Historia

Il Campionissimo, Fausto Coppi

No habrá en la historia del ciclismo un campeón más influyente. Su natal Castellania, en el Piamonte italiano, cambió su nombre para añadir el apellido del ‘campionissimo’ y pasar así a la eternidad como el ciclista más mítico y al mismo tiempo místico que haya pedaleado a lo largo de los libros de historia. Coppi, el nombre que se otorga cada año a la cima más alta del Giro de Italia, una forma de compensar la crueldad del destino con un hombre que fue el amo y señor de las carreteras de los años 40 y 50. 

Entre su primera victoria, lograda en 1938 en el Gran Premio Castelletto d’Orba y la última registrada, en el Circuito de Consuegra-Toledo, poco antes de fallecer en un 1959 en el que un local, Bahamontes, logra para España el primer título en el Tour de Francia. Tour en el que Fausto inscribió con letras de oro su nombre en cimas como Alpe d’Huez, cuyo primer ascenso en 1952 (primera llegada en alto de la historia de la carrera francesa) llevó su firma. 

Italia en el top internacional, en escena con leyendas del nivel de Fiorenzo Magni o su némesis, el inolvidable Gino Bartali. Entre los tres se alzaron con once triunfos en el Giro y cuatro en el Tour. Casi nada. Coppi sufrió la crueldad del destino en la explosión de la Segunda Guerra Mundial, que paralizó la Europa ciclista durante el periodo y perjudicó en este caso las aspiraciones del transalpino en carreras donde podría haber alargado sus años de esplendor y acumulación de gestas. Entre su primera y última conquista de la maglia rosa pasarían nada menos que trece años, con el lapso de cinco años ya mencionado. 

El poder del recuerdo es importante en la cultura ciclista italiana. Veneración por el ‘uomo solo al comando’ que se mitificó tras aquella retransmisión de la RAI que quedó para la historia. Los 250 kilómetros entre Cuneo y Pinerolo atravesando los Alpes de lado a lado con Maddalena, Vars, Izoard, Montgenevre y Sestrieres antes de un descenso eterno hasta meta. 

Eran días de la posguerra, pero también de las máximas tensiones deportivas entre él y un ‘Monje Volador’ que en aquella jornada histórica apenas pudo llegar a 11′ de su gran rival. Un Bartali que tuvo también la desgracia de vivir la Guerra, pero también el haber cohabitado en generación con este mito viviente en aquel entonces, latiente por siempre después. Un campeón a la sombra del campionísimo. 

Otro de los mitos en torno a Fausto fueron las causas de su muerte. La visita a Burkina Faso, un critérium donde perdió ante Anquetil, el genio incipiente de los sesenta, una semana antes de su fallecimiento ha provocado varias teorías al respecto. Desde el envenenamiento a un virus africano contraído en ese viaje. Sea como fuere, el 2 de enero de 1960 moría un ciclista y nacía un mito. El hombre dejaba paso a la leyenda. 

Escrito por Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto:  Sirotti

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