Entrevistas

Entrevista a Saúl Miguel (Eurosport) / Kapelmuur

Parlamento Ciclista ha sido nido de múltiples eclosiones a lo largo de su historia. Desde ciclistas que nutrían el foro de conocimiento de primera mano a estrellas más o menos fugaces de la opinión, como pueda ser el caso de Saúl Miguel. El mítico @kapelmuur es ahora una de las voces de referencia del ciclismo gracias a la apuesta de Eurosport por uno de los comentaristas más aplaudidos y atinados de los últimos tiempos, pese a que las fases de las etapas que retransmite son las más difíciles de narrar. Savia nueva para un deporte que necesita, más que nunca, comunicar. 

¿Cómo surge lo de Kapelmuur?

SM: Tiene mucha historia ese nick y usuario de Twitter. Al final el Tour de Flandes es mi carrera favorita y el Kapelmuur me parece el sitio más emblemático del ciclismo. Me hizo mucha ilusión conocerlo en persona en 2017, lo subí dos veces seguidas para honrarlo como merecía. Subí hasta la capilla, bajé y volví a subir. No tiene más historia que esa. 

¿Te imaginabas que la historia iba a llegar hasta ser una de las voces de referencia y más interesantes del ciclismo?

SM: Lo primero, muchas gracias. No, no me lo había planteado en absoluto. Comentar en Eurosport ha sido una gran sorpresa. Nunca tuve esa vocación, ni siquiera mis estudios estaban orientados en ese sentido (hice biología y, de hecho, estaba trabajando en un laboratorio). Son de estas cosas en las que la vida te lleva por ciertos derroteros. Llaman a tu puerta y… Nunca lo busqué de forma específica, pero mirando un poco hacia atrás me doy cuenta de que a mi manera me lo he currado. En su momento escribí en Cobbles&Hills y otros sitios y eso te da tablas. Poco a poco te va abriendo un camino y al final me fui construyendo un perfil que al final ha sido muy demandado. Ahora ya no es tan exclusivo, pero hace cinco años tener conocimiento sobre disciplinas como el ciclocross o el ciclismo femenino, que ahora están ganando bastante popularidad, me dio ese perfil que quizá fue el buscado por Eurosport. 

¿Cómo es transmitir esa parte de las etapas que no son tan fáciles?

SM: Sí, las típicas llanas donde se forma una escapada y sabes que durante cuatro horas no va a pasar prácticamente nada. Parece mentira, pero incluso en momentos de ese estilo el tiempo se pasa deprisa cuando estás hablando de ciclismo. A lo mejor desde el punto del espectador no tanto. Intentamos que sí. Al final, entre unas cosas y otras, geografía, historia, repaso en etapas anteriores, debates sobre la etapa que estás narrando y cuatro o cinco cosas que pasen como intentos de abanicos o bajada a por bidones. Siempre hay algo que contar, nunca me he quedado con la sensación de no saber qué decir. Es verdad que a lo largo de la retransmisión pierdes frescura mental y a veces te puede dar la sensación de repetir cosas. 

¿Con qué ciclista te enganchaste al ciclismo? 

SM: Me enganché en el año 1994, con el último año de Perico Delgado. Un poco típico. Hizo podio en su última temporada. Fui uno de esos tantos del periquismo que se engancharon con él. Al ser su última campaña, me duró poco y tampoco pude disfrutar de sus mejores años, pero sin duda me aficioné gracias a Pedro Delgado Robledo. 

¿Cómo ves el ciclismo moderno? 

SM: Es difícil hacer una valoración global porque existe una gran diferencia entre cómo se corren las grandes vueltas por etapas, las clásicas y el resto del calendario. El ciclismo que se ve en las grandes, por lo general, es menos atractivo que el ciclismo de hace tres o cuatro décadas. Recuerdo ver las grandes de los noventa y en general había más movimientos y ataques lejanos entonces que ahora. Ahora hay mucho control, es difícil romper las disciplinas de los equipos. Creo que también hay falta de actitud ofensiva desde los coches. Me gustaría insistir en que el problema no son los pinganillos, estoy totalmente a favor de ellos. El problema es que se utilicen para tácticas conservadoras. Cuando su uso es para lo contrario, es una maravilla. Antes se aprovechaban más las etapas duras, con más puertos de paso y se atacaba desde bastante más lejos. Sigue habiendo etapas que son muy espectaculares. En cuanto al ciclismo de clásicas, no creo que sea peor que el de hace tres décadas. A día de hoy me parece muy vistoso y tiene poco o nada que envidiar al ciclismo de otras épocas. Los separaría en ese análisis. Es mi visión personal, que no tiene que ser necesariamente compartida por todos. 

¿Estamos ante una de las mejores generaciones de ciclistas de la historia?

SM: En ese sentido tenemos que ser conscientes de que somos afortunados de vivir este momento del ciclismo, sobre todo por coincidir con este tipo de ciclista todo terreno, capaces de ganar y dar espectáculo dentro de una misma carrera en terrenos totalmente diferentes y ahí el ejemplo más obvio sería el de Van Aert, ganando un sprint, una etapa de montaña y una contrarreloj en el Tour de Francia. Esto es inaudito. Pero es que le puedes ver peleando a Pogacar la Tirreno-Adriático, las clásicas, metiéndose en los sprints y ganando en finales en alto menores como en el Tour de Gran Bretaña. Incluso fuera del ciclismo de carretera, siendo de los dos mejores del mundo en ciclocross junto a su archirrival, van der Poel. Todo lo que estoy diciendo del belga se podría aplicar también a él, quizá es más limitado en alta montaña y menos resultados (que no potencial) en crono. Lo que está claro es que poder disfrutar de estos corredores durante doce meses es un lujo. Pogacar te gana el Tour, la Tirrreno, pero también dos monumentos. Es algo que parecía un tanto perdido. Veníamos de una época de superespecialización y eso se está poniendo en entredicho con estos ciclistas actuales. Bienvenidos sean. No me quiero olvidar de Primoz Roglic. Su capacidad para levantarse de los varapalos es impresionante. Sean físicos, mentales, como el perder el Tour el año pasado. Tom Pidcock sigue esta tendencia y es un genio casi en cualquier terreno y cualquier bici que le pongas. Así que sí hay unos cuantos ciclistas que están rompiendo moldes y es muy bueno poderlos disfrutar todos a la vez. Tenemos que disfrutarlo ahora que lo tenemos y no dentro de diez años pensando en lo que tuvimos. 

Hablando de grandes vueltas, ¿Qué evolución ves en las tres y qué cambiarías dentro de ese tipo de ciclismo?

SM: Se puede ver, sobre todo en Vuelta y Tour una tendencia bastante consolidada en cuanto a recorridos en los últimos años, con bastante final en alto o en repecho. En mi opinión, no tantos puertos de paso ni etapas de alta montaña maratonianas con mucho kilometraje. También faltan kilómetros contrarreloj. Se puede aplicar a las dos, pero me parece mucho más grave en el caso del Tour. Es una carrera que debería tirar más de crono y de etapas clásicas de montaña, con altos desniveles acumulados. No todas necesariamente. La Vuelta ha tenido unos años de abuso del muro y cuesta de cabras. Creo que están corrigiendo esa tendencia últimamente y que están dosificando un tanto más. Por ejemplo, el recorrido de la última Vuelta a España (2021) tenía bastantes aspectos positivos. En los últimos años se está tomando una tendencia de incluir recorridos más equilibrados que me están gustando más. El Giro de Italia, por su parte, está intentando mantener los cánones clásicos en cierta medida, con esos grandes etapones de alta montaña que tanto nos gustan. Por eso el Giro es tan apreciado, aunque no siempre funcione tan bien. El mal tiempo hace de las suyas, por ejemplo, como ha pasado en la última edición. Un debate podría ser si se deberían haber cancelado algunas subidas, pero no quiero meterme en ese debate ahora: daría para mucho. 

¿Cómo ves la evolución de Movistar? ¿Qué opinión te merece?

SM: Es un tema amplio y complejo. Movistar venía de un 2020 muy flojo, complicado a nivel de imagen, de resultados, etc. En comparación, 2021 ha sido mucho mejor. Eso en cuanto al equipo masculino, el femenino ha tenido una temporada fantástica. Habiendo corregido algunas tendencias, todavía no se puede decir que la temporada que acaba de terminar haya sido buena. No le termino de ver sentido a algunos de los fichajes que realizaron. Precisamente el de Miguel Ángel López me pareció uno de los mejores, ya que era el que más victorias les estaba aportando. Pero todo eso se fue al garete con todo lo que ocurrió. Desde fuera nunca sabremos de quién fue la culpa, pero supongo que no hay buenos completos ni malos, ni blancos y negros. La reacción del ciclista fue de todo menos ejemplar, pero evidentemente venía alimentada por algo, no surge de la nada. Algo no había funcionado entre ambas partes, pese a que estaban condenados a entenderse. Es el corredor del equipo que ha corrido de forma más vistosa, espectacular. Enric Mas me gustó más en esta última Vuelta que antes, dando el nivel que se pensaba que podía dar. Falta bastante clase media para completar un equipo más equilibrado y que no sea tan dependiente de un núcleo muy pequeño de corredores y, en concreto, de Alejandro Valverde, que sigue tirando del carro. Es mérito suyo en lugar de demérito de los demás. Pero entre lo de López, Arrieta… algo parece no funcionar del todo. Por lo visto en el programa, parece que es así. Y lo digo con todo el dolor de mi corazón, porque al final es nuestro equipo de toda la vida. Y es el mejor que tenemos en España y le deseo lo mejor. Por quedarnos con lo positivo, la tendencia es positiva en términos comparativos con temporadas anteriores. A ver qué tal funcionan los nuevos fichajes. Gorka Izagirre creo que es un buen eslabón para esa clase media que comentaba. A ver qué rendimiento les da Iván Sosa porque es bastante irregular. Y Aranburu es ilusionante. Entre eso y otras cosas, creo que no pintan mal las cosas de cara a 2022, pero siempre que se haga una autocrítica clara. 

¿No te da la sensación de que el talento se está concentrando en los equipos grandes?

SM: En cierta manera, sí. Hay unos pocos equipos que están fichando a los mejores corredores y está creando cierto desequilibrio con respecto a otras formaciones tal vez. Ahí entraría el debate sobre el límite salarial, que es algo que se ha intentado poner sobre la mesa en bastantes ocasiones. Tendría que ordenar un poco mis ideas al respecto, pero sí es cierto que se observa como una subdivisión dentro de la misma categoría, como pueda ser en el World Tour. Lejos de equilibrarse, parece que la tendencia es a agravarse, fichando todavía más talento y con mayores presupuestos. En algunos casos económicamente le compensará a algunos corredores, pero deportivamente no. Se van a pasar los meses trabajando para otros ciclistas. Hirschi, Adam Yates… 

¿Qué más debates se deberían abrir en el ciclismo?

SM: Hay muchos. Por ejemplo, el de la seguridad. Ha habido mucha discusión, sobre todo en el Tour de Francia tras las caídas de las primeras etapas. A veces creo que se dirigen los dardos al objetivo equivocado. Se habla mucho del estado de las carreteras y de las llegadas y ahí tantos los organizadores como los estamentos superiores deben ser estrictos. Pero creo que pasa por la actitud que hay en el pelotón. Cuando comencé a ver ciclismo era muy diferente, no queriendo decir que no hubiese caídas o montoneras. Esa obsesión en las etapas llanas por parte de los equipos por montar su trenecito para proteger las opciones de su líder en la general lo que ocasiona es que no haya sitio para todos y ahí es donde vienen los problemas. Tengo la sensación de que ahora el pelotón es más peligroso, siento más tensión ahora que hace años. El problema es cómo solucionar este problema, quién va a dar un paso atrás. No hay nadie que quiera ser el tonto. Es una tendencia que creo bastante difícil de corregir y veo en él uno de los problemas.

¿Hasta qué punto crees que el dopaje ha hecho daño a la credibilidad del ciclismo?

SM: Le ha hecho daño, eso es obvio, sobre todo a nivel del aficionado un poco más casual o la desconfianza del potencial que al haberse vendido el ciclismo como un deporte de tramposos (apelativo que se ha ganado con creces). En la prensa generalista ha habido especial ensañamiento con respecto a otros deportes y eso sí que ha afectado de cara a esos aficionados. Encontrarse con todo esto ha hecho al ciclismo menos atractivo. Para los más entendidos, lo que ha producido es una pérdida de la inocencia. «¿Esto que estoy viendo es creíble?» Es un pensamiento que ha calado mucho. A veces tanto porque hasta cierto punto nos hace cuestionarnos tantas cosas, y al final no creo que eso sea malo. Esa presión debe estar ahí para que el ciclismo intente no caer en los errores, que al final como humanos se va a caer. Sí al menos minimizarlos. 

¿Qué opinión te merece el estado actual del ciclismo profesional español?

SM: No es casualidad que no se haya ganado etapa en ninguna grande por primera vez. Siempre hay épocas de vacas flacas, de más o menos éxitos. Aunque se hicieran las cosas a la perfección, eso va a ocurrir. Ahora mismo sí estamos en un momento de vacío generacional y hay que admitirlo. Que haya un solo equipo en el World Tour afecta a eso, por supuesto. Hace no tanto teníamos muchos equipos disputando las grandes y eso aunque sólo sea por estadística nos daba muchas más opciones. Purito, Contador, Valverde… han dejado su sitio a gente de la que se esperaba mucho y que no ha terminado de cumplir las expectativas. Por ejemplo, Iván García Cortina, que se ha quedado a mitad de camino. Quizá fueron desmedidas las expectativas y está en el lugar que puede, que ahora mismo es entre los puestos 20 y 30 de las grandes clásicas. Ha sido regular en eso, hay que admitirlo. De momento, es su sitio. De Enric Mas, tras ser segundo en la Vuelta de 2018, se esperaba que hubiese dado un salto o hubiese conquistado ya una grande. Y no lo ha hecho. Pero viene una generación muy interesante, con Ayuso, Carlos Rodríguez… que parecen muy ilusionantes. Si todo va bien, de aquí a muy poco tiempo, tendremos una dinámica muy diferente. De todas formas, en 2022 aún veo complicado que cambien del todo las cosas. También se han dado circunstancias de mala fortuna. 

Sobre ciclismo femenino, ¿vas viendo más impacto mediático? 

SM: Se puede ver desde dos prismas: queda mucho camino por andar o se ha andado muchísimo camino. Diez años se cumplen desde que sigo la categoría y el cambio si miro para atrás es enorme. Entonces sólo se podía ver en directo el Campeonato del Mundo o los Juegos Olímpicos, nada más. Ahora hay una cantidad de días de competición que se pueden ver enorme. Todas las World Tour se pueden ver en directo y muchas otras también. Hay muchos equipos masculinos consolidados que han creado la sección, y se están creando nuevos equipos constantemente. UAE, si se confirma, Jumbo-Visma, Movistar… También se están creando muchas carreras importantes, como la París-Roubaix, que ha sido muy demandada, o el regreso del Tour de Francia, aunque no sé si llamarlo nuevo o retorno del antiguo. Es el primero de ASO, digamos. Es importantísima e ilusionante. En España se están creando también muchas otras, como la Ruta del Sol femenina. Burgos, Valencia, las carreras navarras, con recorridos preciosos y me gustaría por ello felicitar los organizadores, Eibar… El año próximo vamos a tener la Itzulia Women también. Son un montón y cada vez hay más. Es un momento que produce mucha ilusión y muy importante para las corredoras, que están viviendo muchos avances. Hace cinco  Aunque hay que seguir avanzando. 

Hay corredoras que están logrando mucha visibilidad…

SM: Hay muchas. A van der Breggen ya no la vamos a ver. Es más, le he dicho a mucha gente que se sumara a esto para poder decir que la han visto correr. Y así no os habréis perdido a la que a mi juicio es una de las tres mejores ciclistas de la historia. Vollering está llamada desde todos los ámbitos a ser su sucesora, no sólo por ser del mismo equipo. No es el mismo tipo de corredora, pero sí puede aspirar a unos objetivos similares. No sólo están la neerlandesas. Hay ciclistas de muchísima calidad ahora. Marlen Reusser, por ejemplo, ha dado grandes pasos esta temporada. O Emma Nordsgaard, que es jovencísima, que ha maravillado. Sarah Gigante, fichada por Movistar, me parece un talento increíble. Sobre todo da gusto verlas correr, cómo compiten. 

Además son versátiles…

SM: Sí, por ejemplo, Deignan ha ganado en Roubaix, pero ha sido cuarta en la general final del Giro. Es lo bonito del ciclismo femenino. Ejemplo de multidisciplinariedad es Marianne Vos. Habiendo competido en ciclocross, ruta, en pista en su día, también en mountain bike… Hay corredoras de ciclocross como Ferrando-Prevot, que ha sido campeona del mundo simultánea en tres disciplinas, o Lucinda Brand, que tiene muchísima calidad también en ruta. En el masculino también se está tomando esa mentalidad. Lo pensaba con Van Aert y van der Poel, que realmente estaban haciendo un calendario de mujeres por esa multidisciplinariedad. Son corredores excepcionales y también se demuestra que se puede hacer porque no son uno ni dos. 

Y la técnica que muestran. 

SM: Es curioso ver que en una Roubaix tan embarrada como la última, en el Carrefour de l’Arbre, la forma tan similar de tomar las curvas de van der Poel y Marianne Vos. Es otro mundo con respecto al resto. El ciclocross marca la diferencia y muestra lo beneficioso que puede ser una disciplina con respecto a la otra. 

¿En España qué viene por detrás?

SM: Mavi García todavía tiene cuerda para rato. Es una corredora que ha empezado muy tarde en el ciclismo y creo que aún le queda mucho motor. De momento, ha progresado de forma constante, estando aún un paso por detrás de las mejores, pero está a un nivel muy alto. Ha conseguido victorias muy interesantes y ha ganado fuera de España. Eso le va a dar mucha confianza. Por detrás vienen otras corredoras como Sara Martín, que es la más ilusionante de todas, increíblemente completa. Ahora que ha terminado sus estudios, estoy convencido de que va a dar un gran salto de calidad. Puede destacar en todo tipo de terreno. En alta montaña todavía tiene un signo de interrogación. Terminará siendo una corredora de nivel puntero. Quiero aprovechar también para apuntar el nombre de Sheyla Gutiérrez. Ha estado muy maltratada por los problemas físicos y lo defenderé hasta el último momento: tiene un Tour de Flandes en las piernas. Le falta continuidad sin las lesiones. Este final de temporada parecía estar consiguiéndolo, pero una caída en Francia hace poco ha lastrado esa confianza. Destacaría a estas tres por encima de las demás. 

Para terminar, dinos tres momentos del ciclismo que te hayan emocionado.

SM: Aprovecho para decirlo aquí. Mi afición al ciclismo viene de mi madre. Recuerdo el final del Mundial de 2004 en Verona, que era el tercero de Óscar Freire, del que era muy fan. Nos pusimos a saltar y abrazarnos delante de la televisión. Vivir aquello fue una de las cosas que más ilusión me hizo.

Siempre digo que el día más feliz de mi vida como aficionado al ciclismo, pese a que le parezca raro a mucha gente, fue cuando pude asistir en persona al Campeonato Nacional Neerlandés de contrarreloj. Tener la oportunidad de hablar con la gente, conocer el mundillo fue maravilloso. Van Vleuten fue muy amable y le agradezco lo que hizo por mí en aquellos momentos, invitándome a celebrar su victoria con su gente. Me hizo gracia que se quedasen con mi cara, me han reconocido por allí una vez he vuelto. Moerenhout, seleccionador holandés, me reconoció y me comentó lo lejos que estaba de mi casa, por ejemplo. Fue muy importante por los contactos y amigos que pude hacer. Puede ser un tanto exótico y eso llama la atención. La experiencia fue maravillosa.

Después como comentarista tengo una experiencia inolvidable. El Tour de Flandes es mi carrera favorita, y retransmitir en octubre de principio a fin tanto la masculina como la femenina. Nueve horas seguidas comentando. Para mí fue un sueño hecho realidad. Es una paliza y una vez quitada la adrenalina me vino el bajón, pero fue precioso el poder comentar la que es la carrera que me quita el sueño. Especialmente después de haber podido visitar muchas de aquellas carreteras en persona y haberlas hecho en bici. Algo que viene derivado de las relaciones que hice en aquel viaje a Holanda. Unos belgas me invitaron a conocer todo aquello, los muros y los tramos. Lo hice varias veces desde entonces y es mucho más especial ahora. 

Entrevista y transcripción: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: Saúl Miguel 

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