Historia Ciclistas

Gianni Bugno, la clase que inspiró a una generación

Gianni, como todos los que tienen la suerte de poder elevarse por encima del bien y del mal, eligió Suiza para nacer, en concreto en el entorno del Rin, la preciosa Zurich y la cercana frontera con la entonces Alemania Occidental y ahora Alemania a secas, aunque precisamente el agua abunda en la región. Coetáneo de Miguel, fue célebre entre otras muchas cosas por ser uno de sus mayores rivales en aquellos primeros compases de su dominio. El propio navarro tuvo el placer de marcar un punto de inflexión en la carrera del italiano enterrándole deportivamente en la Marmolada del lejano año 1993. Aún hubo mucho Bugno después, pero nunca al mismo nivel. 

Hay muchas cosas curiosas en este ciclista. No fue el más ganador, ni el mejor escalador, ni el mejor sprinter. Sin embargo, ejercía de panal hacia aficionados, prensa e incluso enemigos, que guardaban un inmenso respeto por su figura. Cual hermano sandwich, esos hermanos intermedios que pelean por su sitio en la mesa y se debaten entre el mayor, que sigue el proverbio de dar primero y dar dos veces, y la atención al siempre encandilador hermano pequeño que aprovecha las debilidades de unos padres ya desgastados por el paso del tiempo y la desaparición de las energías y el impulso de la juventud. Así formó parte de una generación a caballo de dos placas tectónicas que se llevaban todo por delante en cuanto a triunfos y gloria se refiere. Los fenómenos de Lemond e Indurain posibilitaron un único camino posible para su éxito: el carisma, el único terreno donde los gigantes contra los que competía apenas podían alcanzar. Acostumbrado a esas sombras alargadas, su cumpleaños coincide desde 2004 con el fallecimiento de Marco Pantani. Casi nada. Un 14 de febrero, día de los enamorados. También de los que han crecido estándolo de Gianni Bugno. Sabiéndolo o no. 

Tuvo una ventana al estrellato en 1990, dominando desde Bari a Milán un Giro que finalmente supuso su única adquisición de tres semanas. Vivió de rosa la irrupción de una montaña que aquel año se ascendió por el lado equivocado, el intimidante Mortirolo en el que sólo unos años más tarde una versión ‘semicapilarizada’ de Pantani creció las nostalgias y suspiros que antes nos provocaba Gianni. La adoración por Bugno era aún palpable en las añoranzas de los aficionados que ya crecieron. La curiosidad por este ciclista es un hecho incluso en seguidores de nuevo formato, donde internet y todo tipo de hemerotecas hacen imperdible cualquier episodio perdido del ciclismo antiguo. 

La clase que atesoraba sobre los pedales era lo contrario a lo considerado estándar, a lo común. Ver a ciclistas derramarse sobre el manillar mientras él, fácil, rebosando los bolsillos de clase, les adelanta con una levitación suave, cual fantasma sobre pendientes que parecen conducir al cielo y al infierno al mismo tiempo. ¿Por qué todo este encanto? Las explicaciones más sencillas suelen ser las más probables, que diría un Ockham, para colmo directamente relacionado sin saberlo con la Suiza natal de Bugno a través de las navajas. 

Maillots. Esa prenda que da personalidad al ciclista. Los campeones del mundo suelen tener un tirón especial. No obstante, es una distinción en el pelotón debido a una prenda elegante, limpia, deseada y repudiada a partes iguales por aquellos corredores que se dividen entre los que quieren y los que pueden ganarla. El italiano lució el arco iris entre agosto de 1991 y el mismo mes estival de 1993. Veinticuatro meses de distinción que se unieron al del otrora reconocible maillot de campeón de la tristemente extinta Copa del Mundo. Ese halo de clase vistiendo indumentaria unida a la ejercida sobre los pedales hacía de Bugno un auténtico imán. 

Como no podía ser de otra manera, Gianni fue atraído por la política ciclista al tiempo de colgar la bicicleta. Presidente de la Asociación Internacional de los Ciclistas, ha abanderado algunas decisiones que bien podrían ser calificadas como opinables, populares o impopulares siempre para alguno de los estamentos con los que trabaja. Es decir, ciclistas, organizadores y aficionados. Su apoyo a las medidas restrictivas de las posiciones sobre la bicicleta por parte de la UCI ha sido una de las últimas polémicas en las que se ha visto envuelto. Esas posiciones (opiniones) hubiesen acarreado una crítica feroz. El crédito obtenido a través de palabras bien y oportunamente dichas aún perdura y aunque se le pueda afear algunas de sus alineaciones, nunca se es tan agresivo con Bugno como con otras caras del ciclismo, eso está claro. 

Escrito por: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: Sirotti

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