#GodSavetheGavia Opinión

#GodSavetheGavia: ¿Alpes o Pirineos?

– PIRINEOS –

Los Pirineos inician una trayectoria de etapas de montaña y sufrimiento en el Tour. Podríamos decir que este macizo fue el creador del famoso ‘carné de ciclista’ que se otorgaba a los meros finishers de la carrera francesa, desde ese punto mucho más temida (si no lo era ya). Las carreteras son mucho más atractivas para los ciclistas, más estrechas y reviradas, más impredecibles en los descensos en muchos casos, y eso le da un plus sobre los Alpes. 

La leyenda de Octave Lapize, «sois unos asesinos», los inicios de la leyenda de Eddy Merckx en el Tour tuvieron lugar aquí. También los finales de Bernard Hinault, con aquella escapada vestido de amarillo por las cumbres del Tourmalet, Aspin y Peyresourde para acabar hincando la rodilla ante el emergente norteamericano Greg Lemond. Ullrich coronando Arcalís haciendo temblar todos los esquemas de los futurólogos, o el intermitente y misterioso Larrau enterrando a todo un Miguel Indurain. 

La altitud es menor que en los Alpes, es cierto. Pero no hay que desdeñar los metros sobre el mar del propio Tourmalet o de Envalira, techo de la cordillera, donde siempre pasa algo, como bien podría afirmar Jacques Anquetil y los miedos provocados por el tarot y la premonición de que iba a morir aquel día, según las cartas. Mucho más misticismo aquí, puertos más adaptados a todos los tiempos, a romper más el pelotón, a acumular esas rampas que en los Alpes quizá se echen de menos… 

Escrito por Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)

– ALPES –

Los Alpes son, sobre todo, muchos kilómetros de subida, puertos interminables donde se han cimentado muchas gestas y leyendas del Tour. Se me vienen a la cabeza momentos que nunca pasarán al olvido, como el duelo entre Hinault y Lemond en 1986 y la mítica llegada en paralelo a la cima de Alpe d’Huez; las cabalgadas en blanco y negro de Charly Gaul camino, por ejemplo, de Aix les Bains; o la más reciente de Marco Pantani en el Galibier para vestir en Deux Alpes un amarillo que ya no le abandonaría hasta París. 

Lo que los hace especiales es una combinación de varios factores. Desde la propia altitud, un factor muy a tener en cuenta cuando nos referimos al ciclismo, la acumulación de desnivel y esfuerzos que el enlazado de varios de estos colosos permite y lo sostenido de sus porcentajes hacen de ellos una criba para muchos ciclistas que no podrán soñar con ganar el Tour por no ser capaces de superar estas montañas. Izoard, Bonette, Iseran… 

En definitiva, los Alpes son Tour y son las montañas que le han dado la personalidad histórica a la carrera. Se puede prescindir de otras montañas, no lo sé, pero nunca de los Alpes en cualquier Tour de Francia que se precie y queramos llamar como tal. 

Escrito por Pedro Gª Redondo
Foto: Sirotti

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