tu calendario para 2022?

Mauro Rato: Empezamos la temporada el 13 de marzo en la Clásica Arrabida (Portugal). Unos días después, tomamos la salida en la Volta ao Alentejo. Tuve bastante mala suerte porque en la tercera etapa tuve una caída a 3 km de meta donde me fracturé la clavícula. Ahora mismo estoy en proceso de recuperación y tengo pensado retomar la competición el próximo 29 de abril en la Vuelta Asturias. Hemos recibido la invitación oficial para correrla y estoy muy ilusionado por ello. He estado parado y llevo entrenando en la carretera 10 días así que llegaré bastante justo de forma, pero aun así, para mí poder tomar la salida en la vuelta de casa es un triunfo. Si me dicen hace un mes que iba a estar compitiendo un mes después de fracturarme la clavícula y llevar un tratamiento conservador, sin pasar por el quirófano no lo hubiera creído. En mayo tenemos previsto correr el Tour de Estonia. Después puede surgir alguna carrera en África, pero todavía no se tiene nada cerrado así que no sería hasta el campeonato de España cuando vuelva a competir. En junio tenemos el Trofeo Agostinho (Portugal) antes de la Volta Portugal en agosto.

Leímos que en 2021 ya ibas a correr para BAI Sicasal Petro de Luanda, ¿qué ocurrió finalmente? ¿Afectó la pandemia?

Así es, en el 2021 ya me había comprometido con el Bai Sicasal pero al final, por desgracia, no se pudo dar. Obtuvimos la invitación para correr la Vuelta Asturias, pero los corredores y el director de Angola no pudieron viajar por problemas burocráticos. La situación con el Covid19 en Angola era muy complicada y el gobierno angoleño había cerrado el espacio aéreo. Se intentó que hicieran una excepción al ser un equipo deportivo internacional, pero fue imposible. Al ver que el equipo no podía salir de Angola para competir en otras pruebas Gustavo y yo decidimos que era el momento de buscar otro equipo donde correr el resto del año.

Finalmente, corriste algunas pruebas en 2021 con el equipo Gios Kiwi Atlántico. ¿Qué tal tu primera experiencia en profesionales?

Cuando veo que nuestra participación en la Vuelta Asturias no iba a poder ser, decido rescindir el contrato con el Bai Sicasal y empiezo a buscar equipo. Decido llamar a Enrique Salgueiro para saber si tenía un hueco y unas semanas después me llama confirmándome que contaba conmigo. Fue un año muy complicado sobre todo mentalmente. Para mí personalmente fue un palo muy grande no haber podido correr la vuelta de casa con la ilusión tan grande que tenía. Me afectó mucho psicológicamente y no pude rendir al 100% durante el resto del año.

La experiencia en sí fue buena. Correr con ciclistas a los que hacía poco veías en la televisión fue lo máximo. Se nota mucho que el correr en profesionales es otro nivel. Se va mucho más rápido y la adaptación no es fácil. Desde fuera puede parecer lo contrario, pero me llevé una grata sorpresa del equipo Gios Kiwi Atlántico. Era un equipo muy familiar, donde el trato no pudo ser mejor. Tanto Enrique como los auxiliares me trataron genial y no me faltó de nada. Lo único malo es que no corrimos mucho. El correr una vez al mes se nota porque no llegas a coger el ritmo de competición necesario que te dé un salto en el rendimiento. En general, no fue una temporada nada buena.

Hemos visto que no eres el único europeo en el equipo BAI Sicasal. ¿Qué aportáis los ciclistas europeos a este proyecto angoleño? ¿Qué tal el ambiente del equipo en estas primeras carreras juntos?

El ciclismo africano es muy distinto al europeo. Se nota que hay una diferencia abismal. Para los angoleños correr en Europa es lo máximo, pero les es complicado colocarse bien en algunas situaciones de carrera. Además, son un poco especiales a la hora de la alimentación. Los avituallamientos son algo diferentes a los que solemos utilizar aquí. Yo creo que el tener europeos en el equipo puede ayudarlos a introducirlos en el ciclismo europeo e ir cogiendo experiencia y hábitos que antes no tenían.

En cuanto al ambiente, éste no ha podido ser mejor. Mis compañeros son super buena gente, siempre dispuestos a ayudar. Nos llevamos muy bien entre nosotros y la comunicación con ellos es bastante fácil. La diferencia es el idioma no es un problema y uno se va arreglando y comunicando como puede. La verdad es que estoy encantado con ellos.

Hemos leído en la prensa asturiana que has firmado con BAI Sicasal hasta 2025, hasta después del Mundial de Kigali 2025, al igual que el director, también asturiano, Gustavo Gutiérrez. ¿En qué sentido va a estar el equipo vinculado a Asturias estos años? ¿Será Asturias la sede europea del equipo?

El objetivo final es que la sede del equipo sea en Carbayín, un pequeño pueblo localizado en el municipio de Siero. Tenemos una reunión pendiente con la alcaldía de Siero para tratar más profundamente este tema. Si esto no se puede dar, ya hemos hablado con la alcaldesa de Belmonte de Miranda, quien está dispuesta a cedernos unas instalaciones para que el equipo pueda hacer concentraciones allí e, incluso en un futuro, asentarse y tener su sede europea en esta zona.

El objetivo es ir creciendo año a año. Sé de buena mano que a la gente le parece una locura aceptar correr para un equipo ciclista africano, pero para mí no lo es. No tengo nada que perder. Tengo una carrera universitaria en Gestión de Empresas Deportivas y ahora estoy en camino de terminar otra. Me queda un año y medio para terminar el grado en Nutrición y Dietética. Mientras tanto, por qué no vivir esta experiencia e ir conociendo mundo mientras compito con equipos profesionales.

Además, mi compromiso con el Bai Sicasal no es solo meramente deportivo, sino que también hago gestiones económicas y de logística dentro del equipo.

Antes de ser profesional, probaste en el ciclismo universitario de Estados Unidos y en el calendario amateur español, ¿qué te han aportado cada una de estas experiencias?

El estar en Estados Unidos durante 5 años me cambió la vida. Conseguí una beca deportiva para estudiar y competir allí. Me marché muy joven de casa, con 19 años, y eso me ayudó a madurar como persona. Llegué a Estados Unidos sin saber hablar inglés y tuve que buscarme la vida. Los principios siempre son duros, pero poco a poco me fui adaptando y acabé encantado, como en casa. El ciclismo norteamericano es muy distinto al europeo. Allí se corre sobre todo critériums y las carreras en ruta eran una locura. Poco a poco me fui adaptando y en mi último año en América, el 2018, pude quedar campeón nacional universitario en ruta.

Tuve bastante mala suerte. En este mismo año, después de conseguir la medalla de oro en los nacionales, estuve a punto de firmar por un equipo continental americano, pero al final, por diversas razones, no se dio y decidí volver a España. Decido correr con el equipo Kuota-Construcciones Paulino y voy consiguiendo buenos resultados. Recuerdo que conseguí hacer noveno en la etapa reina del GP Abimota en Portugal. Era mi mejor momento como ciclista. Después de esto tuve una caída bastante fuerte donde me fracturé el codo. En ese momento se acaba mi temporada.

Entre los compañeros con los que has coincidido, en mismos equipos o en diferentes equipos compitiendo, desde tus tiempos de cadete y hasta ahora, ¿quién te ha sorprendido más como ciclista?

El que más me ha sorprendido es Sepp Kuss. Corría con él en Colorado cada fin de semana. Era muy buen tío. Eso sí, en carrera nos acribillaba a “palos”. Era un tío de los que se dice “muy pestosos”. Lo que más me sorprendía de él, además de sus ataques, era lo que comía fuera de la bici. Los ciclistas americanos son un poco peculiares en ese aspecto y no se cortan con la comida. Después de cada carrera no puede faltar la hamburguesa con sus patatas fritas o el burrito con sus nachos.

En cuanto a los ciclistas españoles, me quedo con Diego Noriega. Es un gran amigo mío. Empecé a coincidir con él en nuestra época cadete. Era un ciclista con muchísima clase. Todavía no entiendo que lo haya tenido que dejar por no tener una oportunidad en el ciclismo profesional. Este deporte es muy injusto en ese aspecto. Diego se merecía más que nadie tener una oportunidad en el profesionalismo.

Con un contrato largo, ¿cuáles son tus objetivos en esta temporada y en las siguientes? ¿Qué pruebas te gustaría correr y cuáles crees que pueden cuadrar más con tu perfil?

Mi objetivo esta temporada es tener continuidad. La previsión es positiva y parece que vamos a tener un calendario bastante interesante. Espero ir poco a poco cogiendo ritmo de competición e ir dejándome ver en carrera.

Personalmente, aparte de correr la vuelta de casa, me encantaría correr la Volta a Portugal. Correr A Grandísima sería lo máximo y cumplir uno de mis sueños como ciclista.

Etapas repecheras me pueden venir bien, pero no me marco como objetivo ninguna en concreto. Quiero dejar que el año fluya y, después de ir encontrado sensaciones, ir buscando mi momento.

Y ahora, a disfrutar de la Vuelta a Asturias 2022. ¡Mucha suerte, Mauro!

Gracias. Para mí correr la vuelta de casa es un sueño cumplido. Me acuerdo de que ya desde pequeño iba a ver alguna etapa de la Vuelta a Asturias y siempre soñaba con poder correrla algún día. Ahora parece que ese sueño se va a cumplir. Pasar por las carreteras por las que entreno y ver en la cuneta a aficionados que conozco para mí personalmente va a ser lo máximo.

Escrito por: A. M. Fuente (aka Viktor Frankenaerts: @cyclinggeo)
Fotos cedidas por Mauro Rato / BAI Sicasal

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