Opinión #GodSavetheGavia

#GodSavetheGavia: ¿Es Chris Froome un gran campeón?

– SÍ –

Froome, leyenda entre nubes

Siendo sincero, no sé por dónde empezar a hablar de este ciclista. También he de decir que no puedo ser imparcial dado que es uno de mis ciclistas preferidos.

Ganador de 7 grandes Vueltas: 4 Tours, 2 Vueltas Ciclistas a España y 1 Giro que tenía perdido y que ganó gracias a unas de las mayores hazañas ciclistas atacando en solitario a 80km de meta en el majestuoso Finestre y su sterrato.

A esto debemos añadir sus 14 etapas en las 3 Grandes más 4 pódiums finales; 3 Dauphiné Liberé; 2 Tour de Romandía; 3 bronces mundiales; 2 bronces olímpicos…

Siempre ha existido la duda con él al correr para el Sky-Ineos. Un equipo a base de talonario y que ha sacado campeones como churros saca el churrero de mi pueblo los domingos por la mañana. A parte de sus problemas médicos, los cuales le permitían tomar medicamentos que para otros estaban prohibidos (pero que no está comprobado que por ello haya aumentado su rendimiento).

Personalmente, a un campeón (para llamarlo como tal) le exijo 3 cosas: que sea una persona cercana y afable con el aficionado, que sepa ganar y, sobre todo, que sepa perder o pierda como un campeón.

Muchos recordarán sus exhibiciones en el Tour, su galopada en el Finestre, sus cronos “abusando» de los escaladores, su carrera a pie subiendo el Mont Ventoux… o el Treno que formaba Sky (siempre en Francia) que dejaba el pelotón como un solar antes del hachazo de Froome y que dejaba espatarrado al mejor escalador del momento.

Yo me quiero fijar y recordar cuando no ha sido capaz de ganar. Y a mi mente vienen grandes etapas (sobre todo cuando estaba varios puntos por debajo de su nivel o sin un equipazo detrás).

Hablo, por ejemplo, de sus Vueltas a España:

Hablo de su remontada en Lagos cuando se queda a comienzos de la subida y llega a perder más de 1m30seg para al final acabar de los primeros de la etapa perdiendo medio minuto escaso.

Hablo de su continuos ataques en Ancares, Farrapona, Aitana, etc. ante Contador, Quintana, Valverde, que estaban más en forma que él pero por  su pundonor y su testiculina los puso contra las cuerdas.

Hablo de su caída en el kilómetro 3 de la etapa reina de la Vuelta 2015 camino de Andorra, en el que cualquier ciclista hubiera abandonado y Froome honrándose a si mismo y a la carrera concluyó la etapa con el hueso navicular del tobillo fracturado y la rodilla magullada.

Dejando aparte watios y rumores tras bambalinas, Froome ha honrado siempre su profesión y se ha dejado hasta la última gota de su esfuerzo sobre la carretera.

Un ciclista que lo ha ganado todo y que pese a su caída en 2019 (fractura de fémur y codo incluidas) sigue esforzándose en cada carrera como un chavalín que está empezando.

Algunos dirán que corre por los dólares (pastizal) que le paga Israel. Posiblemente. Pero puede también que lo haga por orgullo y por querer despedirse a lo grande. A lo Campeón. Lo que es.

Yo desde mi sofá solo puedo agradecerle los buenos momentos que he pasado viéndole y como agradecimiento, levantarme cada vez que cruza la línea de meta y aplaudirle.

Gloria a los campeones. Gloria a Christopher Froome.

Escrito por Pedro Márquez

– NO –

Antes de comenzar la argumentación quiero dejar claro que aquí no se trata de atacar a la persona y a su forma de ser, porque ocurre que, en demasiadas ocasiones, se desemboca en frases como “es un gran tío”, “es una gran persona”, “es cercana”, “es distante”, “es antipático”, valores que en el deporte bien poco debieran interesar.

Nadie supo presagiar que el 14 de agosto de 2011 se iniciaría el ciclo vencedor del gran dominador de las grandes vueltas de la segunda década de este siglo. Un ciclo que contiene todos los elementos del anterior: una estructura multinacional poderosa, un conjunto dominador y un líder con una alargadísima sombra de duda tras él. Cuando Chris Froome “aterriza” en la Vuelta a España de 2011 sólo cuenta con un TOP-10 en una carrera por etapas en los dos últimos años, en su periplo en  Team Sky: en el Tour de los Alpes Marítimos de 2010. Expulsado del Giro de Italia de ese año (2010) por agarrarse a un coche, sus resultados más destacados en su anterior equipo, el Barloworld, habían sido algunas etapas de la competición sudafricana del Giro del Capo.

Saltándose la jerarquía ya en aquella ronda española (2011) finaliza en principio en segunda posición tras Juanjo Cobo, luego descalificado, y por delante de su jefe de filas, Bradley Wiggins, lo cual no podrá repetir en el Tour siguiente (el de 2012), donde protagoniza uno de los episodios más lamentables de la historia del ciclismo, equiparable a aquel famoso del Trofeo Baracchi de 1962 con Rudi Altig y Jacques Anquetil como protagonistas. En Peyragudes Froome hizo varios amagos de dejar a Wiggins, dando a entender que era más fuerte, como bien había demostrado en su carrera deportiva…

El dominio de Froome se ha cimentado en la fortaleza del equipo, lo cual ha hecho que la gran mayoría de sus gregarios tuvieran un nivel superior, incluso, a varios de sus más reputados rivales. Basta recordar la ascensión a AX-3-Domaines, donde Chris Froome y Richie Porte hacen doblete por delante de Alejandro Valverde, Alberto Contador o Joaquim Rodríguez.

Un ritmo inabordable hasta que en 2017, harto de intentos fallidos en la Vuelta a España, Froome plantea como objetivo el doblete (Vuelta-Tour), algo que en toda la historia del ciclismo sólo habían logrado Anquetil e Hinault. Si nadie podía presagiar que el 14 de agosto de 2011 se iniciaría el periplo ganador, tampoco nadie podía imaginar que el ciclo de Froome comenzaría “su cuesta abajo” en las montañas de Cantabria un 7 de septiembre de 2017, cuando todos vimos “su resurrección” en Santo Toribio de Liébana tras perder tiempo con sus rivales sólo 24 horas antes. Cosas del ciclismo, sí, en ese momento, aunque tres meses después Froome supimos que tuvo resultado positivo en un control antidopaje realizado.

Con dudas, con esa alargada sombra de dopaje persiguiéndole, beneficiado por la no resolución del conflicto, Froome participa en el Giro de 2018, la que será su última gran vuelta victoriosa. Para saber lo que se le pasaba al keniata por la cabeza en Venaria Reale el 25 de mayo de 2018, tal vez haya que retrotraerse a lo que se le pasaba a un estadounidense en un hotel de los Alpes un lejano día de julio de 2006… En Finestre, aquel día Froome y Sky hicieron lo que nunca jamás habían hecho en una gran vuelta: reventar a un pelotón entero a más de 80 kilómetros de meta, y con tres puertos por delante. Lo que imaginábamos durante años, ocurrió aquel día, en aquella etapa, en aquel Giro. Y esa fue la “obra final” de Chris Froome, quien ya no volvió nunca “a ese nivel”. Aprendida la lección del Tour 2014, Sky se plantó en el Tour con un discípulo bien preparado para el encargo (Geraint Thomas), en tanto que Froome, que venía de ganar las tres grandes vueltas disputadas de manera consecutivo finalizó en el pódium.

Por ello opino que el dominio de Froome no ha sido beneficioso para el ciclismo, ni desde el plano de cantera, ni desde la propia imagen del ciclismo, ni desde el concepto de combatividad en la carrera, ni…

Escrito por: Marce Montero (@39x28web)
Foto: @ACampoPhoto

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