Historia

Fuente ‘el Tarangu’ y su Giro de Italia de 1974, ‘the greatest show on Earth’

Un ciclista que no dejó indiferente a nadie. Un ciclista complicado, complejo, con una carrera llena de altos y bajos. No voy a hablar de sus victorias como tal, aunque alguna sí que se incluye, es imposible no hacerlo. Ganó la Vuelta en dos ocasiones, pero se le recuerda por las ocasiones en la que no lo hizo y sí por otras en las que no terminó ni en el podio como el Giro de 1974. Uno de los mayores exponentes de su rivalidad con Eddy Merckx. 

Fuente ha sido sin duda un ciclista con magia, con algo. Nunca se sabía por dónde podía salir. Un detalle comentado siempre por sus compañeros era que, por ejemplo, la luna llena le afectaba. Había algún tipo de componente emocional que le hacía reaccionar de forma diferente en algunos momentos. Su propio equipo pasaba bastante incertidumbre sobre lo que se iban a encontrar en cada etapa. 

Aquel Giro tenía a Merckx intentando conseguir la quinta victoria y así igualar a Binda y a Coppi. Por primera vez en su dilatada carrera no ha ganado ninguna clásica importante. Daba síntomas con ello de que pudiese estar comenzando su declive. Se encontraba en frente de una armada italiana importante, con Bittosi, Conti, Battaglin, Gimondi… También con una joven promesa como Gianbattista Baronchelli, ganador del Giro Baby y del Tour del Porvenir el año anterior y con 20 años va a despuntar en este Giro. El poderoso Kas que venía de ganar la Vuelta con Fuente, no sin polémica por un suceso en San Sebastián, una última contrarreloj donde Agostinho se quejó de los cronometradores. Un equipo que se presentaba con López Carril, Aja, Galdos, Lazcano… Sin duda, era para que Molteni se preocupase. Torriani había diseñado además un recorrido con muchos Fuente, con todos estos condicionantes, siente que puede plantarle cara a Merckx. De hecho, se dedica a hacer declaraciones a los periodistas donde afirma que el problema no es el belga, que tiene la cabeza más en igualar a Anquetil en el Tour y que no lo ve tanto como rival. 

Empieza el Giro y Fuente se desata camino de Sorrento en el Monte Faito, poniendo las primeras diferencias encima de la mesa. Líder muy pronto, en la tercera jornada. No contento con ello, más adelante y en un puerto donde Merckx lo había hecho habitualmente bien, como es el Carpegna, Fuente vuelve a obtener ventaja sobre el belga. Lo mismo que sucede en Il Ciocco, su tercera victoria de etapa y con un tiempo en la general que ya empieza a ser importante. Todo con sólo una contrarreloj por delante. Fuente llega a ella de rosa y tras ella se confirma como el máximo favorito a ganar el Giro. Merckx gana aquella etapa, pero el asturiano resiste como líder por 18″. Ya sólo quedan llegadas en alto por delante, montaña, Dolomitas, terreno donde se había manejado a la perfección y era su terreno. Parece que el primer Giro de Italia iba a llegar a España. Pero Fuente… hizo de Fuente. 

En una etapa dantesca con lluvia camino de San Remo, equivoca la estrategia, lanzando a los compañeros por delante y sin embargo imprime también ritmo por detrás. En primera persona también. En la subida a Ghimbegna, Merckx viendo alguna debilidad del Tarangu acelera y efectivamente el español desfallece. En la meta fueron ocho minutos, más de nueve con Baronchelli. El sueño de Fuente se desvanece casi por completo. Pero… es Fuente. Así que no se iba a rendir, dinamitando el resto del Giro. En Monte Generoso realiza una exhibición tremenda, en Iseo llega con su compañero Lazcano con una breve ventaja sobre los favoritos. Y en las Tres Cimas de Lavaredo ofrece una de las más legendarias etapas del Giro, donde ataca con su maillot verde de la montaña mientras Baronchelli y Merckx se juegan el rosa por un puñado de segundos. El belga remonta la ventaja al italiano, que era líder virtual. Lo salva por apenas once segundos. Fuente se coloca a poco más de tres minutos. 

Quedaba una etapa que llegaba a Bassano del Grappa, la del expediente X. La etapa reina dolomítica iba a dar de sí, el asturiano va con todo. Una estrategia al uso, con el equipo tirando y sus compañeros atacando, con Fuente marchándose en el Monte Grappa y haciendo diferencias. Un puerto que tiene múltiples carreteras de acceso y con las que hubo su polémica, ya que el español perdió gran parte de su ventaja, declarando que había podido ser direccionado erróneamente por una vertiente más larga de la que realizaron otros favoritos. Aquí hay varias teorías y opiniones, con medios que afirmaban que Fuente nunca superó los 2’30” de diferencia. El Giro estaba ahí, lo imposible estaba sucediendo. En esos últimos dos, tres kilómetros de subida la diferencia mengua. Por la cima se confirma el maillot de la montaña para José Manuel, cuarto entorchado que sólo supera Bartali. Fuente se lanza en el descenso como un loco, pero es pillado por los favoritos. En Bassano gana Merckx, es su quinto Giro. El español no llega a ser ni podio. En las entrevistas no se creía lo que había pasado. Nunca se sabrá lo que sucedió realmente. 

No quedará ahí la cosa. Una larga etapa que llevaba a Milán vio a nuestro protagonista atacar. Sus compañeros le dicen que cómo van a atacar siendo el último día. Se marcha de salida y tiene al pelotón alocado durante cien kilómetros y con Gimondi poniendo a su equipo a tirar. Cuando lo cazan, entre miradas de extrañeza hacia él y sus compañeros, vuelve a atacar y se va con Merckx, que no le releva. Finalmente les dan alcance y finaliza uno de los mejores Giros de siempre. Todo son sonrisas en Fuente, que había provocado lo que quería, que era el caos y dejar su sello, tras cinco victorias de etapa y regalar a un compañero otra de ellas. 

A partir del año 75, los problemas de salud dejan ya muy tocado al Tarangu, que desde entonces ya no está para luchar por grandes objetivos. Así que este Giro también supone la despedida de aquel gran ciclista, el que no cedía nunca y marcó una época que los que la vivieron tuvieron la suerte de disfrutarla, con Ocaña también siendo los mayores rivales de Merckx, el mejor corredor de todos los tiempos. 

Escrito por Pedro García Redondo
Foto: Sirotti

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