Entrevistas

Entrevista a Patrick Jonker

Australiano de nacionalidad y neerlandés de origen, Patrick Jonker compitió como profesional entre 1994 y 2003 en algunos de los equipos más potentes del ciclismo mundial. Corredor completo que se defendía notablemente en la lucha contra el crono, logró resultados destacables en rondas de una semana y carreras de un día. Fue discípulo de directores históricos y controvertidos como Peter Post, Manolo Saiz o Johan Bruyneel. Como gregario, compartió equipo y grandes vueltas con personalidades de la talla de Alex Zülle, Laurent Jalabert o Lance Armstrong.

¿Cómo fueron tus inicios en el ciclismo?

Empecé compitiendo con el equipo ciclista ASC Olympia en Ámsterdam cuando tenía 12 años. Comenzamos en carreras urbanas de piñón fijo. Era muy divertido. Me mudé a Australia poco después y empecé a correr en el velódromo. Creo que eso me ayudó a mejorar mi velocidad y habilidades en la bicicleta, lo cual es muy importante para un futuro ciclista profesional. 

Tienes la doble nacionalidad, Países Bajos y Australia. ¿Te sientes más neerlandés o australiano?

Australiano. He vivido allí la mayor parte de mi vida. Es un gran país para vivir y siempre he estado orgulloso de representar a Australia en los Juegos Olímpicos. 

Tus primeros años en el ciclismo profesional se desarrollaron en el seno de un equipo clásico: el Panasonic de la estructura Raleigh. ¿Qué recuerdas de esa época? ¿Cómo empezó todo?

Tuve la suerte de debutar como profesional con Peter Post, el padrino del ciclismo. El equipo número uno por muchos años. Peter Post tenía la reputación de ser el director deportivo más duro y exigente del ciclismo. Fue un gran mentor para mí. Muy exigente, sí, pero eso es el ciclismo. Hacía entender al corredor que el ciclismo no es solo un deporte, es tu vida. Lo es todo y debes dar todo para tener éxito.

Le gustaba porque era buen contrarrelojista. Yo tenía mucha determinación y entrenaba como un animal, siempre en la cama a las nueve de la noche y haciendo entre 800 y 900 kilómetros a la semana. Así me convertí en uno de los hombres fuertes de Post en el equipo. En aquella época yo no tenía pareja, y Peter diría que tu novia es la bicicleta y no hace falta buscar más allá. .

Después firmaste por la O.N.C.E, donde pasaste muy buenos años.

Sí, pasé de Peter Post, el hombre más duro del ciclismo, a Manolo Saiz, el más amable. Manolo, el estratega, el inteligente táctico en el equipo más organizado del pelotón en la época. Y con los mejores ciclistas: Jalabert, Zülle, Mauri, Rincón, Zarrabeitia, Bruyneel… El dream team. Ganamos muchísimas carreras. Éramos super disciplinados y sacrificábamos todo por nuestro líder: uno para todos y todos para uno.

¿Cómo era trabajar con Manolo Saiz y los jefes de filas de la O.N.C.E.?

Manolo era el mejor director deportivo de la época en mi opinión. Era exigente pero justo, y llevaba al grupo muy organizado. Teníamos una gran cultura de equipo. Nunca nada era demasiado: mecánicos, fisios, todos dábamos el 100%. Teníamos lo mejor para cada uno: el mejor material, los mejores autobuses, el mejor espíritus… Con Jalabert y Zülle era un gusto trabajar. Sabían apreciar el trabajo duro de los gregarios y siempre nos lo reconocían y agradecían.

Terminaste 12º en el Tour de Francia 1996, justo detrás de la leyenda Miguel Induráin. Cuéntanos cómo fue aquella edición.

Correr el Tour de Francia con Miguel Indurain fue uno de mis mejores momentos como ciclista. Nos convertimos en buenos amigos e incluso ha visitado Australia.

Yo llegaba para trabajar para Jalabert y Zülle. Ambos enfermaron durante la primera semana debido al mal tiempo. Nos llovió casi todos los días y hubo nieve en las montañas. Hizo tan mal tiempo que algunos días debieron recortar las etapas. Con los dos líderes sin opciones de pódium, me dieron libertad para atacar, y mi agresividad me valió para alcanzar el 12º puesto en la general final. El recuerdo de correr hombro con hombro con mi ídolo Miguel Indurain durante las etapas de los Pirineos me acompañará toda mi vida.

Después te fuiste a Rabobank. ¿Por qué? Cómo fueron esos años?

Tras dos años en O.N.C.E. decidí irme a Rabobank, el mejor equipo neerlandés. La principal razón fue económica, pero también la libertad de ser jefe de filas en el equipo.

Fueron buenos años. Gané algunas carreras como la Route du Sud, el Campeonato neerlandés, el GP Wallonie y algunas carreras pequeñas. Pero creo que nací para ser gregario. Debería haberme quedado con Zülle, pero también él fue cambiando de equipos. Al final imagino que todos corremos por el dinero.  

¿Qué nos puedes contar de tu experiencia con US Postal?

El equipo era especial. Lance era especial. Bruyneel era un excelente director deportivo, muy organizado. Johan había aprendido mucho de la O.N.C.E. Manolo fue un gran mentor para todos nosotros.

Lance estaba obsesionado con ganar. Las concentraciones eran brutales y entrenábamos más duro que en carrera. Daba igual que lloviera, granizara o nevara. Tengo grandes recuerdos de US Postal. Aquellos entrenamientos de ocho o nueve horas bajo la lluvia en las montañas era para lo que vivíamos.

Creo que cuando hablamos de Lance no debemos pasar por alto el tema del dopaje. Pienso que los años de la EPO fueron una época oscura del ciclismo. Los corredores que querían ganar carreras no tenían opción. En mi opinión, si la EPO no hubiera existido, Marco Pantani, Jiménez o VDB estarían aún vivos. Siento que la era de los 90 les afectó mucho psicológicamente y, en cierta medida, causó efectos en todos nosotros.

Lance no fue el corredor que empezó aquella era oscura, solo el que la perfeccionó. Es una lástima que solo sea recodado por ello, pues sigue siendo un ciclista campeón que dominó una época. Desgraciadamente, una época oscura.

Pese a ser un gregario, lograste algunas victorias importantes como nos comentabas anteriormente. ¿Qué recuerdas de la victoria en Route du Sud en 1997?

Gané varias carreras, como el Campeonato neerlandés contrarreloj, Tour Down Under, etapa en Volta a Catalla o GP Wallonie, pero sin duda Route du Sud fue mi mejor triunfo.

Fue una gran batalla en Plateau de Beille contra muy buenos rivales como Bobby Julich.

¿Quién fue el ciclista que más te impresionó (sea en tus equipos o en el pelotón)?

Miguel Indurain. El Rey y el gentleman del pelotón. Tenía un poderío increíble. Corría siempre de manera justa y deportiva y nunca empujaba a un corredor si se le ponía en medio, lo rodeaba con elegancia. 

En mi equipo Laurent Jalabert, un gran campeón. Un gran bajador que no tenía miedo para asumir cualquier riesgo. Jaja entrenaba como una bestia y los que compartimos equipo con él lo podemos corroborar.

¿Llegaste a pensar alguna vez en ser más que un contrarrelojista?

Creo que podía haber hecho muchos más como escalador y vueltómano, pero estoy satisfecho de haber sobrevivido así a la que fue una época oscura para el ciclismo.

¿Cómo ves la evolución del ciclismo desde tu época a la actualidad?

Hoy el ciclismo es rápido y emocionante. Creo que es un gran momento para ser ciclista. Pienso que todos los corredores de mis tiempos habrían deseado correr en la época actual.

Me encanta ver a los campeones de hoy. El ciclismo es ahora un deporte limpio y el equipamiento es muy bueno. Las bicicletas son realmente rápidas.

También creo que ahora hay muchas más caídas. Quizás cuando nosotros corríamos sin casco tomábamos más precauciones.

¿Algún sueño por cumplir durante tu carrera?

Sí, mi sueño era correr el Tour de Francia y terminar en el top 10. Finalicé 12º así que estuve a punto de cumplirlo. Faltó poco.

¿A qué te dedicas actualmente?

Trabajo para la marca de calzado de Campagnolo Santini Northwave. También soy guía en una turoperadora de ciclismo en Tour de Francia.

Entrevista: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Traducción: Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Foto: Sirotti

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