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Evenepoel resiste, Mas y Roglic reducen: ¡habemus Vuelta!

Tras la contrarreloj, parecía que todo había acabado. Una distancia de tres minutos en el ciclismo moderno es algo ya irrecuperable. Un margen que hace pensar que la victoria está fuera del alcance y que el belga Remco Evenepoel iba a empujar a los demás aspirantes a luchar por ser segundo y tercero. Ése es un punto de vista bastante ‘regulero’, como se dice en el argot, bastante poco competitivo. El deporte es intentar buscar tus límites, luchar por la victoria si puedes. No esconderse detrás de una rueda de forma constante, que es lo que criticamos de algunos aspirantes. Si no tienes capacidad en montaña, bien. Pero si la tienes y estás en tu terreno, aprovéchalo. Nunca sabes lo que puede pasar mañana.

Thymen Arensman se lleva la considerada por todos etapa reina de la Vuelta. Y lo hizo en un formato que podrían explorar otros grandes del pelotón a los que apenas hemos visto más allá de circular a distancia del grupo de favoritos peleando un top ten que poco aporta ya en sus carreras. El holandés se filtró en la fuga, dio la cara como nadie pensando en la clasificación general y llevando de polizones a varios de los mejores escaladores de la carrera. Entre otros, el doble ganador de etapa Richard Carapaz o el también doble ganador Jay Vine. Su cuasi tocayo Hindley, Vincenzo Nibali, De la Cruz, y un sinfín de coequipiers de los equipos implicados en la general que eran más puentes que escapados. Entre ellos, Marc Soler estuvo a un paso de alcanzar la gloria. Craddock se lanzó a por la gloria demasiado pronto. Pero hay gloria en morir con las botas puestas. Y poesía en la forma en la que los valientes alcanzan su recompensa.

El de DSM merece mucha más atención. Un auténtico corredorazo que espera mejores oportunidades y que marcha a Ineos-Grenadiers para encontrar su sitio en uno de los mejores equipos del mundo. Victoria de raza, de clase y con mucho arrojo. El futuro se está apoderando de esta Vuelta con Ayuso y Carlos Rodríguez, pero también con Evenepoel. Aprendió el belga la lección y dejó corredores en la escapada para tener compañía llegada la zona decisiva de la etapa. La escapada numerosísima en la que también circulaban dos Jumbos, dos Movistar, algún UAE y algún Ineos no esa peligrosa, por lo que la táctica era esta vez dejar hacer. El sorprendente AG2R tomó la cabeza, alternando con los pupilos de Roglic para romper todo en mil pedazos en el Purche, montaña que nunca defrauda. Esta vez Jungles, que fue quien tomó la delantera, fue de más a menos. Por delante, parecía que Jay Vine iba a exhibirse, pero esto no son puertos de Zwift. El oxígeno funciona de otra manera ahí.

Llegados a Haza Llana, la subida más dura del día, restaban 20 kilómetros a meta. Mucho que reseñar. El grupo quedó destrozado en las rampas del 20%, con los restos del Jumbo en la escapada destrozándose a sí mismos. Un trabajo kamikaze que dio con Roglic en cabeza demasiado pronto, calculadora en mano. Evenepoel fue su sombra. Del resto, Enric aguantaba solvente y los jóvenes cedían. En escenas que recordaban al Mortirolo italiano, Ayuso fue encontrando su ritmo, al igual que Carlos Rodríguez. Irían persiguiendo todo el puerto, persistiendo. Con el grupo de favoritos en el horizonte e incapaces de llegar. Pusieron su paso y lo hicieron lo mejor que pudieron sus piernas. Roglic frenó y fue el turno para Evenepoel, que sabía que tenía un compañero por delante y puso ritmo control. También un toque de atención para demostrar que hasta ese momento estaba muy fuerte. Y lo parecía.

Ya en la subida por la autopista (recuerdo emocionado a aquellos que impidieron a la carrera circular por Las Sabinas, una zona espectacular, y llegar al IRAM para convertirse en la cima más alta jamás escalada por las grandes vueltas), llegó el ataque esperado de Miguel Ángel López. Restaban diez kilómetros a la cima. La altitud comenzaba a ser un factor y era su distancia. Se marchó y los líderes de la prueba ya le vieron en meta. Al poco, sucedió lo imprevisible, el ataque de Enric Mas. Fuerte, decidido, dio alcance al colombiano, del que tiraba ya De la Cruz. De nuevo a rueda hasta la parte final. Picados entre sí, el de Astana dio bastante más la cara que el balear, que apenas se escondía detrás de los fugados a los que iba encontrando en la subida. En la recta final aceleró y dejó por unos metros a su compañero de batalla, el cada vez menos amigo Supermán. Una enemistad que llegado el caso le podría costar la Vuelta al de Movistar.

Por detrás, a medio minuto, Roglic, que dejó a líder cocerse a fuego lento, ascendió ajeno a la carrera. Llegada la pancarta de tres a meta se lanzó. Evenepoel ni hizo ademán de seguirle. Le dejó una distancia y fue recortándole metros. Defendió su maillot con uñas y dientes de la forma más inteligente, que era calculando los esfuerzos y dando todo en la última recta. Prueba de fuego superada, aunque su gran rival y triple ganador de la Vuelta se encuentra ya a 1’34”. Enric a 2’01” y los demás siguen fuera de juego, pero a golpe de machada.

Mención especial merecen los jóvenes españoles, con Ayuso haciendo la subida solo durante gran parte y haciendo comandilla con Almeida una vez dieron alcance a Carlos Rodríguez. Carapaz les hizo a todos un trabajo espectacular. Una vez el ecuatoriano se quebró, vacío, intentaron deshacerse del granadino, que corría en casa. No sólo les costó, sino que tuvieron que recurrir a atacarle por separado hasta que el de Ineos cedió al empuje de ambos y entró en una ligera crisis. Baja a la quinta plaza, pero el carrerón está ahí.

Entre los demás, Hindley hizo una buena etapa y se cuela en el top ten. Lo mismo que Meintjes, que ya está a las puertas del mismo. O’Connor puso a su equipo a quemar naves y resistió la rueda de Roglic. Muy buena etapa la del australiano. Urán se acerca también a puestos de honor y los que pierden fuelle son Alejandro Valverde y Wilco Kelderman, que sufrió una durísima caída al inicio de la jornada. Todos ellos tendrán su importancia en la guerra de guerrillas que se va a plantear a partir de ahora en la carrera. Quick Step no podrá controlar según qué fugas, lo mismo que el líder, que ante ciertos ataques se centrará únicamente en las dos o tres ruedas más próximas. Así que a descansar camino de Jerez, como la canción, y a recuperar fuerzas para el último asalto.

Escrito por Jorge Matesanz

Fotos: ASO / Charly López / Sprint Cycling Agency

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