Ciclistas

Ethan Hayter, un Alaphilippe ‘a la británica’

Antes de echarse las manos a la cabeza con la comparación, vayamos a los hechos. Uno, el francés, es doble campeón del mundo, ha acumulado un total de 39 victorias hasta la fecha, con Flecha Valona, Milán-San Remo, San Sebastián, etapas y la montaña en el Tour y en la Vuelta, Tour de California, y un largo etcétera. Ethan Hayter es únicamente el último ganador del Tour de Polonia, carrera en auge por la presencia en el calendario como antesala de la Vuelta a España. Además, con las olas de calor, el país polaco se va a ir convirtiendo progresivamente en una especie de oasis para entrenar de cara a los objetivos de la segunda mitad de la temporada.

Ethan Hayter es más alto que ‘Loulou’, pesa algo más que el galo, pero comparte un objetivo que al maillot arco iris se le ha pasado por la cabeza incluso para esta temporada: las generales de las vueltas de tres semanas. Ambos son muy buenos uphill finishers, finalizadores en cuesta, casi implacables. Se podría decir que el británico debería ser meramente encasillado en esa etiqueta y esperar a que vaya acumulando victorias. Sin más. Y en ese contexto podría llegar a ser uno de los mejores del mundo, como lo ha sido y es Julian.

La similitud entre estos dos ciclistas está en la ambición, en querer llegar más allá de lo fácil que sería para ellos simplemente dejarse llevar por la corriente. Un buen contrato, ganar aquí y allá en días contados y a vivir. Ambos tienen las metas mucho más altas. En el caso de Alaphilippe ya será tarde para estirar en demasía el listón. Este año iba a acometer el asalto al Tour de Francia, sacrificando gran parte de la temporada. Como con otros ciclistas del Quick Step, su extraña exclusión del Tour después ha sido un tema aparte. Pero el gesto estaba, la intención de no conformarse con ser un aspirante más a conseguir el arco iris, prenda por la que seguro luchará de nuevo.

Ethan no viene de ganar el Giro como su hermano Leo (ojito también con él). El de juguete, el pequeño. Pero sí viene de llevarse el Tour de Noruega, con toda la fama que está cobrando, o el Tour de Polonia, ídem. Hablamos de un súper talento en pista, donde es subcampeón olímpico en la modalidad de madison. También en contrarreloj, donde se ha proclamado campeón nacional absoluto por segunda ocasión consecutiva. Un corredor que tiene punch, velocidad, explosividad. Arensman, Pello Bilbao, Higuita… han probado en Polonia lo que es capaz de hacer. Y encima es regular.

En Dauphiné sólo Ganna y Van Aert pudieron con él. Si no llega a ser por el belga, algún triunfo se lleva de la prueba francesa. De hecho, el prólogo en Romandía fue para él. Como también lo fue la segunda etapa, que se llevó por delante del español Aberasturi o Gaviria, velocista puro. Le falta el examen de la altísima montaña y la acumulación de días de competición, pero eso llegará con el paso de los días en la Vuelta, donde tiene que aprender a sufrir.

Como todo corredor británico, existen posibilidades de que se nos diluya cual azucarillo con el paso de los meses. Ya hubo muchos otros que prometieron mucho y después se quedaron donde estaban. El ejemplo de Tiernan-Locke quizá no es del todo apropiado por los presuntos casos con los que se le relacionó. Pero en lo deportivo es un ejemplo muy certero en cuanto a la pérdida de presencia en las primeras plazas. De ganar por aquí y por allá a simplemente ir bajando prestaciones hasta ya desaparecer del panorama ciclista.

La evolución es algo que llega con el tiempo, y habiendo nacido en 1998 (como Pogacar, por ejemplo) es normal que aún le queden algunas lecciones por aprender. De momento en la Vuelta se le ha visto soltura y ademanes de ciclista veterano, sabiéndose guardar en los momentos en los que hacerlo para más tarde pasar a la parte delantera e intentar mostrar sus habilidades. No todos los días se gana, y mucho menos en la élite, pero ya el hecho de estar ahí discutiéndole la tostada a varios de los mejores puncheurs del panorama internacional ya dice mucho de sus capacidades.

Está en un equipo como el Ineos-Grenadiers que se preocupa muy mucho de sus jóvenes talentos y les va puliendo con mimo. Plapp, Sheffield y otros como Ethan están encarnando una generación de chavales que serán, si saben retenerles, el futuro del equipo y si pueden del ciclismo británico. El de Londres está haciendo méritos para granjearse la confianza de todo el staff, sin duda.

Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: ASO / Vialatte / Broadway

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